lunes, 27 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LAS ARTES (III)


         Repasamos brevemente a la famosa pareja de Marco Antonio y Cleopatra en la LITERATURA en dos breves apartados: La primera parte desde las fuentes hasta William Shakespeare en su famoso “Antonio y Cleopatra” (1607) y la segunda desde “All for Love of the World Well Lost”, de John Dryden (1678), o sea desde el siglo XVII hasta nuestros días. Veamos ahora a estos personajes en las ARTES PLÁSTICAS.
Cleopatra es conocida principalmente por los grabados en monedas durante el período de su gobierno. Se conserva una cabeza de mármol en los Museos Vaticanos, probablemente una copia que Julio César había mandado colocar en el templo de Venus Genitrix en su propio Forum Iulium y del cual informa Apiano y Dión Casio. Más adelante, en la época moderna, se trata más el tema de la sensualidad de Cleopatra, en ocasiones representada claramente de forma negativa como en el ciclo de César y Escipión (“Escipión el Viejo”) en la Residencia de Landshut, en Jacopo Comin, más conocido como Tintoretto (1556) y en un fresco de Pietro da Cortona (1641-42), en el Palazzo Pitti de Florencia, donde vemos a Octavio César (el futuro Augusto) rechazando a Cleopatra. El encuentro Marco Antonio- Cleopatra y las fiestas y banquetes posteriores dan ocasión a los artistas a señalar la fastuosidad, magnificencia y derroche en estos eventos. Con esta intención aparece, entre otros, el ciclo de Luca Cambiaso en el Palacio Imperial de Génova (ca. de 1560) y la decoración de Giambattista Tiépolo en el Palazzo Labia de Venecia (ca. de 1750).
Hay una tabla de madera taceada sobre el banquete según un boceto de Giorgio Vasari  en el Studiolo de Francisco I en el Palazzo Vecchio en Florencia.
Esta misma escena del banquete ha sido representado en el Barroco italiano por Francesco Trevisani (ca. de 1710) y Giovanni Battista Pittoni (ca. 1730), entre otros. Cerca de 1740 la margravesa Guillermina pintó la misma escena en el Neues Schloss de Bayreuth.
Con ocasión al evento de inaugurar la ópera de Berlín se representó una ópera de Carl Heinrich Graun sobre Cleopatra en 1742. Pintores holandeses  inciden una vez más sobre el tema del banquete: Jan Steen en cuatro lienzos (ca. de 1670), uno --- el más conseguido (1668-69) --- está expuesto en el Museum Boymans- van Beuningen de Rotterdam, Jay de Bray retrata en su cuadro a los miembros de su familia, Gerard de Lairesse (Rijksmuseum de Amsterdam, finales del siglo XVII), Gerard Hoet (principios del siglo XVIII) y Gerbrand Jansz van den Eeckhout (1669). Hay una serie de tapices sobre el tema del banquete (Roma, 1754) según los bocetos elaborados por Charles Joseph Natoire.
Más austeras, sobrias son las representaciones del encuentro con Augusto. Además del fresco ya citado de Cortona existen en los siglos XVII y XVIII obras de Nicolas Poussin (ca. de 1625), Il Guercino (1640), Sebastiano Conca (ca. de 1720), Pompeo Batoni (ca. de 1760), Anton Raphael Mengs (ca. de 1760) y Angelica Kauffman (1783). Una serie de cuatro pinturas a cargo de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1769) para Guillermo VIII de Hessen.  Menos frecuente es la representación del encuentro entre César y Cleopatra: Mengs (1760) y Fedele Fischetti (ca. de 1770). Una estatua de mármol con piedras preciosas incrustadas fue presentada por Jean Baptiste Clésinger en el Salón (1869). Existe gran cantidad de obras que representan el suicidio por la mordedura de la serpiente venenosa a una Cleopatra de pie, sentada, tumbada, desnuda, o semidesnuda y la mordedura se realiza en el percho, cuello o antebrazo (Jan van Scorel en 1525, Rijksmuseum de Amsterdam).

