martes, 23 de agosto de 2016

TINTURAS DE TINTORETTO


                El primer gran pintor renacentista veneciano fue Giovanni Bellini, quien con su hermano Gentile fueron maestros de Giorgione (con el tiempo, mentor de Tiziano) en el taller de ambos. Siguieron una serie de excelentes artistas como Vittore Carpaccio y después de la aportación de Giorgione vienen Tiziano y Paolo Caliari. El tercer gran nombre de la generación pictórica veneciana de la segunda mitad del siglo XVI fue Tintoretto, reconocido en su tiempo como pintor eficaz e interesante aunque solo en el pasado siglo se le ha empezado a valorar justamente, colocándose a la altura de los anteriormente citados.
Tintoretto” era el apodo del pintor Jacopo Comin, llamado también Jacopo Robusti (1518- 1594). Recientes estudios descubrieron que Robusti era también apodo, su verdadero apellido era Comin.
Entró joven en el mundo de la pintura, ya en su juventud le llamaban “Il furioso” por su visión de la perspectiva y por el original uso de la luz. Posiblemente se ejercitó en el taller de Tiziano, otros lo niegan. Acostumbraba a pintar en su estudio a la luz de lámparas y antorchas porqué gran cantidad de sus obras reflejaban escenas nocturnas. Propio de él son sus composiciones asimétricas con acertados desplazamientos del protagonista en beneficio del grupo. Tomemos como ejemplo “El lavatorio de los pies” (1547), sencillamente una obra maestra: las figuras de Jesucristo y Pedro forman un grupo en el extremo derecho del cuadro dejando que los demás personajes se distribuyan por el espacio pictórico. Otro ejemplo, “La Santa Cena” (1592- 1594), su última obra (también maestra), la luz proviene de la figura de Jesucristo y de una lámpara que cuelga del techo rompiendo la nocturnidad con contrastes y contraluces que proporcionan un ambiente fantasmagórico y tenebrismo. Figuras alargadas, cuerpos flexionados, formas inacabadas frente a otras muy trabajadas, juegos de colores de luces violentas tejen un lenguaje pictórico muy atractivo que volveremos a ver en el Greco.
A la par de sus grandes obras religiosas  vemos algunos retratos y escenas de desnudos femeninos (“Susana en el baño,Leda y el cisne”) que preparan los futuros desbordamientos y exuberancias del barroco.
La vida de Tintoretto, a diferencia de otros colegas suyos, fue tranquila. Su única pasión fue pintar. Bastante reconocido en vida, curiosamente, en muchas ocasiones solo pedía como pago el gasto de la pintura, lienzos y pinceles.
Los principios artístico de Tintoretto (Venecia, 1518- 1594) eran evidentes: en su taller colocó la inscripción de “Il disegno di Michelangelo,  ed il colorito de Tiziano” (“El diseño de Miguel- Ángel y el colorido de Tiziano”). Abierto e interesado por las corrientes manieristas (a diferencia con Tiziano con el cual siempre tuvo una relación muy fría, fue su maestro pero nunca su amigo), le apasionaron siempre los efectos de la luz y su importancia en relación con la pintura. Fabricaba figuras de cera de sus modelos antes de pintarlos y los colocaba en diferentes ángulos experimentando cual era la mejor posición (a causa de ello algunas de sus figuras aparecen en distintas obras con  diferente iluminación). Vivía de forma espartana, trabajando frecuentemente día y noche, rara vez admitía a alguien en su taller, ni siquiera a los más íntimos y mantenía sus técnicas pictóricas en riguroso secreto salvo para sus asistentes.
Empezó con el estilo de Tiziano, volviéndose más manierista a partir de 1540, manifestando su pintura la pasión, la audacia y el dinamismo de la composición y el uso de la luz con sus redundantes efectos de perspectiva que anticipaba ya el Barroco.
Incluso en sus primeras obras desenvolvió un dinamismo compositivo que predecía un peso dramático logrado más tarde, de forma más evidente, creando una tensión en el uso de la luz.  Esta fuerza aparece ya en “El milagro de san Marcos liberando a un esclavo”, obra que le consagró en la fama (óleo sobre lienzo pintado en 1548), luego vino un período más o menos estancado donde buscaba la unidad más estrecha entre imaginación y emoción, luz y sombra, llegando por evolución pictórica  a un estilo tan turbulento como apasionado. La tensa dinámica de las figuras y el desarrollo de la escenografía arquitectónica se proyectan para conseguir  un arte especializado en conmover y hacer reaccionar al espectador. Esta técnica abierta, innovasdora y expresiva nos hace ver, p. e., en “Santa María Magdalena leyendo” (óleo sobre lienzo, 1583- 1587) como el paisaje se ha convertido en expresión pura de pintura (magnífica) desplazando el protagonismo de otros elementos de la composición...
La pintura que otorgó la fama a Tintoretto fue “El milagro de san Marcos liberando a un esclavo”, para la sala capitular de la Scuola Grande di San Marcos, es aún una de sus obras tempranas así como “El lavatorio de los pies”. Esta creación forma parte de una colección de lienzos de gran tamaño representando escenas de la vida de san Marcos (1548- 1563), caracterizados con fuertes escorzos lo cual constituyó una gran novedad. Cada elemento y cada personaje de la obra están perfectamente armonizados en el conjunto total de la composición con una fuerza plástica encomiable además de la sutileza en detalles como las pequeñas figuras situadas bajo el arco. De 1562 a 1566 entrega a la escuela de San Marcos otro lote de pinturas representando la vida del santo  apóstol y evangelista: “El hallazgo de san Marcos”, “Traslación del cuerpo de san Marcos y “San Marcos salvando a un sarraceno de un naufragio”.
Siendo deudor de Tiziano se aleja a partir de ahora de la concepción de veracidad dentro del Clasicismo para conseguir una expresividad dirigida a conmover y sorprender al espectador --- como ya hemos dicho --- y provocarle una reacción. Para ello el artista activa su pasión para despertar toda posible atención, enriqueciendo su lenguaje, incluso en el contrastado e intenso tratamiento del color con una apasionante riqueza de tonos, matices y gran calidad de esmalte utilizado hábil y perfectamente junto con la luz en función de la perspectiva, principios de este nuevo lenguaje pictórico.
Entre 1564 y 1568 Tintoretto trabajó en la Escuela de San Roque y la iglesia adyacente del mismo nombre para la decoración. Pintó paredes y techo incluyendo un autoretrato (“La coronación con espinas”, “El Calvario”, Moisés golpeando la roca”, “Plaga de serpientes”) y “La crucifixión” (1565), óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (536 x 1224), en donde, siguiendo la reglamentación clásica, plantea una composición con su perspectiva totalmente diferente del Clasicismo: Cristo en la cruz, en el centro con el grupo de las Marías, la escalera en el suelo, la cruz con el ladrón de la izquierda que están izando y el de la derecha que están clavando. Ello nos demuestra una perspectiva en lineal pero la luz, la fragmentación de la materia y el valor otorgado al color dan, por otra parte, una apariencia totalmente aérea. Estamos en el Manierismo, pero totalmente propio del autor.
Realizó también algunas pinturas para el Palacio Ducal de Venecia, lienzos y paredes, algunas de ellas desgraciadamente han sido retocadas...
                            

