miércoles, 4 de mayo de 2016

“CANCIÓN INOLVIDABLE “(CHARLES VIDOR, 1945)


        “El arte fue el modo de expresar su tragedia” (Franz Liszt)
        “Sus manos eran las servidoras leales de su alma” (Heinrich Heine)

TEMPO I

   “A SONG TO REMEMBER” (1945), estrenada en España como “CANCIÓN  INOLVIDABLE”, es una película de Charles Vidor producida por Columbia Pictures --- según historia de Ernst Marischka con guión de Sydney Buchman --- la cual relata la vida del gran compositor romántico Frédéryk Chopin (1810- 1849).
Hay bastantes o muchas diferencias entre la historia real, de como ocurrieron los hechos, y la narración de la película. Estamos en Hollywood y en 1945, pero ello no ha de ser frente de combate para atacar el film. La no fidelidad histórica se ha usado para criticar al cine basado en personajes reales pero en nada varía la calidad de cada cinta. En mayor o menor grado el espectador/el crítico ha de enterarse de la historia real, si puede, señalar --- si se quiere --- las diferencias realidad- exposición cinematográfica y juzgar la película según la puesta en escena del realizador, si ha sabido usar los elementos a su disposición, la interpretación de los/las actores/actrices y el contenido de lo ofrecido (recordemos las dos versiones más famosas en donde aparece el emperador Cómodo, “La caída del Imperio Romano” y “Gladiator”, poseen momentos excelentes y la semejanza con la realidad es pura coincidencia, mismo caso para la controvertida “Cleopatra”, 1963, de Joseph Leo Mankiewicz y bastantes más). Esto se da en el “peplum” realista (hay otro “peplum”, el basado en la mitología griega o romana o de otras culturas), en el cine histórico de cualquier época, en el western, “cine negro” y también en el cine biográfico (pueden ser héroes de guerra, inventores, artistas, etc.) o sea el llamado biopic.
Si pasamos al campo de la literatura es el mismo caso de la llamada “Novela Histórica”: normalmente el escritor conoce  la historia a la perfección, a veces es un erudito (Santiago Posteguillo), luego la desbroza como hace un escultor con un bloque de mármol (introduce cambios realidad/ficción) --- siguiendo una línea básica de los hechos históricos en más o menos --- para producir una obra afín a sus intereses y del mensaje o pseudomensaje a transmitir (“Yo, Claudio”, “Claudio el dios y su esposa Mesalina”, ambas de Robert Graves o “Las memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar) o sea exponer la idea pensada por el autor.
Canción inolvidable” es un biopic bastante diferente de la realidad histórica pero es una película muy interesante desde el Chopin- niño hasta su fallecimiento a los 39 años. Charles Vidor narra con buen pulso esta historia de forma totalmente romántica (al fin y al cabo el compositor Chopin  pertenecía al movimiento romántico musical y lo vivió --- y murió, puesto que la tuberculosis era “el mal romántico” por excelencia --- en su plenitud). Para mi las diferencias esenciales son tres: 1)--- Chopin era un nacionalista polaco en una Polonia ocupada por los rusos zaristas. Tuvo que huir a causa de la insurrección fallida de 1830, jamás regresó a su patria y sufrió el resto de su vida por ello. En la película declara delante del gobernador ruso que él no toca su música “para los verdugos del zar” y pone en riesgo su vida por lo cual debe huir a la mañana siguiente. Los dos acontecimientos, el real y el ficticio expresado en tinturas románticas coinciden en la conclusión: verdaderamente tuvo que huir. Es una muestra recapitulativa de este primer punto: en el film se nos muestra que la música de Chopin está en función de su nacionalismo patriótico y esto no es así, al menos en su totalidad. Las “polonesas” y las “mazurcas” son melodías típicamente polacas, quizás si le inspiró su patriotismo y su nostalgia pero hay otras que no, sencillamente le salían de su genial inspiración artística (preludios, nocturnos, estudios, scherzos, etc.) ---