Hay también alguna representación en forma de anuncio sobre la muerte de la reina o que se está preparando para ello: en la casa en donde falleció Petrarca (siglo XVI) en Arquá, cinco veces en la obra de Guido Reni (1625-1642) y cuatro en la de Il Guercino (1620-1640). Los personajes secundarios como sirvientes y doncellas se ven en las obras de Johann Liss (1623), Jacob Jordaens (1653),  Guido Cagnacci (ca. de 1660), Gerard de Lairesse (1686), Louis Jean François Lagrenée (1774) y Jean Baptiste Regnault (1799). Alessandro Turchi (1640) pinta a Cleopatra suicidándose ante el cadáver de Marco- Antonio mientras Domenico Maria Muratori (principios siglo XVIII) representa la muerte de los amantes en dos lienzos similares. Pompeo Batoni ilustra la muerte de Marco- Antonio en brazos de Cleopatra (1763), Angelica Kauffmann (1770) como la reina pone flores en la tumba de su amado y Joshua Reynolds pinta a la cortesana Kitty Fisher como Cleopatra (1759) al ser mordida por la serpiente.

sábado, 18 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LA LITERATURA (II) -DESDE EL SIGLO XVII HASTA HOY-


Después del drama de William Shakespeare (1607) --- “Antonio and Cleopatra” (“Antonio y Cleopatra”) --- está “All for Love or the World Well Lost”, de John Dryden en donde se señala (como en otros autores) la improcedente forma de ser y el carácter negativo de Cleopatra mientras que Octavia, hermana de Octavio, futuro Augusto, es mostrada como honorable dama romana, engañada por su marido Marco Antonio. Los defectos de la reina ya estaban descritos en la obra de intención moralizante escrita por Hans Sachs (1560). Se continúa con el mismo tono en las obras principales del siglo XVII y en algunos del XVIII: Jean de Mairet (1673), Daniel Casper von Lohenstein (1690) y Vittorio Alfieri (1775).
En otros escritos Cleopatra muestra sus defectos (mujer fatal, engaño hacia el amante) pero también es defendida: Jean François Marmontel (1750), Cornelius von Ayrenhoff (1783), Simon- David Morgue (1803) y Alexandre Soumet (1824).
En algunas obras teatrales aparece el personaje de Julio César y su relación con Cleopatra: “La mort de Pompée” (“La muerte de Pompeyo”), de Pierre Corneille (1644), así como en la obra de Colley Cibber (1725), en la de Francis Beaumont & John Fletcher y en George Bernard Shaw (1899) --- “César y Cleopatra” --- de la cual Gabriel Pascal filmó una versión cinematográfica en 1945 con Claude Rains, Vivien Leigh y Stewart Granger. Shaw presenta a la reina de Egipto según la literatura del siglo XIX: intrigas, orgías, hechizos amorosos para desgracia de los hombres que caen en sus redes...
Alexandr Sergejevitsj Poesjkin (o Pushkin) en “Noches Egipcias” (1835) sigue con la misma descripción, en “Une nuit de Cleopâtre” (“Una noche de Cleopatra”) de Théophile Gautier (1845) en donde un joven egipcio puede pasar una noche con Cleopatra a condición que a la mañana siguiente se suicide.
Siguen la misma tónica un poema de Algernon Charles Swinburne (1866) y en una tragedia de Pietro Cossa (1879) con intermedios musicales de Luigi Mancinelli. Hay una cantata de Hector Berlioz, “Mort de Cleopâtre” (“Muerte de Cleopatra”), compuesta en 1829, según texto de P. G. Vieillard para presentarse en el Prix de Roma (quedó 2º pero ganó el primer premio al año siguiente con “Sardanapalo”). La novela de T. Gautier fue adaptada por Jules Barbier para el libreto de la ópera de Victor Massé (1885).
Se presenta a Cleopatra bajo la faceta exclusivamente seductora en las óperas de Jules Massenet (1914) y de Gian Francesco Malipiero (1938) cosa que redundará en las versiones fílmicas comentadas (la de Cecil B. DeMille, 1934, centrándose más en la relación César- Cleopatra y la de Joseph L. Mankiewicz, 1963, con César y después con Marco- Antonio), además de las basadas en Shakespeare (la de Charlton Heston, 1972, entre otras). La reina de Egipto hizo su aparición en el cine de la mano de Georges Méliês en 1899 para después ser objeto de burdas parodias.
La última mandataria de Egipto será protagonista de muchas novelas, como la de Emil Ludwig (1937), “Novela en el exilio” y, anteriormente la novela en doce partes “Cleopâtre” de Gautier de les Costes Calprenède que trata de una hija de Antonio y Cleopatra (del mismo nombre de su madre) adoptada y cuidada por Octavia en la corte de Augusto junto con una innumerable cantidad de novelas históricas en los últimos años...

