sábado, 19 de marzo de 2016

GEORGE PAL, ILUSIÓN Y FANTASÍA

En cualquier antología de cine fantástico que se precie no puede faltar un apartado a un hombre que fue productor, director cinematográfico y colaborador en diseños y efectos especiales aparte de ser un amante de la Ciencia- Ficción y la fantasía en todas sus vertientes. Logró sorprender a muchos espectadores de su época (y de ahora si son amantes del género fantástico o del cine en general). El húngaro George Pal (1908- 1980) se revela como un infatigable trabajador que fuera de su país no fue totalmente reconocido en su momento como sí lo fueron colegas suyos llámense Willis O'Brien,  Ray Harryhausen o Walt Disney.
Las películas producidas y/o dirigidas por George Pal emanan un espíritu agradablemente ingenuo típico del género de los años 50 de las cuales sería un pionero, especialmente con la sabrosa “The War of the Worlds”, estrenada en España como“La guerra de los mundos” (1953).
Nuestro hombre nació en  Cegled (Hungría), de padres actores, estudió dibujo y arquitectura para recalar, después de algunas estancias provisionales en diversos países, en Berlín al entrar a trabajar en la UFA, pero Pal, siempre en desacuerdo con el sistema comunista (varias de sus películas lo evidencian), tuvo que emigrar de Alemania por el temor hacia el recién instalado nazismo. Pasando por Praga y París logró por fin la nacionalidad estadounidense instalándose en Nueva York (1939).
Empieza a crear y desarrollar las fantásticas historias de los “Puppetoons” (término que viene a decir “Muñeco” o “Caricatura”), algunos en colaboración con el ínclito Ray Harryhausen antes de consagrarse como digno sucesor del igualmente ilustre Willis O'Brien. Los “Puppetoons” nos relatan cuentos de hadas mezclados con cuestiones sociales y políticas hábilmente subrayadas (p. e. la invasión nazi contra las democracias europeas). De las 41 producidas por Paramount, seis recibieron la nominación para el Oscar de la Academia (de 1941 a 1947) y en 1943 recibió un Oscar especial por su trabajo aunque después de 1947 abandonó esta técnica por ser demasiado costosa (una figura nueva por cada movimiento) para dedicarse a producir y/o realizar largometrajes de Ciencia- Ficción y fantasía. Había realizado ya documentales didácticos para la Shell Oil Company durante dos años y en 1949 se animó a producir “The Great Ruppert”, apoyado por la Eagle Lion y confiando la realización a Inving Pichel (como actor destaca su rol del inolvidable Sandor, el criado de “La hija de Drácula” y co realizador con Ernst B. Schoedsack en “El malvado Zaroff”). “The Great Ruppert” es una fábula sobre una ardilla con inteligencia humana que resuelve problemas. Su relativo éxito comercial animó a Pal y a la Eagle Lion a producir en 1950 “Destination Moon” (“Con destino a la luna”), dando de nuevo la dirección a Irving Pichel, basándose en una novela de Robert Heinlein (“Rockeship Galileo”) y anticipándonos el alunizaje real de 1969 con historia dramática incluida. Al año siguiente Pal produjo la inquietante “When the Worlds Collide” (“Cuando los mundos chocan”), del que fuera fotógrafo, Rudolph Maté, con el apoyo financiero superior de Paramount- Pictures lo cual le permitió trabajar con más tranquilidad y contar con la importante baza de los formidables efectos especiales de Gordon Jennings. Aquí se nos narra como una estrella amenaza chocar con la Tierra por lo que los escasos supervivientes deberán huir con un cohete e intentar colonizar un planeta de esta estrella.
Después del éxito de “Cuando los mundos chocan” Paramount le avaló “The War of the Worlds” (“La guerra de los mundos”, 1953), según la novela de H. G. Wells, en donde Gordon Jennings consiguió el Oscar por sus efectos especiales y sin olvidarnos del realizador Byron Haskin (para mí el mejor con el que contó Pal), hombre de parecidas características y afinidades con George. “La guerra de los mundos” es una auténtica joya de Ciencia- Ficción siempre agradable de ver a pesar de las risas idiotas que tuve ocasión de oír en un pase que presenté en un centro cívico hace ya varios años lo cual dice muy poco en favor de la sensibilidad de aquellos y de su nula comprensión del cine de la época.
Sus dos próximas producciones no son de cine fantástico pero están emparentadas con él: “Houdini” (“El gran Houdini”, 1954), con dirección del mediocre George Marshall, una versión bastante libre de la vida del conocido ilusionista Harry Houdini y protagonizada por Tony Curtis y Janet Leigh (se obtuvo una mediana aceptación); la otra es “The Nacked Jungle” “Cuando ruge la marabunta”, 1954), de Byron Haskin que fue un clamoroso éxito en su totalidad: Charlton Heston y Eleonor Parker fueron los protagonistas cuyas vidas están amenazadas por las feroces hormigas rojas (basada en un relato de Carl Stephenson), los efectos especiales de John P. Fulton y la precisa realización de Haskin fueron las claves del triunfo.