2)--- El personaje Joseph Ksawery Elsner (1769- 1854), compositor, teórico y profesor de música, nacido en una familia alemana, fue realmente profesor de Chopin durante unos años pero en el film desempeña un papel parejo al del músico protagonista. Da una vertiente humorística al relato, a veces conseguida, a veces inoportuna. Por otra parte está magníficamente interpretado por Paul Muni al igual que Cornel Wilde como Frédéryk Chopin ---
3--- El personaje de George Sand, pseudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant (1804- 1876) por su matrimonio con el barón Casimir Dudevant (de 1822 a 1835), del cual nacieron dos hijos, fue una escritora que, después de separarse de su esposo, usó prendas masculinas en ocasiones y fumaba cigarrillos (algo impensable por parte de una mujer en aquella época), estuvo relacionada con Alfred de Musset, Chopin, Jules Sandeau, Louis Blanc y Prosper Mérimée. En el círculo de sus amigos se encontraba el pintor romántico Eugène Delacroix, los escritores Heinrich Heine, Julio Verne, Victor Hugo, Honoré de Balzac, Gustave Flaubert y el músico Franz Liszt. En la película la presentan como una persona totalmente egoísta, intransigente y manipuladora la cual desea a Chopin a su lado y no le deja realizar conciertos a causa de su delicada salud, solo quiere que componga en su residencia de Mallorca. Es enemiga acérrima de Elsner. No fue así en la realidad. Recordemos que George Sand tenía cuatro años más que Chopin, su relación duró unos diez años (1837- 1847), se habían conocido en una reunión promovida por Franz Liszt con su pareja la condesa Marie D'Agoult y la ruptura se debió a las presiones de los hijos de George Sand. Después, coincidiendo con el film, no se vieron más ---
Aquí, enfermo de muerte, escribió una música divina y dio a un solo instrumento la voz del infinito”. (George Sand)
TEMPO II
Hablamos ya de Charles Vidor, nacido en Budapest (1900) y fallecido en Viena (1959). Comentamos aquí su última película que terminó George Cukor: “Song without End”“Sueño de amor” (1960), subtitulada “La historia de Franz Listz”, el biopic del otro gran pianista aunque centrado solo en unos años de su vida.
Charles Vidor estaba bien considerado por parte de las productoras porqué resolvía bien y rápido sus trabajos. Tenía buen gusto para los planos, una innegable elegancia al filmar y, generalmente, sus películas rendían bien en taquilla. A causa de ello le encargaron en ocasiones celuloides intrascendentes que él rodaba con cierta rutina, otras le dieron un prestigio bastante merecido (“Gilda”) pero ante todo era un gran profesional.
La escena inicial de “Canción inolvidable” me parece magnífica (el profesor Elsner, a quien vemos de espaldas, se acerca al hogar de los Chopin mientras llueve intensamente y se oye el piano del niño prodigio interpretando una pieza de Mozart) con una preciosa y brillante fotografía de Tony Gaudio (“Robin de los bosques”, “Juarez”, “La carta” “El caballero Adverse”, en donde ganó el Oscar a la mejor fotografía, etc.).
En el apartado musical el compositor para cine Miklos Rózsa (uno de los más grandes: “Ben- Hur”, “Forajidos”, “Julio César”, “Ivanhoe”, “Los caballeros del rey Arturo”) realizó los arreglos y la adaptación de la melodía chopiniana dentro de las escenas (con la ayuda de Morris Stoloff, compositor, director de orquesta y orquestador). Quien tocaba el piano fuera de cámara era el maestro valenciano José Iturbi Báguena, por aquel entonces en Hollywood, aunque al espectador le parezca que lo hace Cornel Wilde.