                                                                                               Narcís Ribot i Trafí

lunes, 13 de junio de 2016

ANTONIO Y CLEOPATRA EN LA LITERATURA (HASTA SHAKESPEARE)


La vida de Marco- Antonio y Cleopatra, el amor nacido entre ambos, sus circunstancias y la muerte de ambos se convirtió en relato popular. Los acontecimientos esenciales (y más recordados) podríamos verlos en las muchas versiones cinematográficas, especialmente la de Cecil B. DeMille y la de Josep L. Mankiewicz. Posiblemente sea Cleopatra el personaje femenino más veces aparecido en relatos literarios y en el cine. La historia de ambos enamorados se cruza con la de Octavio César (sobrino- nieto de Julio César), posteriormente Augusto, el primer emperador romano, tras la muerte por suicidio de la pareja.
Después de su relación con Julio César y con Marco- Antonio --- después del suicidio de este --- intentó infructuosamente pactar con el vencedor Octavio (alguna fuente indica que intentó seducirlo sin éxito). Plutarco nos dice que fue una súplica (no pensaba el futuro Augusto quitarle la vida sino humillarla y llevarla a Roma cargada de cadenas) mientras Floro y Dión Casio hablan del intento de seducción, inútil ante la frialdad mostrada por el romano. Al saber su destino la reina de Egipto acudió al suicidio, mordida por una serpiente introducida en un cesto de higos según la tradición. Suetonio, Plutarco y Dión Casio notifican sobre la relación Antonio- Cleopatra. Algunos puntos negativos de la egipcia son influencia en la literatura por parte de Octavio mostrando a la reina de Egipto como una fuerza peligrosa para el Imperio. Así, Horacio la señala como “Fatale monstrum... non humilis mulier” (“Monstruo fatal... mujer carente de humildad”) en la Oda I 37.
Los historiadores de la época anotan su habilidad para usar el cuerpo con fines políticos aunque haya algunos indican una cierta admiración: Sexto Propercio (la astucia y el ardid en suicidarse burlando la vigilancia ordenada por Octavio) y después de hundirla con sus calificativos es defendida en el mismo poema por Horacio (“valiente y orgulloso suicidio”). Plinio el Viejo habla de los fastos y derroches en la corte alejandrina.
En la Edad Media el nombre de Cleopatra aparece, casi siempre, con un sentido negativo. Dante, p. e., la anuncia como un mujer voluptuosa y maliciosa. En el “Malleus Malleficarum”, de Heinrich Kramer (o Institoris) y Jacob Sprenger (finales del siglo XV) es denominada como “la peor de las mujeres” y en una disertación de Sarah Fielding es presentada como una persona falsa e intrigante frente la honesta Octavia (hermana de Octavio y esposa de Marco- Antonio).
Centrándose en la relación amorosa Antonio- Cleopatra vemos como es explicada por Giovanni Boccaccio en “De Claris Mulieribus” (1361-62) y por Geoffrey Chaucer en “The Legend of Good Woman” (aprox. 1386), aquí presentada como noble víctima de su amor. La gran popularidad del personaje de la reina se debe a la biografía de Plutarco y la primera pieza teatral con el nombre de Cleopatra es una tragedia de Alessandro Spinello (1540), se centra más bien en los conflictos dinásticos mientras Etienne Jodelle escribe una tragedia (1552) en donde Octavio es comparado con Carlos V  y una noble Cleopatra prefiere la muerte  a ser llevada como trofeo a Roma, cargada de cadenas, por el futuro emperador. Más o menos siguen la misma tonalidad y temática las obras de Cesare de Cesari (1551) y de Celso Pastorelli (1576) aunque menos provistas de esta mordacidad comparativa política.
Los dramaturgos españoles del siglo XVII acudieron a la figura de Cleopatra en algunas obras: Francisco de Rojas Zorrila se centra en el tema del suicidio (“Las áspides de Cleopatra”, publicada en 1645), con increíbles efectos dramáticos lo cual inspiró a Francisco de Leiva Ramírez en “Marco Antonio y Cleopatra”  (probablemente publicada antes de 1662).
Se muestra a Marco Antonio como brillante guerrero y a Cleopatra como enamorada sinceramente de él en las obras de Robert Garnier (1578), Giovabattista Giraldi Cinthio (1583), Samuel Daniel (1594) e Isaac de Benserade (1624), muy influenciado por Garnier. Por el contrario, Guilliam de Nieuwelandt en “Aegyptia” (1624) la relación amorosa resta totalmente el sentido de la pasión.