Estas dos películas fueron producidas por Paramount que siguió avalando a Pal en su siguiente película con la cual regresaba a la Ciencia- Ficción, otra vez con Byron Haskin como realizador y John P. Fulton en los efectos especiales: “The Conquest of Space” (“La conquista del espacio”, 1955). El tema trata de un viaje a Marte y la cinta se convierte en un ingente documental didáctico de lo que es el espacio (tanto como “Con destino la luna”) y contando con el eminente científico de moda Werner von Braun como asesor técnico (uno de los films más laboriosos sobre el espacio).
La Paramount, pese al éxito, no quiso aventurarse en el siguiente film proyectado por Pal. Pensaba que la Ciencia- Ficción era una moda pasajera por lo cual tuvo que buscar el sostenimiento de M.G.M., aunque no fue Ciencia- Ficción sino cine “maravilloso”: “Tomb Thumb” (“El pequeño gigante”, 1958) en donde Pal asumía por primera vez en un largometraje comercial el puesto de realizador, combinando personajes reales con muñecos para ilustrarnos esta historia de los hermanos Grimm.
Gracias al relativo éxito, un año después, en 1959 George Pal dirigía y producía para M.G.M. “The Time Machine” (“El tiempo en sus manos”), basada en otra obra del padre de la Ciencia- Ficción, H. G. Wells. Su realización se desarrolla con notable acierto a través de la película. Para mi es la más acertada de las dirigidas por Pal (recordemos era la segunda).
Otra vez la Metro avaló y Pal produjo y dirigió. Vamos a año por película. De un antiguo proyecto para Paramount, un libreto sobre una ópera nunca estrenada sirvió a Pal para esbozar una idea de argumento y se elaboró un guión cinematográfico el cual M.G.M. ordenó empezar a rodar sin haberlo concluido: “Atlantis, the Lost Continent” (“Atlantis, el continente perdido”, 1960), pese a que decepcionó a algunos y no obtuvo buena respuesta en taquilla es una hábil mezcla elementos del más puro cine “Peplum” con Ciencia- Ficción.
Igualmente producida por M.G.M. (1962) es “The Wonderful World of the Brothers Grimm” (“El maravilloso mundo de los hermanos Grimm”) en donde Pal cedía el asiento  de director a Henry Levin --- otro honesto artesano quien se había encontrado con el “film de su vida” con “Viaje al centro de la Tierra” (1959) --- y cuya base argumental eran cuatro cuentos de los hermanos Grimm y un prólogo. La película tiene sus momentos excelentes, algunos encantadores --- un par de cuentos están dirigidos por Pal --- aunque la debilidad del film reside en el sistema Cinerama (*), rechazado por diversos cineastas hasta su desaparición al comprender las compañías cinematográficas lo poco práctico de esta técnica.
Pal volvería a producir & dirigir --- era la cuarta y última vez --- para M.G.M.: “7 Faces of Dr. Lao” (1964), nunca estrenada comercialmente en España aunque se pasara en algún espacio televisivo dedicado al cine. Por fín apareció recientemente una edición en castellano, soporte DVD (**), con la traducción literal de “Las 7 caras del Dr. Lao”. Basada en una esotérica y extraordinaria novela corta de Charles Finney, “The Circus of Dr. Lao”/”El circo del Dr. Lao” publicado por vez primera en 1935. El guión de Charles Beaumont difiere del texto literario y la película fue un fracaso en taquilla pero es la más entrañable de las dirigidas por Pal. Destacable la interpretación de Tony Randall como el Dr. Lao y los siete seres mitológicos- fantástico (el mago Merlín, Medusa, Abominable hombre de las Nieves, el dios Pan, Apolonio de Tiana, Serpiente Gigante los cuales junto con el pez convertido en monstruo del Loch Ness, constituían el septeto de criaturas de extraordinario circo).
Cuatro años tardó Pal en reponerse y en 1968 estrenaba “The Power” (“El poder”), cinta de mutaciones (aquí servida, además, con envoltorio de trama policíaca), tema que se pondría de moda años después. Dio la realización a su amigo Byron Haskin y avaló, por última vez, la M.G.M. Pero el film no pasó de discreto, tanto en el sentido artístico como en taquilla.
Su última película fue, desgraciadamente, otro sonado fracaso comercial. “Doc Savage” (1975),no vista en España, dirigida por Michael Anderson (“La vuelta al mundo en 80 días”) y basada en un cómic (“El hombre de Bronze”), un héroe al servicio de la justicia. Hace algunos años la pude visionar en inglés --- la productora es ahora Warner --- y vi que se tratataba de un buen film de aventuras similar a las famosas y farragosas aventuras del Indiana Jones spielbergiano pero no nos engañemos: Doc Savage le lleva seis años a “En busca del Arca Perdida” (1981), el primer jalón. No tengo ninguna duda que Spielberg “bebió” de esta película, más modesta pero mucho más entrañable. Ron Ely era Doc Savage.
Muchos proyectos quedaron en el olvido, muchos diseños en carpetas incluso antes de que Pal muriera en 1980 pero lo verdaderamente importante es que nuestro hombre fue un auténtico mago del cine fantástico, tanto en su vertiente de la Ciencia- Ficción como del “maravilloso”, inspirado ilustrador de historias clásicas del género (“La guerra de los mundos”, “Cuando ruge la marabunta”) que gustaban y gustan tanto a adultos como adolescentes y hemos de recordar que antes de la serie Indiana Jones estuvo “El hombre de bronce” y antes de “La guerra de las Galaxias” existió “La guerra de los mundos” y con menos presupuesto económico George Pal estaba antes que Spielberg y Lucas....
                                                                                           Narcís Ribot i Trafí