La concreción de este Chopin se debe a dos escritores para el cine: 1) el austríaco Ernst Marishka, director en ocasiones y guionista (dirigió la trilogía de la emperatriz Sissi, interpretada por Roy Schneider). Él trazó el argumento y 2) Sidney Buchman desarrolló el guión. Buchman, aparte de guionista (“Cleopatra”), también fue productor y estuvo en las listas negras (y multado) en tiempos del senador Joseph McCarthy.
Frédéryk Franciszek Chopin nació en Zelanowa Wola (perteneciente al Gran Ducado de Varsovia), su padre Nicholas Chopin era un emigrado francés (profesor de lengua y literatura francesa) y su madre, Tekla Justyna Kryzanowska, procedía de una familia aristocrática polaca venida a menos. Desde pequeño fue considerado un “niño prodigio” del piano, a los nueve años dio su primer concierto público. Recibió clases de Wojciech Zywny y después de Elsner; el primero era violinista más que pianista (le descubrió y animó la afición por las obras de Bach y Mozart) y el segundo era compositor, ninguno maestro de piano. Ellos le encaminaron pero Chopin fue autodidacta en su estilo. Chopin fue de los pocos compositores dedicados a un solo instrumento: el piano. La mayor parte de sus obras son para piano solo, sus creaciones concertantes y su música de cámara --- escasas --- hay siempre el piano de por medio. No se centró en la fuerza ni en el sonido sino en los contrastes y matices, nunca fue (ni quiso ser) un intérprete espectacular ni teatral de sus propias obras sino comedido y ajustado plenamente, comprendió las posibilidades del instrumento, aportó una nueva forma de tocar y creó sus sonoridades tímbricas mediante la armonía, la resonancia, la extensión y el pedal llegando a una brillante sensibilidad la cual influenció a futuros compositores e intérpretes. Chopin siempre declaró no sentirse cómodo en las grandes salas de concierto (aparecían los nervios) y sí le agradaba tocar en pequeños salones con público selecto a poder ser. También manifestó no sentirse a gusto con las composiciones largas, la amplitud musical y el desarrollo sinfónico no eran sus mejores medios de expresión y por ello nunca quiso emular a Beethoven como hicieron muchos otros. Si se estudian sus dos conciertos para piano y sus tres sonatas se ve que son obras creadas del enlace de pequeñas piezas. Lo más sensitivo y trascendental serán los valses (no”bailables”, diferentes de los compuestos por la saga de los Strauss), las polonesas, las mazurcas, scherzos, preludios, nocturnos, baladas, barcarolas, estudios y rondós. No el gran arquitecto beethoveniano de ingentes construcciones, sí el orfebre de pequeñas joyas sin par, Chopin, elemento clave del Romanticismo Musical, dotaba de poesía sublime a todas las formas que cincelaba.
Dejad que sea lo que debo hacer, nada más que un compositor de piano, porqué es lo único que se hacer” (Frédérik Chopin)
TEMPO III
--- En los genéricos un color amarronado intenso ocupa toda la pantalla mientras escuchamos unos fragmentos de la Polonesa “Heroica” (opus 53), espina dorsal, musicalmente hablando, de toda la película. Corte en seco y la melodía se convierte en el Estudio nº 3 (opus 10), conocido también como  “Tristesse”, que volveremos a oír en Mallorca, cerca del final de la historia, de la mano de un Chopin ya enfermo de tuberculosis al lado de George Sand ---