                                                                           Narcís Ribot i Trafí

jueves, 28 de julio de 2016

POMPEYO EL MAGNO EN LAS ARTES


                            Cneo Pompeyo, llamado el Magno (106- 48 a. C.) era hijo del militar Cneo Pompeyo Estrabón, bajo cuyo mando sirvió durante su juventud. Plutarco nos explica en su biografía la simpatía demostrada por Pompeyo por parte del pueblo y su eterna relación de amor/odio con el Senado. Cuando Lucio Cornelio Sila marchó sobre Roma para destruir a Cayo Mario, Pompeyo --- ya general --- pone tres legiones al servicio de Sila quien le ofrece la misión de acabar con los partidarios de Mario en Sicilia y norte de África. Después de la muerte del dictador Sila (78 a. C.) la estrella de Pompeyo sube espectacularmente: destruye a los piratas que amenazaban las costas de Italia (año 66 a. C.), derrota a Mitrídates, rey del Ponto y en el año 60 forma el I triunvirato con el millonario Marco Licinio Craso y el joven Julio César, con cuya hija Julia se une en matrimonio. Después de la muerte de Craso (53 a. C.) y de Julia la relación con César se hace cada vez más distante. La alianza César- Pompeyo se rompe cuando en el 49 a. C. César se niega a dimitir del mando y marcha hacia Roma con sus tropas mientras Pompeyo, incapaz de reunir un ejército, se exilia a Brindisi con parte de los magistrados y del Senado. La batalla decisiva se da en agosto del 49 a. C. en Farsalia donde Pompeyo es vencido, huye en un barco de mercancías y pide asilo en Egipto al joven Ptolomeo XIII en guerra civil con su hermana Cleopatra pero al llegar a la playa es apuñalado ante su esposa Cornelia. Un viajero y un esclavo se encargarán de enterrarlo mientras su cabeza es mostrada a César quien vuelve la espalda asqueado y con dolor...
Recordemos que Pompeyo es uno de los primeros romanos que usa el arte como medio de propaganda: se hace esculpir como un Alejandro romano y también Heracles/Hércules le sirve como modelo, favorece la propagación del arte y la cultura sin olvidar nunca su autoglorificación. La admiración sentida por el emperador Publio Elio Adriano hacia Pompeyo hace que se erijan copias, siglo II, de las estatuas originales.
En la LITERATURA la epopeya “Pharsalia” (“Farsalia”), relatada por Marco Anneo Lucano durante el reinado de Nerón, con simpatías hacia Pompeyo, fue modelo para ser representado como un hombre totalmente noble en los textos medievales como “Les Faits des Romains” o “I Fatti di Cesari”, contrapuesto a la negatividad de César.
Pierre Corneille en su tragedia “Sartorius” (1662) nos muestra la alianza de Pompeyo con Sila y la lucha en España con el general rebelde Sertorio el cual se ha aliado con Mario. “Pompée” del mismo Corneille (1643) --- basándose parcialmente en Lucano --- trata de los acontecimientos que sucedieron tras la muerte de Pompeyo. Su esposa Cornelia es protagonista de la tragedia de Robert Garnier (“Cornelia”, 1574), paralelismo con las desgracias de la guerra civil que por entonces desbastaba Francia  (particularmente se centra en los sucesos de “La noche de san Bartolomé”), cosa que hará también en otras obras suyas, la más clara en este sentido es la tragedia sobre “Porcia”, esposa de Marco Junio Bruto . “La guerre civile” de Henry de Montherlant (1965), igualmente basada en la historia de Lucano, muestra las tensiones políticas de su época, principalmente la cuestión de Argelia (1962)...
En LAS ARTES PLÁSTICAS entramos en la pintura holandesa del siglo XVII donde se sigue representando a Pompeyo como persona de gran nobleza como p. e. la realizada por Hendrick Heerschop para la sala del Consejo de Montfoort (1649), representando a Pompeyo en conversación con el filósofo Posidonio (históricamente cierto, la conversación tuvo lugar en el 62 a. C. y de ella informan Marco Tulio Cicerón en las “Tusculanae Disputationes” y Plutarco). 
Gerard de Lairesse `pintó un lienzo de Pompeyo para la sala que lleva ahora su nombre en el Binnehof de La Haya, según Plutarco, en donde nuestro hombre quema las cartas de Sertorio para evitar nuevos disturbios políticos.
Existen muchas pinturas basadas en Lucano, la más conocida y mejor es la de Tintoretto, de auténtico nombre Jacobo Comin (Jacobo Robusti era otro apodo, 1518- 1594), sobre el regreso de Pompeyo tras su derrota en Farsalia y con la presencia de la desmayada Cornelia.
Una pintura de John Hamilton Mortimer (1776) nos muestra como Pompeyo antes de la batalla de Dyrrhachium (Durazzo, año 48 a. C.) consulta a una bruja llamada Ericto, comparada algunas veces con las hechiceras del “Macbeth” de William Shakespeare.