(*)- Según nos explica Gail Morgan Hickman en su libro “Las películas de George Pal” (2000), Ediciones textos Filmoteca nº 18 (Institut Valencià de Cinematografía). Es una traducción del libro publicado por A. S. Barnes and Co., editado en 1977, “The Films of George Pal”.


(**)- El muy bien ilustrado libreto a cargo de Joaquín Vallet Rodrigo (autor del libro de Cátedra sobre Terence Fisher) es muy interesante por los datos aportados sobre la película.

miércoles, 2 de marzo de 2016

ESCIPIÓN EL AFRICANO EN LAS ARTES Y LETRAS


 Escipión: “¿Cual crees que fue el mayor estratega de todos los tiempos?”
 Aníbal: “Alejandro Magno,después el rey Pirro, luego yo y después tú”.
 Escipión: “Y si tu me hubieras derrotado en Zama en lugar de yo a ti?                                Aníbal: “Entonces yo sería el primero, no el tercero”.

                            Publius Cornelius Scipius, Africanus (Escipión, el Africano, 235- 184 a. C.) fue una de las grandes figuras de la República Romana. Procedente de una familia consular se convirtió en el más grande general romano de la II Guerra Púnica (218- 201 A. C.) entre romanos y cartagineses. Participó en la batalla de Tesino (-218), ganada por Aníbal, en donde salvó a su padre, fue tribuno militar en la famosa batalla de Canas (-216), obra maestra de la estrategia militar de Aníbal y derrota total de los romanos. Fue pieza importante en la recuperación moral romana después del desastre de Canas (muchos creían que sería el final de la guerra), a continuación sirvió como edil y fue votado por el pueblo para ejercer la jefatura de las tropas en Hispania en contra de la opinión de muchos senadores, partidarios de concentrar todo el ejército en Italia dada la gravedad. Escipión pensaba de otra forma. Conquistó Cartago Nova (Cartagena) en el -209, base principal de los cartagineses en Hispania aunque no pudo evitar que Asdrúbal --- hermano de Aníbal --- rehusara el enfrentamiento y huyera con sus tropas para reunirse (había habido un choque en Baecula, entre Bailén- Linares- La Carolina, ganado por Escipión pero el cartaginés pudo huir con el grueso de sus fuerzas) con Aníbal en Italia, cosa que podía significar el fin de Roma pero Asdrúbal fue derrotado en Metauro por los cónsules Cayo Claudio Nerón y Marco Livio Salinator. El signo de la guerra había cambiado a favor de los romanos hasta la definitiva victoria de Escipión sobre Aníbal en Zama (-202). La admiración del romano que sentía hacia su enemigo le llevó a copiar la misma táctica. El cartaginés se dio cuenta pero ya no pudo hacer nada. Antes había habido diálogo entre los dos líderes para intentar un acuerdo y evitar la batalla pero no pudo ser (sin embargo las fuentes indican que la entrevista fue cordial; no faltaba la admiración de ambos hacia su contrario). Durante la batalla Aníbal hirió en un brazo a Escipión en duelo individual pero no pudo evitar la derrota. Años después de la guerra los dos viejos enemigos hablaban de batallas y estrategia militar en Rodas, exilados los dos de sus respectivos países (lo que puede la envidia y la  ingratitud en la historia humana). Escipión fue acusado de aceptar sobornos del rey Antíoco (algo totalmente falso) por parte de Catón el Censor, salió libre de los cargos pero se retiró desanimado de la política mientras Aníbal estaba a punto de ser entregado a los romanos por algunos aristócratas de su propio país, enemigos suyos.
Polibio nos dice que Escipión no era arrogante, solo tenía seguridad en si mismo, su comportamiento generoso está reseñado por Apiano , Dión Casio, Diodoro Sículo y Silio Itálico, explicando también Tito Livio la famosa escena del rechazo de poseer una bella joven, después de Cartagena, que le correspondía como prisionera de guerra, devolviéndola a su prometido (con este acto se ganó la simpatía de todos), siendo también alabado por Aulo Gelio y Valerio Máximo. Más adelante Cicerón desarrollará su narración “De Amicitia” donde Escipión es protagonista hablando de la auténtica amistad con Lelio, durante mucho tiempo su mano derecha política y militarmente.
Después de la Antigüedad fue Francesco Petrarca el primer autor que dio un lugar a Escipión en su epopeya “África” (1338 hasta la década de los 50) siguiendo el estilo de “La Eneida” de Virgilio. A pesar de todo la obra quedó inacabada y cayó en un relativo olvido (en la trama histórica sigue a Tito Livio, incluyendo la parte de Sofoniba). El mismo Petrarca en su famoso ciclo de poemas “Triomfi” coloca a Escipión como modelo de castidad, por delante de Julio César el cual se entregó a Cleopatra, imagen igualmente presente en “De Viris Illustribus”, también de Petrarca.
Hay en 1558 una obra teatral holandesa de Willen van Haecht en Amberes que, desgraciadamente, se ha perdido, otra de Jean Desmarets (1639) fue traducida por Jan Lemmens (aprox. 1649) con bastante éxito (se reeditó varias veces).
En música conocemos varias óperas sobre la escena de la muchacha de Cartago Nova : la de Francesco Cavalli y Niccoló Minato, según libreto de Apostolo Zeno, la de Alessandro Scarlatti (1714), Antonio Caldera (1724), Baldassare Galuppi (1746) y la de Carl Heinrich Graun (cerca de 1730) y sobre la expedición africana tenemos la de Galuppi conjuntamente con Francesco Venneschi (1741).
En el arte figurativo de la Antigüedad, Escipión solo fue representado en retratos imaginarios, más adelante surgen a cientos los basados en la escena del rechazo de la muchacha prisionera (especialmente por pintores del siglo XVI al XVIII). Así, aparecerá en diversas ocasiones en la obra de Paolo Veronese, Sebastiano Ricci (cuatro veces, entre 1700- 1713), en la escuela de P. P. Rubens, Gerbarnd Jansz van den Eekhout (cuatro veces, 1650- 1670), Giovanni- Battista Pittoni, Jacob Jordaens Frans Franken II, Jean Restout, Giambattista Tiépolo (“La continencia de Escipión”) Jan Brueghel, Carel van Mander, Anthony van Dyck, Cornelis de Vos, Nicolas Poussin, Jan van Noordt, Johann Heiss, François Lemoyne, Jean- François Troy, Giuseppe- Maria Crespi, Daniel Wachters, Sebastiano Conca, David Allan, Nicolas Guy Breul, Benjamin West, Joshua Reynolds y Pieter Josef Verhagen. Hay una pintura de Nicolas Guy Brenet (no confundir con Nicolas Guy Breul) representando al rey Antíoco devolviendo a Escipión a su hijo raptado (1787) --- de los pocos sobre esta escena --- y muchos ciclos decorativos (podríamos dedicarles otra entrega), así como el de Federico Madrazo en la Academia de Madrid y “La mayor victoria de Escipión” (1878), de Josep Martí i Monsó. 