--- Secuencia inicial. Una casa rural. Llueve. Se oye una composición de W. A. Mozart que alguien interpreta al piano. Un hombre con sombrero de paja y abrigo gris está en el lado derecho inferior de la pantalla, acercándose al centro del encuadre, siempre con unas gallinas a su alrededor. Llega a una puerta estrecha que da paso al patio y queda en plano entero. Es el profesor Joseph Elsner. Observa al niño que toca el piano en una ventana abierta mientras se acerca a la casa. La cámara deja momentáneamente al hombre, “entra” por la ventana y enfoca al niño sentado al piano en plano medio. El hombre entra en la casa y habla con los padres del niño Chopin (Ivan Triesault y Fay Helm) y su hermana de nueve años, Isabel (Dawn Bender). Les enseña una carta de Louis Pleyel (editor de partituras, dueño de locales para música y fabricante de pianos, en realidad se llamaba Ignaz Joseph Pleyel) a quien a llegado la fama del niño prodigio y quiere escuchar su música para promocionarle. Los padres se muestran pesimistas: Frédéryk es un niño a lo que Joseph contesta que hay otro niño consagrado ya como gran músico llamado Franz Liszt. De pronto la música se convierte en un aporrear de piano, Joseph se lanza escalera arriba y entra en la habitación del niño Frédéryk Chopin (10 años, Maurize Tauzin). Este le dice que mire a través de la ventana: por el camino, entre brumas y lluvia se ven prisioneros polacos trasladados a Siberia por los soldados del zar. Hablan profesor- alumno, el niño le dice que él es alemán y no puede entender al espíritu nacionalista polaco a lo que que Joseph le contesta que música es libertad, el artista ha de defenderla siempre y se compromete en asistir en reuniones con Frédéryk y sus amigos por causa de la libertad. El niño dice que no diga nada ante su padre porqué se preocupa. El profesor le contesta que toque algo de Mozart y toca un vals (“¡Esto no es de Mozart!- “¡No, es de Frédéryk Chopin, lo he compuesto yo, es un vals”!) Al principio parece no gustarle al profesor (o finge no aceptarlo), luego dice “¡No está mal!”, luego lo considerará genial. Se trata del opus 64 compuesto por tres valses (el 1º en Re bemol mayor, el 2º en Do sostenido menor y el 3º en La bemol mayor). Escuchamos el 1º (en realidad este vals lo compuso unos años después). Vidor usa elegantemente los planos medio y americano al hablar con el profesor con la familia, igualmente con el niño (planos medios señalados por la figura del piano) y planos- contraplanos del profesor (elevado en la parte superior de la pantalla) y el niño en ángulo inferior siempre con el piano o parte de él enfrente). Mediante una hábil elipsis nos traslada a unos diez años después: plano sobre las manos del niño interpretando el mismo vals, ahora se convierten en manos de adulto (un Chopin de unos 20 años) mientras Elsner entra por la puerta del patio (ahora de frente) hasta la casa, dando paso a la segunda secuencia ---
--- Luce un sol espléndido. El profesor lleva sombrero de invierno y chanclos. Los padres de Chopin le habían dicho antes el porqué del sombrero de paja y alpargatas. Ahora a la inversa, subrayando el gran despiste del personaje. Chopin está invitado a tocar en casa de un conde. Si gusta al aristócrata puede conseguirle una plaza en el Conservatorio. “Bonito lugar para enterrar a un genio”, replica el profesor y añade que no hace falta ponerse elegante ya que a ellos solo les dejarán escuchar desde la puerta del comedor de servicio. Discute algunos acordes con su pupilo y antes del concierto van a una reunión clandestina donde son informados que llega el nuevo gobernador del zar, un tiránico personaje con fama de gran represor. Por ello llegan tarde. Mientras tanto actúa Nicolai Paganini (Roxy Roth), el equivalente de Frédéryc en el violín. Ambos artistas se saludan y Chopin se incorpora (de no muy buena gana) al piano. Hay una gran mesa circular con el conde, familia e invitados (todos colaboracionistas del gobierno del zar). Nos acercamos al piano con dos candelabros, uno a cada lado, con dos velas cada uno y otro candelero enorme encima del instrumento con siete cirios. La estancia es sumamente elegante. Leve y corto travelling desde Chopin-piano hasta mesa en donde nadie presta atención a la música (interpreta su Fantasía-Impromptu nº 66 en Do sostenido menor), solo chismorrean, hablan continuamente y