En unas tablas de Jacopo Palma, Il Vecchio (1510 -1512) vemos la muerte de Pompeyo y el ofrecimiento de su cabeza a César (posiblemente formara parte de un grupo de pinturas sobre julio César). Dos lienzos parejos con la muerte de Pompeyo y la de César fueron pintados por Giacomo Zoboli en 1724. Existe también un dibujo no datado de Théodore Géricault cuya temática y escena concreta (César dando la espalda cuando ve la cabeza del que fuera su amigo y ahora rival) le hace atribuir una pintura de principios del siglo XIX. 

martes, 12 de julio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA (IV): TRIÁNGULO ANTONIO-CLEOPATRA-CÉSAR EN EL CINE


                                La historia nos dice que Cayo Julio César fue dictador (connotación diferente del término en la actualidad), conquistador, general, gran estratega militar (a diferencia de Alejandro Magno, Aníbal de Cartago o Napoleón Bonaparte su obra perduró varios siglos después de su muerte), político, también escritor y amado por el pueblo... Nació cerca del año 100 a. C. en una familia romana patricia pero arruinada, fue escalando en la política y en el ejército, tuvo sus problemas con el dictador Lucio Cornelio Sila por ser sobrino de su eterno enemigo Cayo Mario, fue condenado a muerte, pena conmutada a cambio del exilio, acabó con unos piratas que le habían raptado y, más tarde, miembro del I Triunviro formado por su amigo y  yerno Cneo Pompeyo y Marco Licinio Craso (el que acabó con la rebelión de Espartaco). Después de la muerte de Craso en Carras (53 a. C.) se enemistó con Pompeyo --- Julia, hija de César y esposa de Pompeyo había fallecido --- comenzando una guerra civil en donde César venció a Pompeyo en Farsalia y otros puntos. En Egipto Pompeyo fue apuñalado y su cabeza presentada a César, cosa que le disgustó. Por cuestiones de estado entró en relación con la reina helena- egipcia Cleopatra VII --- última reina de Egipto y de la dinastía Ptolemaica, llamada también Lágida --- en un país al borde de la guerra civil entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIII. Fueron amantes, posiblemente César y Cleopatra se enamoraran de verdad pero César fue el dueño de Egipto. Víctima de una conspiración en la cual estaba implicado Marco Junio Bruto (habían voces que le señalaban también como hijo natural), César --- acusado por los implicados de querer instaurar la monarquía --- recibió 23 puñaladas, estaban en el Senado, y cayó a los pies de la estatua de Pompeyo. Año 44 a. C en los famosos “Idus de marzo”, novela histórica de Thornton Wilder (1948) y película escrita, producida y dirigida por George Clooney (2011) se centran en la muerte de César.
Su lugarteniente Marco- Antonio Crético quiso proseguir su obra y se alió con Cayo Octaviano, u Octavio Turino (en un futuro: Octavio César Augusto, primer emperador de Roma), por aquel entonces con 18 años. A pesar de no llevarse bien nunca se convirtieron en yernos al casar Marco- Antonio con Octavia, hermana de Octavio, y junto con Marco Emilio Lépido (jefe de la caballería de César), crearon el II Triunviro. Guerra Civil otra vez: derrotado Lépido, su vida fue perdonada por Octavio, Marco Antonio y Cleopatra se enamoraron y ambos rompieron con el futuro Augusto. Gracias a su fiel general Marco Vipsanio Agripa, Octavio venció en Accio (31 a. C.) y los dos amantes se suicidaron. Empezaba literalmente el principado con Octavio César Augusto como emperador, iniciándose la gran obra administrativa, política y cultural. Gran parte de ello lo debía a su tío abuelo Cayo Julio César.
Podría decirse que el cine nace con Julio César, su obra, sus amores con Cleopatra, su asesinato, amores Marco Antonio- Cleopatra y todos los acontecimientos aquí resumidos. La fuente principal es Plutarco y “La Guerra Civil”/”De Bello Civilis” escrita por el mismo Julio César (también redactó “La Guerra The Bello Gallico”/”La Guerra de las Galias”). Plutarco, a partir de “La vida de César”, escribió “La vida de Bruto”, el ferviente republicano, y “La vida de Antonio”, el cual solo cobra protagonismo después del asesinato de César, cuando el libertino lugarteniente pronuncia el discurso que lanzará al pueblo detrás los asesinos de su jefe para acabar con ellos.
Generalmente el cine toma como punto de partida  lo relatado por William Shakespeare en sus dos obras: “Julio César” y “Antonio y Cleopatra” (esta es prácticamente una continuación de la primera) cuya traducción extrajo de Sir Thomas North, no directamente de Plutarco.