El amor, la pasión, la ambición de poder es descrita magistralmente por William Shakespeare en su drama  “Antonio y Cleopatra” (1607), exacerbando el relato de Plutarco...

sábado, 4 de junio de 2016

TRAJANO EN LAS ARTES

         
     Marco Ulpio Trajano (53- 117 d. C.) fue el primer emperador de origen hispano (Itálica, a pocos kilómetros de la actual Sevilla). El padre de Trajano sirvió bajo el emperador Vespasiano, llegó a ser senador, estuvo en la legión X (Fratensis) y llegó a ser gobernador de Baética y Siria.
Trajano siguió los pasos de su padre y ascendió al escalafón militar por sus méritos: será pieza importante en la derrota de Antonio Saturnino en época del emperador Domiciano Flavio y sirvió también bajo su sucesor Marco Cocceyo Nerva quien le adoptó como coemperador. Después de la muerte del anciano abogado y emperador Nerva los méritos de Trajano le colocaron de forma tranquila y pacífica como emperador (98 d. C.) Se mostró como soberano amable y accesible para todos con un sentido muy agudo de la justicia. Cerca del año 100 fue el primer emperador de recibir el título por parte del senado de “Optimus” (“el mejor”). En un principio quiso la paz pero durante todo su reinado tuvo que estar  a la cabeza de las legiones para necesarias operaciones militares: fortificó las fronteras a lo largo del Rin, fundó nuevos campamentos militares y ciudades, guerras al Este contra los dacios (101- 106) y contra los partos (113- 117) alejaron mucho tiempo al emperador de Roma. También intervino en Siria, Israel y Jordania, aparte de crear nuevas legiones: la Trajana (II) y la Ulpia (XXX). Con él el Imperio consiguió su máxima extensión (llegó a las puertas de la India como antaño Alejandro Magno). Murió de enfermedad en las costas del Mar Negro (117) y fue substituido por su pariente e hijo adoptivo Adriano.
En la mayoría de escritos aparece como el soberano perfecto: tenemos el “Panegyricus in Traianum” de Plinio el Joven en donde alaba al emperador y le considera como reflejo de Júpiter, también le es muy favorable Dión Crisóstomo mientras habla de él, de forma esporádica, Tácito mientras Cayo Suetonio no lo menciona y Dión Casio escribe sobre Trajano en su “Historia Romana” así como algunos apuntes de Eutrofio.
Unas cartas del mismo Plinio escritas desde Bitinia, de carácter administrativo, constituyen el grueso de la información más importante mientras una especie de memorias escritas por el propio Trajano ---”Comentarii” --- se han perdido.
Dentro de la literatura, hace unos años, solo se conocía la novela histórica de Jesús Pardo, “Yo, Trajano” (1991), editado por Planeta, ahora está el reciente “Trajano” (EDHASA, 2014), de Cristina Teruel, muy voluminoso al igual que la trilogía del profesor Santiago Posteguillo: “Los asesinos del emperador”, “”Circo Máximo” y “La legión perdida” (publicados por Editorial Planeta en 2011, 2013 y 2015, respectivamente). También escribió otra trilogía de gran éxito, la de Escipión, Ediciones B, entre 2008 y 2009: “Africanus, el hijo del cónsul”, “Las legiones malditas” y “La traición de Roma”.
En el campo de la biografía hay una muy recomendable escrita conjuntamente por Jaime Alvar y José Mª. Blázquez (editada por Actas, 2003) y otra a la misma altura de J. Mª. Blázquez, con el mismo título: “Trajano” (Ariel, 2003).
En la Edad Media existe una alabanza del papa Gregorio el Grande (570-604) sobre Trajano por su sentido de la justicia y de ello también habla Johannes Diaconus (875), Honorio de Autun (siglo XII) y John de Salisbury en “Polycratus” (mitad del siglo XII) y en “Kaiserchronick” (del mismo tiempo). Una historia similar pero sin Gregorio I la encontramos en Hans Sachs (1532). En este tiempo continúa recordándose el sentido de la justicia del emperador: p. e. la escena de Trajano dictaminando en un juicio sobre un soldado suyo acusado por una viuda de haber matado a su hijo. Es posible que la leyenda provenga de un relieve original del Arco de Trajano (hoy en el Arco de Constantino) en donde el soberano escucha a un soldado dacio prisionero que suplica clemencia. El juicio sobre la viuda está representado en un capitel del PalazzoDucale de Venecia (siglo XV). Roger van der Weyden pinta (cerca de 1430) para el Ayuntamiento de Bruselas una mesa (perdida) sobre la temática y en ella se inspirará un tapiz para la sala del tribunal del obispo en Lausana (cerca de 1450), hoy en el Historiches Museum de Berna y en otro lugar de Suiza la misma escena fue representada en una vidriera (cerca de 1600). En Frankfurt encontramos esta secuencia de Trajano en combinación con “El juicio de Cambises” y “La cesión de Coriolano”, a Munich, a la Golden Saal hay una decoración (1667) del emperador junto al soberano egipcio Bochoris pintados por Johann Heinrich Schönfeld y Perugino juntó Trajano con tres personajes más para ilustrar la justicia (al Cambio de Perugia, cerca de 1500) nombrados por Valerio Máximo en su capítulo “Iustitia”: Camilo, Numa Pompilio y el griego Pitaco.