deglutan. Llega el nuevo gobernador y el conde le atiende servilmente. Al sentarse el ruso Chopin se levanta y dice ¡“Yo no toco para los verdugos del zar”! Se levanta y se va ante el escándalo. En su casa su familia y sus amigos le aconsejan que se marche puesto que vendrán a buscarle de un momento a otro: deportación a Siberia o ejecución. ¿A donde irá? “¡A Paris!”, grita el profesor. Huye por el bosque, esquivando los caminos, llega a la orilla de un río (me recordó alguna composición paisajista de John Constable). Su casi prometida Constantia (Nina Foch) le entrega un puñado de tierra polaca para su recuerdo (la guarda en una bolsa de piel). Embarca con el río envuelto en niebla (ahora el cuadro rememora al romántico Caspar David Friedrich) ---
--- Imagen de París (si la historia hubiera tenido lugar años después, 1889 o posteriores, seguro aparecería la figura de la torre Eiffel). Nadie se acuerda de aquella carta escrita once años atrás. Una serie de situaciones cómicas (prescindibles, para mi gusto), Elsner irrumpe en el despacho de Louis Pleyel (George Coulouris) y continúa. A partir de ahora los planos son correctos y discretos sin alcanzar la calidad de las primeras secuencias pero la trama sigue siendo interesante. Se oye de un salón tocar la polonesa Heroica ¡”Es Franz Liszt”!, maestro ya consagrado “¿De quien es esta partitura? Música magnífica”, dice el gran pianista. Había llegado a sus manos de forma casual. Chopin sonríe y toca otro piano detrás de Listz ¡El compositor!, exclama Liszt (Stephen Bekassy). A partir de ahora el húngaro se convertirá en punto de apoyo indispensable para la carrera musical del polaco y serán grandes amigos“¡Yo toco la melodía y Vd. los acordes y así podremos darnos la mano!”. Los dos grandes genios del piano se dan la mano sin dejar de tocar ---
--- Calles de París durante un día soleado. Chopin y el profesor entran en el restaurante la Boheme. Allí se encuentran los grandes artistas de la época. Han reservado una mesa. Ven los cuadros en la pared: Victor Hugo, Alejandro Dumas, Franz Liszt, Honoré Balzac (este está comiendo bajo su imagen de la pared). Una discusión de Elsner con el crítico Friedric Kalkbrenner (Howard Freeman) en plan cómico quien desprecia a Chopin sin haberlo escuchado y promete ponerle por los suelos. Entran Liszt, George Sand (perfecta Merle Oberon), vestida con pantalones y sombrero de copa, y el poeta Alfred DeMusset (George Maccready), altivo y estirado. Listz los presenta y George Sand hace un comentario intrascendente pero con escondida alusión sentimental (mira con interés a Chopin). Liszt le ha conseguido un concierto ---
--- El concierto es un fracaso. Chopin ha recibido noticias de Polonia: sus amigos que le ayudaron a escapar han sido deportados a Siberia. Toca unos acordes sin ganas, intenta la “Heroica,  aporrea el piano como once años atrás al ver los prisioneros polacos, pide disculpas y se va. El obeso Kalkbrenner se ríe y prepara su demoledora crítica. Pleyel jura ante Elsner que nunca más promocionará a Chopin. Liszt (en un palco está con Sand y DeMusset) observa con gesto grave la situación, sabe que algo malo le ha pasado a su amigo. Parece el final de su carrera pero dos personas lo sacarán a flote: Liszt y George Sand ---
--- Frédérik recibe una invitación  en una fiesta en la mansión de la duquesa de Orleans. Las críticas negativas no le afectan y acude a la cita. Franz Liszt pide dejar el salón a oscuras para poder interpretar a la perfección una obra formidable. Así se hace y el maestro toca el scherzo nº 2 en Si bemol menor (opus 31) de Chopin. Cuando Sand ilumina la estancia con un gran candelabro y se encienden las demás luces es Frédéryk Chopin quien está al piano. La gente aplaude y Liszt le presenta como un gran compositor. Elsner aplaude y se ríe del ceñudo Kalkbrenner (“Supongo no discutirá las opiniones del gran Franz Liszt”). Sand recibe al pianista en su despacho quien le da las gracias y comenta que ella y Liszt le han salvado la carrera. Hay el flechazo (más evidente por parte de Sand) y le invita a pasar unos días en su finca a las afueras de París ---