El padre del cine fantástico, el gran Georges Méliès, fue el primero en tocar esta historia en 1899: “Cleopatra” y “La muerte de Julio César”, rodada en 1907, un año después J. Stuart Blackton nos da “Antonhy and Cleopatra” (1908), William V. Ranous filma “Julius Caesar” y Giovanni Pastrone dirige “Giulio Cesare o Brutus” (1909). A partir de este momento el tema será tratado en infinidad de ocasiones, siempre centrándose en los momentos álgidos de esta historia: los amores César- Cleopatra, el asesinato, el final de los conjurados, los amores Antonio- Cleopatra, guerra civil, derrota y suicidio de los dos amantes. Muy pocos (quizás solo citado de paso anécdoticamente) o ninguno ofrecen la reconversión de Roma a cargo del ambicioso y sin escrúpulos Octavio, ahora convertido en Augusto, su cambio de actitud al tomar el poder, como si hubiese transformado su personalidad: ahora era un hombre prudente y tolerante, ahora perdonaba, ahora olvidaba y no persiguió a sus enemigos políticos después de su coronación.
Una curiosa versión es “Giulio Cesare, il conquistatore delle Gallie” (“Julio César, el conquistador de las Galias”), de A. Antonio (1963), protagonizada por Cameron Mitchel y basada en “La Guerra de las Galias”, en donde se nos presenta un César bueno y misericordioso que busca la unidad de la patria y la victoria sobre Vercingetorix (en realidad César en ocasiones actuó noblemente, en otras de forma cruel, justificado por él mismo para evitar males mayores).
La única película en donde se nos muestra su juventud es “Giulio Caesare contro i pirati”, de Sergio Grieco (1962), dentro de un plano totalmente aventurero mientas que en “Cesar and Cleopatre” (“César y Cleopatra”), de Gabriel Pascal (1945) con Claude Rains (César) y Vivian Leigh (Cleopatra) es claramente una comedia basada en la obra teatral de Bernard Shaw. Rodada en Technicolor el film tuvo muchos problemas (final de la II Guerra Mundial, accidente de Vivian Leigh, retrasos, etc.) y fue un fracaso estrepitoso que arruinó a la Rank Organisation pero fue nominada al Oscar de la mejor dirección artística del año. Recuerdo que busqué infructuosamente el libreto de Shaw durante tiempo hasta que finalmente logré fotocopiarlo en castellano a “l'Institut del Teatre” de Barcelona. Ahora guardo estas fotocopias como un tesoro.
Podríamos citar un par de rarezas encarnadas en el más puro “peplum” como aquella dirigida por alguien a quien se le reconocieron los méritos --- tanto popularmente como intelectualmente --- dentro del género, alguien llamado Vittorio Cottafavi quien dirigió “Las legiones de Cleopatra” (1959) y “Una reina para el César” (1962) de Victor Tourjansky y Pier Pierotti en donde el culturista Gordon Scott encarnaba a Julio César, algo inadecuado ya que el conquistador no era  alto y si, delgado y calvo …
La versión más reconocida y admirada es “Julius Caesar” (“Julio César”), de Joseph Leo Mankiewicz (1952), con Marlon Brando (Marco Antonio), James Mason (Bruto), John Gielgud (Casio) y Louis Calhern (Julio César). Auténtico Shakespeare (Mankiewicz era un gran aficionado al dramaturgo inglés), aquí --- siguiendo el libro --- aún no aparece Cleopatra. Se filmó con un presupuesto mínimo y sin creer los directivos de M. G. M. en el éxito del film.
El realizador polaco no pudo conseguir lo mismo con “Cleopatra” (“Cleopatra”), gran superproducción de 20th Fox (1961-63) donde le obligaron a decantarse hacia el gran espectáculo: danzas exóticas, números circenses, colores chillones para mostrar el presupuesto contrastado con las escenas en intimidad (lo deseado por Mankiewicz en su totalidad), aparte de vencer numerosos obstáculos y condicionamientos como la histeria de Elizabeth Taylor (Cleopatra) y la desigualdad del guión basado en relatos de Plutarco, Suetonio y Apiano, el citado relato de Bernard Shaw, en Shakespeare y en el libro de C. M. Franzero, “The life and times of Cleopatra”(apareció en castellano el libro que poseo de una edición de Círculo de Lectores Vergara en 1957, cuatro años antes del rodaje de la película, otro tesoro adquirido de 2ª mano).
También era resultaba difícil superar la excelente --- y no siempre reconocida --- versión de Cecil B DeMille en 1934: “Cleopatra” (“Cleopatra”), con Claudette Colbert como la última reina de Egipto, aunque también adoleciera de magnificados espectáculos  recordables a los del Folies Bergère. “Aquel musical sin partitura...” como señala Luis Cano en su imprescindible estudio sobre “Roma en el cine”.