viernes, 19 de febrero de 2016

LOS HORACIOS EN LAS ARTES


                 Son los hermanos trillizos contemporáneos del rey Tulo Hostilio (aprox. 673- 642 a. C.), el tercer monarca de la naciente Roma. En esta época los habitantes de Alba Longa y Roma estaban en guerra con grandes acciones de odio y rapiña por ambos bandos pero como los dos pueblos tenían un enemigo común, los etruscos, se acordó suspender la guerra y arreglar la situación con una serie de duelos. El pueblo de los perdedores sería sometido al otro. Por parte romana se presentaron a la lucha decisiva los tres hermanos Horacios mientras que por la de Alba fueron otros trillizos: los Curiaceos, con la misma edad de sus contrarios. Dos de los tres Horacios cayeron en combate y el superviviente huyó momentáneamente para después exterminar a sus rivales, muy fatigados por el combate (lo hizo en respectivas trampas). Horacio es el nombre del sobreviviente y el Alba se somete a Roma aunque tiempo después se producirá una revuelta. Cuando Horacio entra vencedor en Roma se encuentra que su hermana estaba comprometida en matrimonio con uno de los Curiaceos. La novia (llamada Horacia por Livio) estalla en sollozos por la muerte de su prometido y su hermano, lleno de rabia, la apuñala. Horacio es llevado en presencia del rey Tulo Hostilio para responder del delito de matar a su hermana. El monarca deja la sentencia en manos del pueblo que, finalmente, le absuelve.
Los hechos son explicados con todo detalle por Livio, quien destaca el heroísmo mientras Valerio Máximo expone la muerte de la hermana como ejemplo de severidad pero legítima en el fondo.
Pietro Aretino en su obra teatral (1546)hace que la muchacha llore no solamente por su amado sino también por sus dos hermanos fallecidos. En la tragedia de Pierre Corneille (1640) el Horacio superviviente y ganador se casa con la hija de un Curiaceo, Sabina, y la hija de Horacio (Corneille la llama Camila) lo hace con uno de los Curiaceos. Cuando Camila y su marido ven la posibilidad del duelo tienen un lógico conflicto en su interior. Felix Lope de Vega y Carpio en “El honrado hermano” (cerca de 1624) plantea el honor y la ética mientras Reinier Olivier Van Zonhoven concede un final feliz a esta historia (1626). La obra de Corneille influye en las adaptaciones posteriores: la de Jan de Witt (1648), J. Wetter (1654) y “The Roman Father” (1750) de William Whitehead, como también en las óperas de Antonio Salieri/Nicolas- François Guillard (1786) --- Salieri es aquel a quien la historia coloca como envidioso enemigo de Mozart --- y la de Domenico Cimarosa/A. S. Sografi (1796) así como en un ballet de Novara según la obra de W. Whitehead --- el libro de Moorman y Uitterhove (*) lo dan por seguro y además cita este ballet como una de las inspiraciones del popular cuadro de Jacques Louis David --- para más adelante, ya en el siglo XX, vemos la obra “Lehrstück über Dialektik für Kinder”, de Bertold Brech (1935) donde se loa la estrategia de Horacio que defiende al país y al pueblo y así vale para la lucha de clases. Hay también un drama de Henry Müller (1973) en donde Horacio después de matar a su hermana es felicitado para después ser decapitado.
En la Antigüedad, dentro del arte figurativo, se representa el duelo de los dos tríos en escasas ocasiones. Así, conocemos un relieve en un friso de mármol en la Basílica Emilia, en el Forum Romano de la República, encabezado por las figuras de Rómulo & Remo, los legendarios fundadores de Roma. En el siglo XVI hay un fresco de Arpino Cavaliere en el Palacio del Conservatorio de Roma (1595- 1599) y en un relieve en estuco de Hans Kuhn en el Slot Weikersheim (fianales siglo XVI). Louis Jean François Langrenée pintó la escena no descrita por Corneille sobre la muerte de Camila/Horacia (1753) y también lo harán Anne Louis Girodet de Rouey- Trioson y Jean Baptiste Frèderic Desmarais para el Premio de Roma (1785), basándose en la “Histoire Romaine” de Charles Rollin (1738- 1748). El famoso cuadro de Jacques Louis David, “El juramento de los Horacios” (1785) es el más conocido de todos: una técnica tan irreprochable como rígidos son personajes y expresiones, características propias del Neoclasicismo. El mismo autor se inspiró, dice, en el texto de Corneille y, pictóricamente, lo hizo de Nicolas Poussin y Caravaggio. Fue un éxito apoteósico. Había sido encargado por Luis XVI y se entendió como expresión del espíritu de sacrificio, no del estado monárquico sino de la patria. Vemos a los tres hermanos jurando sobre las manos de su padre.
Inspirado en la tela de David hay un reloj de mármol y bronce (62 x 60 cm.) de Galle  en el Residezmuseum de Munich. El grupo escultórico al lado del reloj es exactamente el mismo:los trillizos jurando y el padre sosteniendo en una mano las tres espadas. En el pedestal hay un relieve de la misma historia: una Camila/Horacia en duelo es observada por el hermano superviviente/vencedor poco antes de matarla y también la defensa hecha por el padre Horacio sobre su hijo delante del rey Tulo. Otro reloj similar se encuentra en el Ayuntamiento de Amsterdam, ahora Palacio real.