--- Allí se consolida el amor entre ambos mientras Sand hace los posible por alejar a Elsner de la vida de Chopin. Le convencerá para componer y vivir de la venta de sus obras mientras le quita la idea de ofrecer conciertos a causa de su frágil salud. Chopin toca el Estudio 3, Tristesse (opus 10) y se lo dedica. George Sand despacha al profesor Elsner diciendo que Frédérik ha cambiado radicalmente su vida, no ofrecerá más conciertos, no desea ver a su antiguo profesor y que regrese a Polonia. Elsner se va triste ---
--- Ahora se instalan en Mallorca creyendo que el clima arreglará algo la enfermedad de Chopin pero el invierno lluvioso produce el efecto contrario. Aumenta su tos y se encuentra cada vez más débil. George Sand trabaja en su despacho mientras escucha el Nocturno opus 9 nº 2 en Mi bemol mayor (hay tres nocturnos en el opus 9: el nº 1 en Si bemol menor y el nª 3 en Si mayor). Se detiene para corregir una nota, George Sand para de escribir y escucha, se oye de nuevo el piano y ella continúa escribiendo mientras un travelling va del gabinete de la mujer hasta la habitación de Chopin con el piano empalmando la misma melodía ahora tocada en París por el profesor Elsner delante de Pleyel, reconvertido en devoto de Chopin. Esta escena junto con otra de los dos enamorados en plano medio sentados en la hierba tras unas ruínas y un cielo gris son las mejores de la secuencia ---
--- Al agravarse su enfermedad regresan a la casa de las cercanías de París. Inútil visita de Pleyel. Ella habla por Chopin aunque hay una interpretación de piano en un salón organizada por Liszt. Llega Constantia desde Polonia y le comunica al profesor Elsner que el gobierno del zar puede dar libertad a los amigos de Chopin y a otros prisioneros polacos en Siberia si se paga un rescate por ellos. Planos correctamente convencionales ---
--- Elsner acude al salón mientras Frédérik interpreta el vals nº 2 en Do sostenido menor del opus 64. Liszt se levanta, saluda cortesmente al profesor y le ofrece una silla. Sand, ahora con ropas femeninas, como en la casa de la duquesa de Orleans, escucha con atención. Acaba la sesión y todo el mundo aplaude con fuerza a Chopin, Liszt el primero, incluso Kalkbrenner. Elsner entra en la habitación de Frédérik, le habla de la situación de Polonia, contesta que nada puede hacer, el profesor antes de dejar la bolsa con tierra polaca llama “ramera” a George Sand y se va. Frédérik mira la bolsa de tierra y dice que tocará en conciertos aunque muera en el empeño. Sand le grita, le recuerda su emancipación como mujer, como se puso pantalones y ropas masculinas para llegar a ser una gran escritora y que solo pensó en si misma. Chopin ahoga los gritos de su pareja tocando la Heroica. Sand, enojada y derrotada, se va para siempre ---
--- París, Berlín, Roma, Amsterdam, Stocolmo... Todo éxitos. Pero en su último concierto cae sangre sobre el piano. Al acabar quiere abrazar al profesor y cae sin sentido. En la cama, en sus últimas horas ve que el dinero ganado ha servido para la libertad de sus amigos patriotas, pide que Franz Liszt toque el piano en la habitación contigua … Elsner visita a Sand, Chopin quiera verla. Ella le contesta que no mientras Eugène Delacroix la está pintando en un lienzo. Regresa. Chopin fallece. Estan  Louis Pleyel, Joseph Elsner, Constantia y una monja que le atendía. En la habitación del lado Franz Liszt continúa tocando el piano … ---


                                                                            Narcís Ribot i Trafí

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