jueves, 30 de abril de 2015

MENDELSSOHN, DULZURA Y ROMANTICISMO


                   Dos puntos me movieron a escribir hace años sobre el gran compositor Felix Mendelssohn Bartholdy (1809- 1847) cuya música siempre he tenido en gran estima: 1) es el menos afortunado de los músicos románticos en cuanto a bibliografía en castellano y 2) la sensibilidad de unos prometidos al celebrar su boda cuando les hablé del “Ave María” de Felix Mendelssohn, segunda parte de las tres que consta el motete opus 23 de música sacra (a- “Aus Tiefer Not”, b)- “Ave Maria” y c, “Mitten Wir”). Esta pieza no es tan conocida/escuchada/interpretada por no ser tan estándar como el “Ave María” de Franz Schubert o la de Gounod/Bach, ya que se trata de una composición con coro a ocho voces, solista y órgano (compuesta en 1830). La boda, oficiada por mi, con este “Ave Maria” casi olvidado, salió redonda y, aparte de los cónyugues, diversos invitados asistentes alabaron la obra Mendelssohniana.
Pero no solamente esta pieza está olvidada (o casi), a Mendelssohn muchos solamente le recuerdan por la “Marcha Nupcial”, parte de “El sueño de una noche de verano”, según William Shakespeare.
Felix Mendelssohn Bartholdy nació en el seno de una familia burguesa y culta de origen judío (convertida al luteranismo), nieto del filósofo Moisés Mendelssohn y fue niño prodigio aparte de tener todos los elementos a su disposición para triunfar (la familia siempre le apoyó, fuerzas auxiliadoras de las que en muchas ocasiones carecían los Mozart o Schubert, para citar tan solo dos “niños prodigio” como Mendelssohn). Se incluye en el grupo de los grandes músicos románticos como Chopin, Schumann (con el cual tenía una gran amistad), Berlioz o Liszt pero si su sensibilidad estaba cerca de estos, la construcción de su música, su vocación estética, le aproxima a unas formas objetivas no perturbables por caminos pasionales (Haydn, Mozart, o sea clásicos). A la maravillosa “fantasía romántica” de un Schumann o un Chopin, Mendelssohn opone un equilibrio y una suavidad incluso más allá del clasicismo: los maestros del rococó. Posee una melancolía solo superficial  (si a veces está agitada es por su entusiasmo), es más sentimental que volcánico, influye en él la música de sus admirados Palestrina, Allegri, Haendel y Bach, aparte de descubrir la perdida música de la monumental obra de Juan Sebastian Bach “La pasión según san Mateo”. Su temperamento se traduce en cualidades que exaltan su música: armonía, equilibrio, serenidad, elegancia, pulcritud en contraposición a la fogosidad atormentada propia del romanticismo (especialmente Robert Schumann). Este estilo, influenciado por el romanticismo y por estilos anteriores se convierte en un gratísimo experimento no simpre apreciado del todo a pesar de que conociera el éxito ya en vida, a diferencia de otros grandes, por ser director de orquesta (1) aparte de compositor. Como muchos románticos Mendelssohn murió joven. La muerte de su hermana Fanny, muy unida a él, influenció en la suya-
Si es verdad que su óptima situación económica y afectiva le favoreció también resulta indudable la posesión de una tendencia natural hacia la consecuencia de su obra según su pensamiento y voluntad y no quiso que fuera de otra manera. Es injusto por ello reprobarle una intensidad --- propia de otros maestros (cfr. Beethoven, visagra entre clasicismo y romanticismo al igual que Schubert) --- que jamás buscó (tampoco atributo definitivo de un arte). Ante todo Mendelssohn aprecia el equilibrio de las formas, para él norma indispensable en la música. Es sensible como cualquier romántico a la patria, la naturaleza, el hogar, amor, dolor, paisaje o nostalgia pero nunca “se pasa” como otros románticos en estado puro (quizás el concierto para violín y orquesta en su parte central constituye una rara excepción en su obra que es pura y “bruscamente romántica”). Fue como los dos niños precoces antes citados, Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Schubert, un auténtico poeta de la invención melódica aparte de serlo también en la orquestación.
En su adolescencia escribió 12 sinfonías, en muchas ocasiones olvidadas hoy en día, pero señalizantes la inteligencia y técnica a venir. De entre sus cinco sinfonías son la 3, 4 y 5 las más destacables. La 3 en la menor (opus 56) llamada “Escocesa” creada en su viaje a aquel país: hay una delicada descripción de paisajes y clima que la acerca a la música programática en carácteres nostálgico- dramáticos. La 4 en fa mayor (opus 90) se creó igual: ahora se trata de su viaje  a Italia, de ahí el sobrenombre de “Italiana”. Si la 4, “Italiana” es la más popular, la 5  en re mayor (opus 107) quizás sea la mejor elaborada. Recibió el sobrenombre de “Reforma” para conmemorar el tercer centenario de la reforma luterana.
El concierto en mi menor nº 2 para violín (opus 64) es de un elevado lirismo y de una perfección formal incomparable mientras “El sueño de una noche de verano” (opus 21 y opus 61), una parte fue compuesta a los 17 años (opus 21) --- en un principio escrita como obertura de concierto --- y acabada en plena madurez musical (la unidad estilística es absoluta), componiendo música incidental (opus 61) para el teatro --- incluye la famosa “Marcha Nupcial” --- a la que incorporó la obertura ya existente. Muchos apuntes del clasicismo en una atmósfera romántica como en otras obras del autor. “La gruta de Fingal” (opus 26), también conocida como “Las Hébridas” es un poema sinfónico está resuelta con destreza y fantasía (practicamente sentimos el sonido del agua y varios ruídos en la cueva) --- los sobrenombres le vienen de la gruta de Fingal en Staffa, una de las islas Hébridas, en la costa de Escocia y compuesta en el mismo viaje a este país (dedicada asl príncipe de Prusia, futuro rey Federico Guillermo IV de Prusia). Muy famosas son sus “Romanzas sin palabras” (opus 30), de pulcro lirismo mientras que sus oratorios: “Paulus” (opus36) y “Elías” (opus 70) están también entre lo mejor de su repertorio. El primero se acerca a los oratorios de Georg F. Haendel y el segundo tiende más a los himnos de estilo inglés pero sin olvidar totalmente a Haendel. El “Te Deum” (opus 29), el “Salmo 141” (forma parte del opus 78) y la cantata “La primera noche de Walpurgis” (opus 60) son piezas maestras de la música coral. En cambio no tuvo suerte en la ópera “Ruy Blas” (opus 95) --- escribió la obertura --- según Victor Hugo y alguna otra inacabada, no era lo suyo. Algunos destacables “lieder”, encantadores y pulcros pero sin llegar a la profundidad de los de Schubert... El mundo de Mendelssohn era muy otro...
                                                                                                                           Narcís Ribot i Trafí