                                                                                      Narcís Ribot i Trafí


(*)- Eric M. Moormann y Wilfried Utterhoeve- “De Adriano a Zenobia”- Ediciones Akal (1998). Es una traducción de “Van Alexandros tot Zenobia”- Sun (1989 y 1992). Trata de temas de la historia clásica en la literatura, artes plásticas y el teatro.

jueves, 4 de febrero de 2016

GIOVANNI BELLINI: LUZ, COLOR Y NATURALEZA


                                   Desde el principio de mi interés por la pintura y todo el arte en general, he sentido siempre debilidad por la obra del pintor veneciano Giovanni Bellini (dentro de la cosmología de la pintura renacentista y de la pintura en general) por la nitidez de su perspectiva, la vitalidad de su colorido y el espléndido uso de la luz que le convirtió en el mejor pintor del quattrocento veneciano y en uno de los mejores paisajistas del Renacimiento.
Poco se sabe de su juventud (su nacimiento ha de colocarse entre 1426 – 1430, falleció también en Venecia, 1516) y los estudios de su obra escasean . Hijo de Jacobo Bellini, pintor bastante reputado, propietario de un taller artístico que aunó el estilo bizantino, la tradición veneciana y las nuevas ideas naturalistas procedentes de Toscana. Allí, Giovanni y su hermano Gentile se formaron como pintores siguiendo los pasos de su padre al intentar fundir las perspectivas renacentistas con las tendencias del gótico tardío. En esta primera etapa juvenil destacan sus “Vírgenes”, siendo sus modelos los iconos bizantinos y greco- cretenses muy difundidos, cambiando su hieratismo original por un lirismo y un sentimiento poético que vivifica las figuras y las coloca en íntimo y afectuoso contacto con el espectador (“Virgen con niño”, “Virgen griega”, “Virgen Lehaman”, etc.). Otra temática característica de esta etapa son las “Piedades”, también de influencia bizantina. Destaca, entre otras, “La piedad de Bérgamo”, con su dramatismo representado por el dolor de la Virgen y san Juan Evangelista sosteniendo el cuerpo del Cristo ejecutado y ya bajado de la cruz.
La segunda etapa viene señalada por la influencia de Andrea Mantegna el cual se convirtió en su cuñado. Le influyó en la ordenación geométrica consiguiendo un tono impolutamente caligráfico (es interesante comparar las versiones de ambos artistas de “Oración en el huerto”). Algunas obras de este capítulo: “Crucifixión”, “Transfiguración”, “Presentación en el Templo” (también existe otra versión de Mantegna). Al finalizar esta fase --- aunque sin abandonar la representación racional del cuerpo /espacio ni su interrelación --- quedará también algo influenciado por Antonello di Messina (ca. De 1430- 1479), considerado como uno de los introductores de las técnicas pictóricas con óleo en Italia, influido por la luminosidad atmosférica de la pintura flamenca que aunó con la ingente perspectiva del Renacimiento Italiano. La coloración de Bellini es ahora más luminosa y profunda, el color substituye al contorno y la luz domina el cuadro.
Entramos ya en su tercera y última etapa, la de su madurez artística. El “Políptico de san Vicente Ferrer” (9 encasamentos en tres filas), “Retablo de Pésaro, Cristo muerto sostenido por ángeles”, “Resurrección de Cristo”, otra versión de “Transfiguración, Alegoría Sagrada”...
Bellini se dejó influenciar por lo mejor de otros pintores, incluso por alumnos suyos como Giorgione (1478- 1510) o Tiziano (1485 o 1490- 1576), creó un personal estilo, murió nonagenario  gozando siempre de fama y su maestría es importantísima para la pintura veneciana del siglo XVI.
Antes se afirmaba que los pintores venecianos sobreponían los colores directamente sobre el panel/lienzo a partir, a veces, de un primario boceto. Esto es verdad a partir de 1500. Que el dibujo era tan importante para los venecianos como para otros artistas (p. e. los florentinos) lo demuestra claramente la familia Bellini. Jacopo Bellini recopiló un cuadernos de dibujos que sus hijos Gentile y Giovanni (apodado Giambellino) utilizaban mientras aprendían a pintar ¿Donde se inspiró Giovanni para conseguir aquella gradación de color tan exquisita y grácil? En verdad la luz, espléndidamente manejada, otorgaba a los tintes rosas de la carne infinidad de matices y las ilimitadas gradaciones de grises, verdes, amarillos y marrones dotaban a la obra de Giambellino como una de las más apasionantes de la historia. Los primeros trabajos de la escuela veneciana, brillantes, poseían una superficie de color contrastado pero plano. Bellini comprendió las sutiles tonalidades propias de la naturaleza. Se ha barajado la posibilidad del conocimiento sobre obras de pintores flamencos (Van Eyck, Van der Weiden), quizás algo, pero las complejas y ricas tonalidades son diferentes al estilo estable y uniforme de los flamencos. Giambellino debió ser, en mucho, autodidacta observando/estudiando la naturaleza.

Si contemplamos la misma escena pintada por Bellini y por su cuñado Andrea Mantegna, “Oración en el huerto” vemos como la del segundo está compuesta en sentido teatral ligando los acontecimientos por el vector paisajista: en un fondo de construcciones italianas, Cristo arrodillado sobre roca, escorzo de los cuerpos de los apóstoles; Judas conduciendo los guardias domina el plano medio empalmando el giro de su manto con la curva que asciende la colina. Bellini, aunque influido estilisticamente por Mantegna, da su propia visión de la naturaleza: suaviza pendientes, ensancha curvas, modera el ritmo; los apóstoles dormidos en primer plano están absorbidos por el paisaje, como fundidos  en el suelo mientras Jesús en silueta recortada hacia el cielo se dirige a él orando en silencio. Esta comunión naturaleza & hombre cohesionados por la luz (reconociendo que el cuadro de Mantegna resulta más que notable) es lo que confiere a la pintura de Bellini un sentimiento religioso único...

domingo, 24 de enero de 2016

LAS SINFONÍAS DE BRAHMS




               “En esta época tumultuosa e iconoclasta, las sinfonías de Brahms aún ocupan un lugar esencial en el mundo: son pilares de arquitectura clásica , los sones románticos y decimonónicos de los cuales, de base firme y consonante, se elevan hacia las alturas mediante un plan preconcebido, en el cual el menor detalle ha sido tenido en cuenta”.                  Julius Harrosin (*)

