viernes, 14 de septiembre de 2012

“EL SONIDO DE LA MUERTE”


(JOSÉ- ANTONIO NIEVES CONDE, 1965)
Agradezco de todo corazón el correo de Virginia Nieves, hija de José- Antonio Nieves Conde, en nombre de ella y de sus hermanos, al escribir hace unos meses sobre su padre.
Siempre he considerado a José- Antonio Nieves Conde (1911- 2004) como uno de los más interesantes realizadores del cine español de todos los tiempos. Es curioso que cuando se habla de cine “social”, cine de “denuncia”, aquellos directores opuestos “oficialmente” al régimen de Franco (Juan- Antonio Bardem, Luis García Berlanga) consiguieran sus mejores obras dentro de la dictadura (“Calle Mayor”, “Muerte de un ciclista”, “Bienvenido Mr. Marshall”, “El verdugo”) y cuando esta se acabó no hicieran prácticamente nada interesante. Nieves Conde, por su parte, casi siempre recordado en segundo término en referencia a los citados (injustamente), consiguió dos films memorables en aquellos tiempos: “Surcos” y “El inquilino”, además de un thriller policiaco que es una auténtica maravilla, “Los peces rojos” (quizás el mejor en su género del cine español). Nieves aporta un estilo emparentado con el neorrealismo italiano pero con propia identidad (el descarnado “realismo castellano”, como dice Francesc Llinás en su libro sobre el realizador). Por diversas causas que ya cité nuestro hombre solo está parcialmente reconocido hoy en día.
Podríamos decir que Nieves Conde abordó el género fantástico en dos ocasiones: 1) “El cerco del diablo” (1952), film de sketchs donde Nieves Conde nos cuenta la historia de un hombre asediado por espíritus que le hablan (una fantasía onírica) mientras los otros dos episodios están firmados por Arturo Ruiz y Edgar Neville y 2) una modesta película, “El sonido de la muerte” (1965) --- conocida también como “El sonido prehistórico” en cinta de 16 mm. y en alguna antigua edición de vídeo) --- presupuestada en tres millones de pesetas y financiada en parte por una pequeña agrupación de inversionistas y aprovechando los estudios de Samuel Bronston en Madrid.
El boom del cine fantástico español  llegó a finales de los 60/principios de los 70 gracias a Jacinto Molina/Paul Naschy cuando ya Jesús Franco había hecho sus primeros coqueteos con el género como “Gritos en la noche” o “Miss Muerte”, en realidad sus mejores películas “fantastiques” antes de caer en sus temibles films sadopornográficos de nefasto recuerdo para los aficionados al fantástico (auténticos) y al cine en general. Nieves Conde filmó esta pequeña cinta de encargo (diplomada en el IV Festival de Fantascienza de Trieste) sin ningún tipo de pretensiones la cual se desvela muy interesante gracias a su eficaz realización a la que dota de un acertado ambiente en base esencialmente a dos decorados, no lo olvidemos. A ello contribuye el magnífico reparto a su disposición, la fotografía en blanco/negro de Manuel Berenguer y la apropiada música de Andrés de Pablo (opresiva en los momentos de acción y terror, reposada en los tranquilos). La factura del film, como recordaba el propio realizador, hace pensar en alguno producido y/o dirigido por Roger Corman en los 60 y también, al menos a mí, a un título de Riccardo Freda, donde Mario Bava además de la fotografía colaboró también en la realización: “Caltiki, Il Mostro Inmortale” (“Caltiki, el monstruo inmortal”, 1959) y en algún film de Ciencia-Ficción americano de los 50.
Es una película totalmente diferente del cine fantástico español. No podemos encontrar nada parecido en los films de quienes tocaron el género además de los dos citados: León Klimowsky, Carlos Aured, Javier Aguirre, Amando de Ossorio, etc.
Con todo, la valiosa baza fue aquel ser prehistórico invisible, como un camaleón adaptado a los colores que le servían de fondo y atacaba a los seres humanos para alimentarse con su sangre. He leído en alguna ocasión que el monstruo era invisible por falta de presupuesto pero el terror es más efectivo e impactante porqué no se ve la amenaza. Copio ahora el guión realizado por Sam X. Abarbanel, el mismo Nieves Conde, el también realizador Gregg Tallas y el productor Gregorio Sacristán sobre un argumento de Abarbanel.