En 1765 Noël Halle pintó al emperador y a la viuda en una serie de obras históricas para la residencia del campo real de Choisy mientras el romántico Eugene Delacroix representa Trajano a caballo (1840) y también existe una pintura en el techo de una habitación del Palacio de Versalles a cargo de Noël Coypel (1672). Trajano tiene muchos monumentos, p. e. la “Columna Trajana” (allí están enterradas sus cenizas), acabada por su sucesor Adriano en donde se describe la guerra contra los dacios y otro que recuerda la guerra contra los partos (Arco de Benevento, año 109). La “Columna Trajana” inspiró monumentos como el “Tropeum Taiani” (Rumanía, 109), similar al “Tropeum Alpium” erigido por Augusto (25 a. C.-14 d. C.) en La Turbia, así como también las figuras conservadas delante del altar dedicado a Mars Ultor...

lunes, 16 de mayo de 2016

AUGUSTO EN LA LITERATURA

                                 Cayo Octavio Turino, también conocido como Octavio Augusto, Octavio César Augusto o Cayo Julio César Octaviano nació en el 63 a. C. Y murió en el 14 d. C. Era hijo de Octavio y Atia y sobrino segundo por vía materna de Cayo Julio César (100- 44 a. C.). En Nola perdió a su padre a los cinco años de edad (él también fallecería en la misma habitación de su progenitor). Poco después Julio César le adopta, acoge al joven en su casa y le hace entrar en el patriciado. Después del asesinato de César (15-marzo-44 a. C.), Octavio es designado como su hijo adoptivo y heredero. Entra en política pese que su madre y su padrastro le ruegan no hacerlo. A pesar de recibir las burlas de Marco-Antonio, el lugarteniente de César, se alía con él para acabar con los homicidas (juró que no tendría piedad con los asesinos de César) y se convierten en cuñados al casar a su hermana Octavia con el libertino Marco-Antonio. Se forma el 2º triunvirato (Octavio, Marco-Antonio y Marco- Emilio Lépido). Los asesinos son derrotados y todos mueren. Después guerra civil. El antiguo lugarteniente tiene sus ambiciones y se enamora de la reina de Egipto, otrora amante de César: Cleopatra. La pareja es derrotada (después ambos se suicidarán) en la batalla de Actium (31 a. C.) gracias a la habilidad militar del general Marco Vipsanio Agripa, hombre de confianza, colaborador, yerno y amigo íntimo de Octavio (Lépido había intentado un golpe de estado, es a su vez derrotado y pide clemencia a Octavio el cual le perdona la vida). El joven ha quedado solo y el senado le nombra Princeps con el título de Augusto. Una nueva era se inicia aunque la República prácticamente estaba herida de muerte ya con el primer triunvirato (Julio César, Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo).
Octavio no jugó limpio para conseguir el poder. Engañó, incluso a amigos, aprobó listas de condenados, dejó que otros ejecutaran para luego demonizarlos y entró en Roma dejando las legiones  cerca de la ciudad (se había ganado la fidelidad de los veteranos de César). Muchos habían huido pero luego el joven cambió. No persiguió a nadie y se interesó por el bien cada uno de sus súbditos aunque fueran del partido contrario. En verdad Octavio César Augusto es una de las personas más complejas no solamente de la historia romana sino de la historia en general.