                    En el ambiente de los aficionados a la música clásica hay quien considera las cuatro sinfonías de Brahms (1833- 1897) como las mejores que se hayan elaborado nunca, otros, no obstante, las encuentran “demasiado perfectas” y no las entienden. Volvemos a equivocarnos. Conservador para unos, renovador para otros, el eterno error.
El nuevo camino abierto por Franz Listz fue seguido por insignes compositores germánicos y así: hubo posibilidad de establecer un nexo conceptual en el discurso sonoro que permitió al oyente seguir las elucubraciones sonoras (una manera atractiva y pedagógica). Brahms, al contrario, sigue una estructura “clásica” (al principio), no hay la libertad formal y el romanticismo sonoro de un Mahler o un Bruckner; en él todo es diferente y han de olvidarse de las agrias polémicas despertadas. Si analizamos  las cuatro sinfonías de Brahms vemos que, a pesar de lo anunciado siguiendo la línea beethoveniana, los terceros movimientos --- reflexivos --- están muy lejos de los movidos scherzos de Beethoven. Como muy bien señala el erudito Harrison “hace servir una orquesta más pequeña para pintar de acuarela pastel en contraste con los grandes cuadros que son los movimientos extremos”.
Los instrumentos eran elegidos con mucho cuidado: en tres de sus cuatro sinfonías añade un contra-fagot con resultado muy expresivo. En la sinfonía 2, la tuba ocupa su lugar. Los trombones pocas veces: en la nº. 1 y en la nº. 4 solo en los movimientos finales, en la nº 2 y nº. 3, en tres de los cuatro movimientos que tiene cada obra. El triángulo en compañía del flautín en el tercer movimiento de la nº. 4 . Con discreción usa las trompas y las trompetas. Al igual que Beethoven, Brahms fue un eminente práctico: maestro del diseño y, dentro de él, coordinación de ideas, diferentes tonalidades y expresiones orquestadas de una forma que muy pocos compositores pueden igualar. Matemática y sabiduría musical.
Habiendo creado ya muchas obras, su 1ª sinfonía tardó 14 años en elaborarse (1862- 1876) y parece ser su maestro y amigo, el gran Robert Schumann, quien le animó para arriesgarse en crear una sinfonía. La sinfonía nº. 1 en do menor (opus 68) es un trabajo de técnica y aplicación. No es desacertado el título de “10ª de Beethoven” dado por algunos en un futuro (el primero fue el director de orquesta Han von Bulow, alumno de Listz y primer esposo de su hija Cósima Listz la cual fue amante y después esposa de Wagner): tormento y desesperación dominan el primer movimiento, la cuerda destaca en el “Andante” y reposo en el tercer movimiento donde la cuerda y la madera establecen un fino diálogo con el metal lo cual da paso al “Allegro” final con brillantes timbres orgánicos; una apoteosis similar a la del “Himno de la alegría” con el cual Beethoven cerraba su sinfonía nº 9 (“Coral”). Una inspiración común que ata lo universal y lo humano.
Por el contrario, la sinfonía nº 2 en re mayor (opus 73) apareció en el verano de 1877 y parece recrear escenas pastoriles a semejanza de la nº 6 de Beethoven (“Pastoral”). Primer movimiento en forma sonata que enlaza con el segundo de carácter lúgubre a un alegre (pastoril) scherzo con tríos (dos) apoyados por el óboe. La forma sonata regresa con tranquilidad y exuberancia cerrando la obra. Algunos consideran la sinfonía nº 3 (1883) en fa mayor (opus 90) la mejor de las suyas. Apareció después de sus dos conciertos para piano y el único para violín, se vio favorecida por la experiencia y gran técnica del autor (aún más perfeccionada que en las otras dos anteriores). Más breve, con un 2º movimiento en forma de lied, guarda cierta relación con la 3 (“Heroica”), de Beethoven. Si a la 1ª de Brahms se le puede llamar “Patética” (sugiere la nº 9 de Beethoven), la 2ª brahamsiana corresponde a la 6ª por los sugerir temas “pastoriles” y las terceras de los dos músicos son “Heroicas”, la nº  4 de Brahms (1884-85) , en mi menor (opus 98), de duración similar a la 1ª y a la 2ª, continúa el autor con la forma sonata de líneas firmes y gran elegancia de los violines (primer “tempo”), para proseguir en un tiempo típico claroscuro (pasajes arpegiados, breve exaltación, tranquilidad que nos lleva a un scherzo (en realidad un allegro) con un tiempo juvenil y otro más oscuro con coda enlazando con el recuerdo del motivo original para desembocar en el 4º tempo (“Allegro Apassionato- Enérgico”), donde Brahms se inspira en la “Chacona” de Bach, considerándose como el mejor monumento a la escritura contrapuntística del siglo en homenaje (nunca plagio) a los valores musicales de más de un siglo atrás...

                                                                             Narcís Ribot i Trafí

(*)- “La sinfonía de Hayndn a Dvorak”, II parte)- Editorial Taurus, 1983. coordinado por Robert Simpson, donde cada músico es estudiado por diferentes especialistas.