En una caverna situada en las montañas de una isla griega unos arqueólogos buscan un mítico tesoro: el profesor André (Antonio Casas), su sobrina María (Soledad Miranda) y su amigo y ayudante Stavros (Francisco Piquer). Poco después llegan Asilov (James Philbrook), su secretaria Sofía (Ingrid Pitt) --- mantienen una relación amorosa ---, Dorman (José Bódalo) y el chófer Pete (un insólito Arturo Fernández) que se unen al grupo. Se alojan en una casa, cerca de la cueva donde excavan, cuidada por Caliope (Lola Gaos), ama de llaves de André. La cueva fue lugar de enterramiento en la antigua Grecia y los habitantes del lugar la reverencian y la temen como emplazamiento sagrado. Hay un mapa del tesoro enterrado allí por unos contrabandistas al estallar la II Guerra Mundial: una estatua de Aquiles de oro macizo con un escudo incrustado de piedras preciosas, un botín que consiguió el líder dictador Sila al arrasar Atenas en el año 86 a. C. pero el barco naufrago hasta ser encontrado el tesoro por quienes allí lo enterraron. Una de las explosiones que provocan los excavadores pone al descubierto un ovoide del tamaño de un coco que parece petrificado pero no ven otro ovoide similar al que la explosión agrietó la cáscara. Poco después se rompe apareciendo una especie de masa gelatinosa que crece por momentos y se hace invisible. Poco tiempo después son acosados durante la noche por este animal invisible de épocas pretéritas (un grito similar a una sirena que hiela la sangre en las venas es el anuncio del ataque de la bestia). Stavros en la cueva y Calliope al ir a buscar agua al pozo (ambas escenas hacen subir el suspense y el terror al máximo) son las primeras víctimas, literalmente desangrados por el terrible ser. André se sacrifica volando la cueva pero el animal consigue escapar para que, finalmente, Dorman con una pierna agangrenada da también su vida despeñando el jeep y muriendo junto con el monstruo que ahora se hace visible mientras es consumido por el fuego: una especie de reptil antropomórfico (en alguna ocasión, muy poco, se había visto fugazmente alguna pequeña parte de su faz). Las dos parejas, Asilov- Sofía y Pete- María son los únicos supervivientes. Recordemos algunos logros:
--- Cielo amenazador (música acompañante) cuando excavan en la noche donde encuentran al ovoide que ellos ven ---
--- Cielo tranquilo durante el día. Más adelante, cuando el monstruo se atreva a salir de la gruta durante el día tampoco habrá paz ni sosiego para nuestros protagonistas---
--- El travelling anunciante del primer ataque del animal: hasta llegar a la espalda de Stavros mientras examina las piedras y la voladura en la cueva, el espantoso sonido, los pasos de la bestia antes de atacar  provocando absoluto pavor ---
--- En la casa, cuando de repente Dorman despierta bruscamente y comprende lo que ha pasado, corre hacia el primer ovoide que ellos encontraron, situado sobre la repisa del hogar mientras se abre y aparece un segundo ser. Dorman lo destroza a tiempo con el atizador---
--- Cuando la bestia sigue sigilosamente a Caliope y la ataca de improviso (la sangre surge de pronto del rostro de la criada y se oye el grito aterrador) ---
--- El Dr. Asilov y Pete esparcen harina alrededor de la casa para detectar la presencia del animal. Las pisadas del monstruo sobre la blanca harina, los dos hombres arrojan sendas hachas que se clavan en el aire, un grito de la bestia que se abalanza sobre ellos y han de refugiarse en la casa. Las hachas caen delante de la puerta con un líquido viscoso (su sangre), solo han podido detenerle durante unos segundos ---
Estas y otras escenas revalorizan un film que es una pequeña joya del fantástico, de puesta en escena sencilla y efectiva donde lo sugerido, la música y la ambientación  tienen gran importancia, algo que encontramos a faltar en las producciones actuales…. Como muchas otras películas de Nieves Conde aún no ha sido editada en DVD…

                                                                            Narcís Ribot i Trafí

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