1)- Dirigió la sinfonía 9 de Schubert (D. 944) en do mayor por vez primera. Se encontraba extravíada hasta ser descubierta por Schumann quien la bautizó como “La Grande” (“Maravillosamente Grande”). Fue estrenada el 21 de marzo de 1839 en Leipzig once años después de la muerte de Schubert.

2)- No conozco ningún estudio extenso y profundo en castellano. Podemos citar el global de la “Música Romántica” de Alfred Einstein (Alianza Editorial, traducción de 1986) en donde se comentan algunos aspectos del compositor (oratorio y música sacra). El resto de la bibliografía son estudios breves y más bien divulgativos aunque no carezcan de interés. Citemos algunos:
---“Mendelssohn”, de Josep Palau (Seix Barral, colección Estudio, 1948), agotado. Lo encontré de segunda mano ---
--- “Mendelssohn, el paraíso perdido”, de Andrés Ruíz Tarazona (Editorial Real Musical, 1976), libro muy valioso, a pesar de su brevedad, por contener la totalidad codificada de todas sus obras ---
--- “Mozart/Mendelssohn”, diversos autores (Editorial Parramón, 1985), breve monografía y estudio musical en colección aparecida por orden alfabético de dos compositores con la misma letra inicial (“Bach/Beethoven”, “Wagner/Weber”, “Haendel/Haydn”, “Schubert/Schumann” etc.) ---
--- Para quien lea francés, de la colección Solféges/seuil, Rémi Jacobs tiene un sintético e interesente estudio, “Mendelssohn” (1977), que degraciadamente no llegó a traducir Antonio Bosch Editor (“Schumann”, Bach”,Beethoven”, “Wagner”, “Mozart”, entre otros, si lo fueron, el último en ser traducido de Solféges fue “Mahler” y, según noticias, el siguiente debía ser “Vivaldi” pero los imperativos comerciales decidieron cerrar la colección/traducción).







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