jueves, 21 de enero de 2016

RAOUL WALSH, EL PLACER DE LA AVENTURA


                                 La vida y vocación de Raoul Walsh siempre fue la aventura. Filmó sus películas --- bélicas, cine negro, western, aventuras propiamente dichas --- impregnadas de claro estilo aventurero con pasión, bravura,  audacia y expresividad. Puede decirse que Walsh dominaba el arte de “explicar una historia”, sabía dosificar/combinar los “tempos de reposo” con los “fuertes”, describir rápidamente un paisaje/  decorado para integrarlo de forma encomiable a la historia e introducir los personajes de forma admirablemente ajustada. Las obras de Walsh no proceden de una inspiración mecánica --- nunca fue, ni quiso ser, un esteta (ni falta que hizo), nunca buscó la pulidez formal en sus films --- sino de un trabajo inaudito y de un sentimiento casi espontáneo. Su interés, como se ha dicho y escrito por el mismo y por otros, era filmar como un pintor pinta y lo hacía casi siempre de forma exhuberantemente pasional (la técnica está dentro del sentimiento, no buscada), señalando los gestos, los desplazamientos, las miradas de los diversos personajes de la forma más honesta posible, siempre en relación con un contexto preciso. Las películas de Walsh tienen siempre una dimensión trágica obtenida por la dramaturgia de la escritura. El aliento de tragedia griega o shakespeariana (siempre admiradas por nuestro hombre) están presentes con frecuencia (“Murieron con las botas puestas”, “Una trompeta lejana”, “Al rojo vivo”, “Esther y el rey”, etc.) como también destilan humor (a veces humor negro) y astucia.  La utilización que hace de la tragedia es totalmente clásica, usando los componentes indispensables: el pathos, (pasión en las peripecias del héroe), la hematía (error trágico que produce la catástrofe),  la hybris (el hombre intenta vencer el destino) que junto a la dimensión de los personajes en relación con la épica desemboca en la catarsis (purificación), solucionando el enigma planteado (“Objetivo Birmania”, “El mundo en sus manos”) aunque a veces sea con la muerte del/de los protagonista/s (“El último refugio”, “Los violentos años 20”, “Juntos hasta la muerte”, en donde los dos amantes tiroteados mueren cogidos de las manos en la “Ciudad de la Luna”, escena final que iguala o supera la similar de “Duelo al Sol”, aquí los amantes se matan entre sí, de King Vidor).
Características de Walsh tanto en sus grandes como en sus pequeños films: síntesis narrativa, energía dinámica en el filmar y rapidez en pincelar psicologías de personajes lo cual le valió la injusta acusación de simplista cuando, en verdad, era una cualidad de gran director. En cuanto a eso, solo resaltar (no es la primera vez que lo hago ni soy el primero en hacerlo) la incompetencia, ignorancia y torpeza de la crítica hispana (al menos una parte) que señalaron “Murieron con las botas puestas” (1939) como una exaltación militarista y facistoide de la figura del tristemente célebre general Custer que, en realidad, no era sino un exacerbado film romántico en donde se señalaba al gobierno de Estados Unidos como responsable de no cumplir las promesas hechas a los indios y Custer (Errol Flynn) --- con diversos trazos coincidentes con el auténtico personaje --- como víctima del destino. Seguramente esta parte de la crítica y sus seguidores de la “pseudo progresía” ignoraban, por supuesto, que el guionista de la película era Aeneas MacKenzie, de convicciones izquierdistas y apuntado a la “lista negra” en la “Caza de brujas”durante el triste período del senador Joseph McArthy.
Walsh llevó siempre dentro de sí el sentido de la aventura. Nació en Nueva York (1887), de ascendencia irlandesa y española, la prematura muerte de su madre le impulsó a buscar aventuras a los 15 años (su padre había ganado algún dinero en el ramo de la sastrería), viajó por diversos países, se convirtió en experto jinete y entró en el cine comenzando desde abajo (como todos los grandes). Conoció a escritores como Mark Twain y Jack London, al sheriff Wyatt Earp, a Buffalo Bill, tenía amistad con jefes de tribus indias (como John Ford) y, entre otros, al boxeador Jim Corbett (a quien dedicaría un magnífico biopic en “Gentleman Jim”, con Errol Flynn, 1942). Empezó de actor --- interpretó al asesino de Abraham Lincoln en la famosa “El nacimiento de una nación”, de David Wark Griffith, 1915, para después conocer al hermano de su personaje en la vida real --- recordando que su primer largometraje fue “Life of Villa”, codirigida por William Christy Cabane en 1912, donde, aparte de corealizador, fue el autor del guión, argumento e intérprete de un joven Pancho Villa. Buscando exteriores para rodar “The Old Arizona” (“En el viejo Arizona”, 1929) sufrió un accidente de automóvil (al esquivar un conejo que se cruzó en la carretera) que le costó la pérdida de un ojo.
Sus películas más famosas en el período mudo (muchas se han perdido) fueron la ejemplar “El ladrón de Bagdad” (1924), con Douglas Fairbanks y “La frágil voluntad” (1928), con Lionel Barrymore y Swanson. La seca y realista “The Big Trail” (“La gran jornada”, 1930) es el primer film sonoro cuando el western aún no tenía cartas acreditativas. Se daba a conocer a un joven llamado John Wayne y destacaba el paso de caravanas por las altas montañas.
El bloque constitutivo de sus WESTERNS, género que más tocó, destila vibración, ritmo, agitación y humor (esto nunca falta en algún momento), todo ello mezclado con épica y el sentido aventurero es trepidante, p. e. “Tambores lejanos” que es un western, tiene el mismo argumento que “Objetivo Birmania”, cinta bélica: la fisicidad de los pantanos, mosquitos, caimanes, bosques tan brillantes como amenazantes además de toda clase de peligros haciendo, todo ello con un nuclear espíritu aventurero, un espectáculo apasionante; y estas virtudes están tanto en sus mejores westerns (“Juntos hasta la muerte”, sencillamente una obra maestra, “Los implacables, “Tambores lejanos”), en sus más rutinarios (“La rubia y el sheriff”), medianos (“Fiebre en la sangre”, “Cheyenne”), originales (“Río de plata”) o notables (“Historia de un condenado”). Si “La gran jornada” fue su primer western sonoro, “A Distant Trumpet” (“Una trompeta lejana”, 1964) fue el último y su obra póstuma. Aquí hay una defensa más visible de la causa india aunque ni Ford (“El gran combate”), ni Walsh no tenían ninguna necesidad de su enfoque más visceral. Sus simpatías estaban siempre del mismo lado aunque filmasen desde el punto de vista del otro. A partir de “Una trompeta lejana” las compañías aseguradoras se negaron a dar soporte a sus trabajos por su constante riesgo en rodar. Dedicó sus últimos años en escribir una novela, “La ira de los justos”, y una autobiografía demostrando tener dotes de escritor.
Al tiempo que entraba en nómina en Warner Bros filmaba su primera película perteneciente al CINE NEGRO: “The Roaring Twenties” --- estrenada en España directamente en Vídeo y DVD como “Los violentos años veinte” --- con James Cagney  y Humphrey Bogart en tiempos de la “Ley Seca” y que, como a otras muchas personas, la miseria ha llevado a Eddie Bartlett (Cagney) a la delincuencia. Después filmó en dos ocasiones con Humphrey Bogart: “Pasión ciega”, drama de camioneros con ribetes de “Film Noir” (como puede ser “Deseos humanos”, de Fritz Lang) y “El último refugio” con guión de W. R. Burnett (sobre su propia novela “High Sierra”/”Alta Sierra”) y del realizador John Huston, inspirados en el famoso proscrito Dillinger (la misma historia en clave de western es la ya citada “Juntos hasta la muerte”). “Al rojo vivo” (1949), con otra gran interpretación de James Cagney, es un referente a los gangsters de la postguerra mientras que “Sin conciencia” (1951) --- no firmó pero si filmó él (figura con Bretaigne Windust como co-realizadores) --- se centra en el crimen organizado. Traiciones, mujeres fatales, delincuencia (voluntaria o forzada), sádicos, sacrificios, épica …
Siempre se ha señalado “Objetivo Birmania” como su mejor film BÉLICO, en cambio yo tengo más debilidad (aunque el cine bélico no me interese mucho) por “The Naked and the Dead” (“Los desnudos y los muertos”, 1958), según la novela de Norman Mailer, film atípico, más seco y austero que el resto. Hay algunos films bélicos menores (por encima de ellos destacaría ”Más allá de las lágrimas”).
Si por antonomasia sus películas son aventureras, sus cintas de AVENTURAS propiamente dichos se centran en cuatro marinas: “El hidalgo de los mares” (genial), “El mundo en sus manos” (obra maestra, sencillamente), “Los gavilanes del estrecho” (estimulante) y “El pirata Barbanegra” (interesante).