Augusto era totalmente consciente de la importancia de su gobierno para el Imperio. Sus acciones fueron escritas en la “Res Gestae”, esculpida en griego y latín en todas las grandes ciudades. Lo único completo conservado está en el templo de Augusto en Ankara (denominado”Marmor Ancyranum”). También hizo escribir, a cargo de los poetas, la historia de los antepasados mitológicos de Julio César, particularmente la de “Eneas”, de Virgilio, mientras se realizaba una alabanza de la paz reinante en aquel momento (Horacio). Por su parte, Ovidio (amigo personal de Octavio aunque luego cayera en desgracia y fuera desterrado por una relación amorosa con Julia, hija de Augusto) hizo propaganda en sus “Metamorfosis” y “Fastos”.
Cayo Suetonio señala su falta de escrúpulos para conseguir el poder y el cambio de personalidad operado en él. Fue intransigente, ahora lo entendía todo; no escuchó a nadie, ahora escuchaba a todos; fue despiadado, ahora actúaba con bondad y era misericordioso; fue duro con todos, ahora perdonaba y olvidaba... Tácito empieza su relato, “Los Anales” (mirada melancólica en el pasado) con Augusto fallecido y Tiberio --- su yerno e hijastro cuya relación fue siempre de mutua antipatía y frialdad --- ya como nuevo emperador. Plutarco y Dión Casio completan el mosaico de relatos sobre la vida y el gobierno de Octavio Augusto. Séneca, unos años después, alaba la actuación de Augusto en “De Clementia”.
Ya desde la Antiguedad tardía los autores cristianos generalmente han escrito positivamente sobre Augusto --- fuera de ellos, la “Égloga” (libro IV”) y la “Eneida” (libro VI), de Virgilio anuncian un salvador --- y en algunos manuscritos bizantinos del siglo VI aparece el relato de la “Pitia Délfica” en donde se auguraba al emperador la venida de Cristo. En versiones posteriores, la Pitia es substituida por la “Sibila de Tibur” (Tívoli) encontrando un reflejo en los relatos del “Speculum Humanae Salvationis” y en la “Legenda Aurea”.
En literatura a partir de la Edad Media, Ludovico Ariosto profetiza en “Orlando Furioso” (1516- 1532) al que posteriormente será el emperador Carlos I de España y V de Alemania colocando ejemplos para el monarca: los antiguos emperadores romanos Augusto, Trajano, Marco Aurelio y Septimio Severo, de la misma manera que Fray Antonio de Guevara intenta reflejar las virtudes del Imperator en su obra “Libro llamado “Relox de Príncipes” o “Libro Áureo del Emperador Marco- Aurelio” (1529). Las reflexiones del emperador-filósofo Marco- Aurelio han de servir de meditación para Carlos V y otros príncipes cristianos.
En la literatura de la época moderna Augusto ejerce un papel más bien secundario y solo es protagonista en contadas ocasiones. Las escenas donde aparece en las tragedias de “Julio César” (1599) de William Shakespeare es un joven de actuación y modales correcto, precavido, reservado y frío y en la de “Antonio y Cleopatra” (1606-7) del mismo Shakespeare se nos muestra como calculador, seguro de si mismo e implacable contra su enemigo y cuñado Marco Antonio (impulsivo, apasionado) enamorado de Cleopatra, reina de Egipto.