Muchos detalles, alguna serie televisiva y otros puntos que podríamos dejar para una hipotética futura entrega...

lunes, 27 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LAS ARTES (III)


         Repasamos brevemente a la famosa pareja de Marco Antonio y Cleopatra en la LITERATURA en dos breves apartados: La primera parte desde las fuentes hasta William Shakespeare en su famoso “Antonio y Cleopatra” (1607) y la segunda desde “All for Love of the World Well Lost”, de John Dryden (1678), o sea desde el siglo XVII hasta nuestros días. Veamos ahora a estos personajes en las ARTES PLÁSTICAS.
Cleopatra es conocida principalmente por los grabados en monedas durante el período de su gobierno. Se conserva una cabeza de mármol en los Museos Vaticanos, probablemente una copia que Julio César había mandado colocar en el templo de Venus Genitrix en su propio Forum Iulium y del cual informa Apiano y Dión Casio. Más adelante, en la época moderna, se trata más el tema de la sensualidad de Cleopatra, en ocasiones representada claramente de forma negativa como en el ciclo de César y Escipión (“Escipión el Viejo”) en la Residencia de Landshut, en Jacopo Comin, más conocido como Tintoretto (1556) y en un fresco de Pietro da Cortona (1641-42), en el Palazzo Pitti de Florencia, donde vemos a Octavio César (el futuro Augusto) rechazando a Cleopatra. El encuentro Marco Antonio- Cleopatra y las fiestas y banquetes posteriores dan ocasión a los artistas a señalar la fastuosidad, magnificencia y derroche en estos eventos. Con esta intención aparece, entre otros, el ciclo de Luca Cambiaso en el Palacio Imperial de Génova (ca. de 1560) y la decoración de Giambattista Tiépolo en el Palazzo Labia de Venecia (ca. de 1750).
Hay una tabla de madera taceada sobre el banquete según un boceto de Giorgio Vasari  en el Studiolo de Francisco I en el Palazzo Vecchio en Florencia.
Esta misma escena del banquete ha sido representado en el Barroco italiano por Francesco Trevisani (ca. de 1710) y Giovanni Battista Pittoni (ca. 1730), entre otros. Cerca de 1740 la margravesa Guillermina pintó la misma escena en el Neues Schloss de Bayreuth.
Con ocasión al evento de inaugurar la ópera de Berlín se representó una ópera de Carl Heinrich Graun sobre Cleopatra en 1742. Pintores holandeses  inciden una vez más sobre el tema del banquete: Jan Steen en cuatro lienzos (ca. de 1670), uno --- el más conseguido (1668-69) --- está expuesto en el Museum Boymans- van Beuningen de Rotterdam, Jay de Bray retrata en su cuadro a los miembros de su familia, Gerard de Lairesse (Rijksmuseum de Amsterdam, finales del siglo XVII), Gerard Hoet (principios del siglo XVIII) y Gerbrand Jansz van den Eeckhout (1669). Hay una serie de tapices sobre el tema del banquete (Roma, 1754) según los bocetos elaborados por Charles Joseph Natoire.
Más austeras, sobrias son las representaciones del encuentro con Augusto. Además del fresco ya citado de Cortona existen en los siglos XVII y XVIII obras de Nicolas Poussin (ca. de 1625), Il Guercino (1640), Sebastiano Conca (ca. de 1720), Pompeo Batoni (ca. de 1760), Anton Raphael Mengs (ca. de 1760) y Angelica Kauffman (1783). Una serie de cuatro pinturas a cargo de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1769) para Guillermo VIII de Hessen.  Menos frecuente es la representación del encuentro entre César y Cleopatra: Mengs (1760) y Fedele Fischetti (ca. de 1770). Una estatua de mármol con piedras preciosas incrustadas fue presentada por Jean Baptiste Clésinger en el Salón (1869). Existe gran cantidad de obras que representan el suicidio por la mordedura de la serpiente venenosa a una Cleopatra de pie, sentada, tumbada, desnuda, o semidesnuda y la mordedura se realiza en el percho, cuello o antebrazo (Jan van Scorel en 1525, Rijksmuseum de Amsterdam).