Raoul Walsh falleció el último día de 1980 a los 93 años. Con él se iba un cine que ya no se hace.

lunes, 11 de enero de 2016

CHOPIN, BELLEZA DEL ROMANTICISMO


“El arte fue la forma de expresar su tragedia” (Franz Liszt)

    Frédéric François Chopin (Fryderyk Franciszek Chopin) nació en una aldea (1810) a unos treinta km de Varsovia, hijo de un profesor de lengua francesa. A los tres años ya señalaba un notorio interés para la música (su madre impartía  clases de piano). A los ocho años ya componía sus primeras obras (polonesas, danzas y una marcha militar). Más adelante aprende armonía y se sabe de memoria el “Clave bien temperado” de Juan Sebastian Bach a quien admiraba (en una época relativamente desconocido) y de quien estudia el sentido estructural. Recibe instrucción pianística aunque Chopin es eminentemente autodidacta.
Le gustan Weber y Mozart, aparte de Bach, a los 20 años emigra de Polonia, bajo el yugo ruso, para no volver jamás aunque su música será señalada siempre como “nacionalista” para, finalmente, instalarse en París. Su vida es breve, 39 años, como los grandes románticos; se recuerda sus amoríos con George Sand, escritora emancipada y separada de su marido, su estancia en Mallorca,  finalmente su tuberculosis --- llamado el mal del romanticismo --- y su muerte (1849).
Pocos autores gozan de la regular calidad de Chopin --- más o menos 180 composiciones --- donde siempre interviene el piano de una u otra forma (fue el único compositor que actuó por y para el piano). Conoció a Mendelssohn, Schumann y Listz, viviendo el éxito ya en vida.
Su aportación fue inconmensurable: efectos dinámicos, nuevas sonoridades, posibilidades de matización nunca antes exploradas, colorido acústico diverso, vibrantes y armoniosos planos musicales, aparte de hallar y perfeccionar nuevas claves para explotar el piano.
A pesar de ser niño prodigio como Mozart, Schubert o Mendelssohn, revisaba una y otra vez los originales hasta quedar satisfecho, cambiaba compases, rompía partituras, quebraba sus plumas, manchaba los papeles... hasta que salía bien (tenía cierta dificultad en pasar sus excelentes ideas al papel) y, sin embargo, toda su música se ofrece como un conjunto espontáneo y fresco (aunque diferente a la melodía mozartiana, schubertiana o mendelssohniana, p. e.) además de perfecto ya que inspiración y técnica no tienen que circular por caminos separados.
Chopin era hombre que conocía su gran capacidad de compositor y también hasta donde podía llegar. Así, cultivó las formas cortas que otros despreciaron, olvidaron o no se interesaron por ellas. Plasmó obras de menor ambición formal con las cuales conquistó su puesto entre los grandes compositores aunque el total reconocimiento vendría más tarde (como casi siempre), sabía que la amplitud musical y el desarrollo sinfónico no eran sus mejores métodos de expresión; jamás quiso emular --- como hicieron otros --- a Beethoven. La sinfonía, el concierto, todo aquello que significara “obra larga” hubiera cortado su inventiva musical y el resultado final, con ser muy bello desde el punto de vista del material utilizado, hubiera sido desigual e imperfecto.
Si se estudian sus dos conciertos para piano y sus tres sonatas vemos que son composiciones creadas a partir del enlace de pequeñas piezas. Lo más trascendental y sensitivo de la producción chopiniana serán los valses (diferentes de los compuestos por Strauss), polonesas, mazurcas, scherzos, preludios, baladas, nocturnos, barcarolas, estudios y rondós.
En cada una de estas formas vemos a un Chopin diferente y creativo: la polémica de las baladas, el sentimiento patriótico de las polonesas, el perfecto y delicioso miniaturismo de los preludios, el lirismo de ensueño de los nocturnos, etc.
Con referencia a los tres cuadernos de estudios (compuesto de 3, 15 y 15 estudios, respectivamente) destinados cada uno a solucionar un problema de piano, si bien es cierto que el autor se preocupó de los aspectos técnicos también es verdad que estas composiciones están vitalizadas por una gran fuerza espiritual que en otras manos hubieran sido rutinarias y en las de Chopin se convertían en producciones artísticas de gran consideración.

No el gran arquitecto beethoveniano de enormes construcciones, si el creador de pequeñas bellezas sin par, Chopin, elemento clave del romanticismo musical, dotaba de poesía a todas las formas que cincelaba.