Hay también alguna representación en forma de anuncio sobre la muerte de la reina o que se está preparando para ello: en la casa en donde falleció Petrarca (siglo XVI) en Arquá, cinco veces en la obra de Guido Reni (1625-1642) y cuatro en la de Il Guercino (1620-1640). Los personajes secundarios como sirvientes y doncellas se ven en las obras de Johann Liss (1623), Jacob Jordaens (1653),  Guido Cagnacci (ca. de 1660), Gerard de Lairesse (1686), Louis Jean François Lagrenée (1774) y Jean Baptiste Regnault (1799). Alessandro Turchi (1640) pinta a Cleopatra suicidándose ante el cadáver de Marco- Antonio mientras Domenico Maria Muratori (principios siglo XVIII) representa la muerte de los amantes en dos lienzos similares. Pompeo Batoni ilustra la muerte de Marco- Antonio en brazos de Cleopatra (1763), Angelica Kauffmann (1770) como la reina pone flores en la tumba de su amado y Joshua Reynolds pinta a la cortesana Kitty Fisher como Cleopatra (1759) al ser mordida por la serpiente.

sábado, 18 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LA LITERATURA (II) -DESDE EL SIGLO XVII HASTA HOY-


Después del drama de William Shakespeare (1607) --- “Antonio and Cleopatra” (“Antonio y Cleopatra”) --- está “All for Love or the World Well Lost”, de John Dryden en donde se señala (como en otros autores) la improcedente forma de ser y el carácter negativo de Cleopatra mientras que Octavia, hermana de Octavio, futuro Augusto, es mostrada como honorable dama romana, engañada por su marido Marco Antonio. Los defectos de la reina ya estaban descritos en la obra de intención moralizante escrita por Hans Sachs (1560). Se continúa con el mismo tono en las obras principales del siglo XVII y en algunos del XVIII: Jean de Mairet (1673), Daniel Casper von Lohenstein (1690) y Vittorio Alfieri (1775).
En otros escritos Cleopatra muestra sus defectos (mujer fatal, engaño hacia el amante) pero también es defendida: Jean François Marmontel (1750), Cornelius von Ayrenhoff (1783), Simon- David Morgue (1803) y Alexandre Soumet (1824).
En algunas obras teatrales aparece el personaje de Julio César y su relación con Cleopatra: “La mort de Pompée” (“La muerte de Pompeyo”), de Pierre Corneille (1644), así como en la obra de Colley Cibber (1725), en la de Francis Beaumont & John Fletcher y en George Bernard Shaw (1899) --- “César y Cleopatra” --- de la cual Gabriel Pascal filmó una versión cinematográfica en 1945 con Claude Rains, Vivien Leigh y Stewart Granger. Shaw presenta a la reina de Egipto según la literatura del siglo XIX: intrigas, orgías, hechizos amorosos para desgracia de los hombres que caen en sus redes...
Alexandr Sergejevitsj Poesjkin (o Pushkin) en “Noches Egipcias” (1835) sigue con la misma descripción, en “Une nuit de Cleopâtre” (“Una noche de Cleopatra”) de Théophile Gautier (1845) en donde un joven egipcio puede pasar una noche con Cleopatra a condición que a la mañana siguiente se suicide.
Siguen la misma tónica un poema de Algernon Charles Swinburne (1866) y en una tragedia de Pietro Cossa (1879) con intermedios musicales de Luigi Mancinelli. Hay una cantata de Hector Berlioz, “Mort de Cleopâtre” (“Muerte de Cleopatra”), compuesta en 1829, según texto de P. G. Vieillard para presentarse en el Prix de Roma (quedó 2º pero ganó el primer premio al año siguiente con “Sardanapalo”). La novela de T. Gautier fue adaptada por Jules Barbier para el libreto de la ópera de Victor Massé (1885).
Se presenta a Cleopatra bajo la faceta exclusivamente seductora en las óperas de Jules Massenet (1914) y de Gian Francesco Malipiero (1938) cosa que redundará en las versiones fílmicas comentadas (la de Cecil B. DeMille, 1934, centrándose más en la relación César- Cleopatra y la de Joseph L. Mankiewicz, 1963, con César y después con Marco- Antonio), además de las basadas en Shakespeare (la de Charlton Heston, 1972, entre otras). La reina de Egipto hizo su aparición en el cine de la mano de Georges Méliês en 1899 para después ser objeto de burdas parodias.
La última mandataria de Egipto será protagonista de muchas novelas, como la de Emil Ludwig (1937), “Novela en el exilio” y, anteriormente la novela en doce partes “Cleopâtre” de Gautier de les Costes Calprenède que trata de una hija de Antonio y Cleopatra (del mismo nombre de su madre) adoptada y cuidada por Octavia en la corte de Augusto junto con una innumerable cantidad de novelas históricas en los últimos años...

                                                                                               Narcís Ribot i Trafí

lunes, 13 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LA LITERATURA (HASTA SHAKESPEARE)


La vida de Marco- Antonio y Cleopatra, el amor nacido entre ambos, sus circunstancias y la muerte de ambos se convirtió en relato popular. Los acontecimientos esenciales (y más recordados) podríamos verlos en las muchas versiones cinematográficas, especialmente la de Cecil B. DeMille y la de Josep L. Mankiewicz. Posiblemente sea Cleopatra el personaje femenino más veces aparecido en relatos literarios y en el cine. La historia de ambos enamorados se cruza con la de Octavio César (sobrino- nieto de Julio César), posteriormente Augusto, el primer emperador romano, tras la muerte por suicidio de la pareja.
Después de su relación con Julio César y con Marco- Antonio --- después del suicidio de este --- intentó infructuosamente pactar con el vencedor Octavio (alguna fuente indica que intentó seducirlo sin éxito). Plutarco nos dice que fue una súplica (no pensaba el futuro Augusto quitarle la vida sino humillarla y llevarla a Roma cargada de cadenas) mientras Floro y Dión Casio hablan del intento de seducción, inútil ante la frialdad mostrada por el romano. Al saber su destino la reina de Egipto acudió al suicidio, mordida por una serpiente introducida en un cesto de higos según la tradición. Suetonio, Plutarco y Dión Casio notifican sobre la relación Antonio- Cleopatra. Algunos puntos negativos de la egipcia son influencia en la literatura por parte de Octavio mostrando a la reina de Egipto como una fuerza peligrosa para el Imperio. Así, Horacio la señala como “Fatale monstrum... non humilis mulier” (“Monstruo fatal... mujer carente de humildad”) en la Oda I 37.
Los historiadores de la época anotan su habilidad para usar el cuerpo con fines políticos aunque haya algunos indican una cierta admiración: Sexto Propercio (la astucia y el ardid en suicidarse burlando la vigilancia ordenada por Octavio) y después de hundirla con sus calificativos es defendida en el mismo poema por Horacio (“valiente y orgulloso suicidio”). Plinio el Viejo habla de los fastos y derroches en la corte alejandrina.
En la Edad Media el nombre de Cleopatra aparece, casi siempre, con un sentido negativo. Dante, p. e., la anuncia como un mujer voluptuosa y maliciosa. En el “Malleus Malleficarum”, de Heinrich Kramer (o Institoris) y Jacob Sprenger (finales del siglo XV) es denominada como “la peor de las mujeres” y en una disertación de Sarah Fielding es presentada como una persona falsa e intrigante frente la honesta Octavia (hermana de Octavio y esposa de Marco- Antonio).
Centrándose en la relación amorosa Antonio- Cleopatra vemos como es explicada por Giovanni Boccaccio en “De Claris Mulieribus” (1361-62) y por Geoffrey Chaucer en “The Legend of Good Woman” (aprox. 1386), aquí presentada como noble víctima de su amor. La gran popularidad del personaje de la reina se debe a la biografía de Plutarco y la primera pieza teatral con el nombre de Cleopatra es una tragedia de Alessandro Spinello (1540), se centra más bien en los conflictos dinásticos mientras Etienne Jodelle escribe una tragedia (1552) en donde Octavio es comparado con Carlos V  y una noble Cleopatra prefiere la muerte  a ser llevada como trofeo a Roma, cargada de cadenas, por el futuro emperador. Más o menos siguen la misma tonalidad y temática las obras de Cesare de Cesari (1551) y de Celso Pastorelli (1576) aunque menos provistas de esta mordacidad comparativa política.
Los dramaturgos españoles del siglo XVII acudieron a la figura de Cleopatra en algunas obras: Francisco de Rojas Zorrila se centra en el tema del suicidio (“Las áspides de Cleopatra”, publicada en 1645), con increíbles efectos dramáticos lo cual inspiró a Francisco de Leiva Ramírez en “Marco Antonio y Cleopatra”  (probablemente publicada antes de 1662).
Se muestra a Marco Antonio como brillante guerrero y a Cleopatra como enamorada sinceramente de él en las obras de Robert Garnier (1578), Giovabattista Giraldi Cinthio (1583), Samuel Daniel (1594) e Isaac de Benserade (1624), muy influenciado por Garnier. Por el contrario, Guilliam de Nieuwelandt en “Aegyptia” (1624) la relación amorosa resta totalmente el sentido de la pasión.

El amor, la pasión, la ambición de poder es descrita magistralmente por William Shakespeare en su drama  “Antonio y Cleopatra” (1607), exacerbando el relato de Plutarco...

sábado, 4 de junio de 2016

TRAJANO EN LAS ARTES

         
     Marco Ulpio Trajano (53- 117 d. C.) fue el primer emperador de origen hispano (Itálica, a pocos kilómetros de la actual Sevilla). El padre de Trajano sirvió bajo el emperador Vespasiano, llegó a ser senador, estuvo en la legión X (Fratensis) y llegó a ser gobernador de Baética y Siria.
Trajano siguió los pasos de su padre y ascendió al escalafón militar por sus méritos: será pieza importante en la derrota de Antonio Saturnino en época del emperador Domiciano Flavio y sirvió también bajo su sucesor Marco Cocceyo Nerva quien le adoptó como coemperador. Después de la muerte del anciano abogado y emperador Nerva los méritos de Trajano le colocaron de forma tranquila y pacífica como emperador (98 d. C.) Se mostró como soberano amable y accesible para todos con un sentido muy agudo de la justicia. Cerca del año 100 fue el primer emperador de recibir el título por parte del senado de “Optimus” (“el mejor”). En un principio quiso la paz pero durante todo su reinado tuvo que estar  a la cabeza de las legiones para necesarias operaciones militares: fortificó las fronteras a lo largo del Rin, fundó nuevos campamentos militares y ciudades, guerras al Este contra los dacios (101- 106) y contra los partos (113- 117) alejaron mucho tiempo al emperador de Roma. También intervino en Siria, Israel y Jordania, aparte de crear nuevas legiones: la Trajana (II) y la Ulpia (XXX). Con él el Imperio consiguió su máxima extensión (llegó a las puertas de la India como antaño Alejandro Magno). Murió de enfermedad en las costas del Mar Negro (117) y fue substituido por su pariente e hijo adoptivo Adriano.
En la mayoría de escritos aparece como el soberano perfecto: tenemos el “Panegyricus in Traianum” de Plinio el Joven en donde alaba al emperador y le considera como reflejo de Júpiter, también le es muy favorable Dión Crisóstomo mientras habla de él, de forma esporádica, Tácito mientras Cayo Suetonio no lo menciona y Dión Casio escribe sobre Trajano en su “Historia Romana” así como algunos apuntes de Eutrofio.
Unas cartas del mismo Plinio escritas desde Bitinia, de carácter administrativo, constituyen el grueso de la información más importante mientras una especie de memorias escritas por el propio Trajano ---”Comentarii” --- se han perdido.
Dentro de la literatura, hace unos años, solo se conocía la novela histórica de Jesús Pardo, “Yo, Trajano” (1991), editado por Planeta, ahora está el reciente “Trajano” (EDHASA, 2014), de Cristina Teruel, muy voluminoso al igual que la trilogía del profesor Santiago Posteguillo: “Los asesinos del emperador”, “”Circo Máximo” y “La legión perdida” (publicados por Editorial Planeta en 2011, 2013 y 2015, respectivamente). También escribió otra trilogía de gran éxito, la de Escipión, Ediciones B, entre 2008 y 2009: “Africanus, el hijo del cónsul”, “Las legiones malditas” y “La traición de Roma”.
En el campo de la biografía hay una muy recomendable escrita conjuntamente por Jaime Alvar y José Mª. Blázquez (editada por Actas, 2003) y otra a la misma altura de J. Mª. Blázquez, con el mismo título: “Trajano” (Ariel, 2003).
En la Edad Media existe una alabanza del papa Gregorio el Grande (570-604) sobre Trajano por su sentido de la justicia y de ello también habla Johannes Diaconus (875), Honorio de Autun (siglo XII) y John de Salisbury en “Polycratus” (mitad del siglo XII) y en “Kaiserchronick” (del mismo tiempo). Una historia similar pero sin Gregorio I la encontramos en Hans Sachs (1532). En este tiempo continúa recordándose el sentido de la justicia del emperador: p. e. la escena de Trajano dictaminando en un juicio sobre un soldado suyo acusado por una viuda de haber matado a su hijo. Es posible que la leyenda provenga de un relieve original del Arco de Trajano (hoy en el Arco de Constantino) en donde el soberano escucha a un soldado dacio prisionero que suplica clemencia. El juicio sobre la viuda está representado en un capitel del PalazzoDucale de Venecia (siglo XV). Roger van der Weyden pinta (cerca de 1430) para el Ayuntamiento de Bruselas una mesa (perdida) sobre la temática y en ella se inspirará un tapiz para la sala del tribunal del obispo en Lausana (cerca de 1450), hoy en el Historiches Museum de Berna y en otro lugar de Suiza la misma escena fue representada en una vidriera (cerca de 1600). En Frankfurt encontramos esta secuencia de Trajano en combinación con “El juicio de Cambises” y “La cesión de Coriolano”, a Munich, a la Golden Saal hay una decoración (1667) del emperador junto al soberano egipcio Bochoris pintados por Johann Heinrich Schönfeld y Perugino juntó Trajano con tres personajes más para ilustrar la justicia (al Cambio de Perugia, cerca de 1500) nombrados por Valerio Máximo en su capítulo “Iustitia”: Camilo, Numa Pompilio y el griego Pitaco.

En 1765 Noël Halle pintó al emperador y a la viuda en una serie de obras históricas para la residencia del campo real de Choisy mientras el romántico Eugene Delacroix representa Trajano a caballo (1840) y también existe una pintura en el techo de una habitación del Palacio de Versalles a cargo de Noël Coypel (1672). Trajano tiene muchos monumentos, p. e. la “Columna Trajana” (allí están enterradas sus cenizas), acabada por su sucesor Adriano en donde se describe la guerra contra los dacios y otro que recuerda la guerra contra los partos (Arco de Benevento, año 109). La “Columna Trajana” inspiró monumentos como el “Tropeum Taiani” (Rumanía, 109), similar al “Tropeum Alpium” erigido por Augusto (25 a. C.-14 d. C.) en La Turbia, así como también las figuras conservadas delante del altar dedicado a Mars Ultor...