Charles- Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, pensador y escritor clave de la Ilustración, también le señala frío y calculador, planificando ataques contra sus enemigos mientras que Pierre Corneille en su tragedia sobre Cinna (un descendiente del romano del mismo nombre en la época de Mario y Sila), quien desea asesinar a Octavio pero es detenido y el emperador muestra su clemencia perdonándole la vida. A modo de continuación de la obra de Corneille hay en el siglo XVIII una pequeña serie de óperas como la Carl- Heinrich Graun (1748) y en 1686 Thomas Otway escribe un texto en prosa sobre el triunvirato. Luego, en la actualidad, proliferan las novelas históricas, muchas dedicadas a la pareja Marco- Antonio y Cleopatra y otras menos con referencia a Octavio Augusto como personaje principal. Lo verdaderamente cierto es que siendo emperador logró unos largos años de paz (no quiso prolongar el Imperio) y un gobierno próspero y sabio cuyas actuales ruinas en Roma y en otros puntos nos recuerdan esta prosperidad. Los auténticos problemas y sufrimientos los tuvo en su familia al no poder tener un hijo varón y el autoritarismo de antaño se vio reflejado en su ambiente familiar imponiendo bodas no deseadas en matrimonios “de estado” para conseguir un sucesor que al final fue el no querido Tiberio porqué no había ya candidatos de su sangre ... 

miércoles, 4 de mayo de 2016

“CANCIÓN INOLVIDABLE “(CHARLES VIDOR, 1945)


        “El arte fue el modo de expresar su tragedia” (Franz Liszt)
        “Sus manos eran las servidoras leales de su alma” (Heinrich Heine)

TEMPO I

   “A SONG TO REMEMBER” (1945), estrenada en España como “CANCIÓN  INOLVIDABLE”, es una película de Charles Vidor producida por Columbia Pictures --- según historia de Ernst Marischka con guión de Sydney Buchman --- la cual relata la vida del gran compositor romántico Frédéryk Chopin (1810- 1849).
Hay bastantes o muchas diferencias entre la historia real, de como ocurrieron los hechos, y la narración de la película. Estamos en Hollywood y en 1945, pero ello no ha de ser frente de combate para atacar el film. La no fidelidad histórica se ha usado para criticar al cine basado en personajes reales pero en nada varía la calidad de cada cinta. En mayor o menor grado el espectador/el crítico ha de enterarse de la historia real, si puede, señalar --- si se quiere --- las diferencias realidad- exposición cinematográfica y juzgar la película según la puesta en escena del realizador, si ha sabido usar los elementos a su disposición, la interpretación de los/las actores/actrices y el contenido de lo ofrecido (recordemos las dos versiones más famosas en donde aparece el emperador Cómodo, “La caída del Imperio Romano” y “Gladiator”, poseen momentos excelentes y la semejanza con la realidad es pura coincidencia, mismo caso para la controvertida “Cleopatra”, 1963, de Joseph Leo Mankiewicz y bastantes más). Esto se da en el “peplum” realista (hay otro “peplum”, el basado en la mitología griega o romana o de otras culturas), en el cine histórico de cualquier época, en el western, “cine negro” y también en el cine biográfico (pueden ser héroes de guerra, inventores, artistas, etc.) o sea el llamado biopic.
Si pasamos al campo de la literatura es el mismo caso de la llamada “Novela Histórica”: normalmente el escritor conoce  la historia a la perfección, a veces es un erudito (Santiago Posteguillo), luego la desbroza como hace un escultor con un bloque de mármol (introduce cambios realidad/ficción) --- siguiendo una línea básica de los hechos históricos en más o menos --- para producir una obra afín a sus intereses y del mensaje o pseudomensaje a transmitir (“Yo, Claudio”, “Claudio el dios y su esposa Mesalina”, ambas de Robert Graves o “Las memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar) o sea exponer la idea pensada por el autor.
“Canción inolvidable” es un biopic bastante diferente de la realidad histórica pero es una película muy interesante desde el Chopin- niño hasta su fallecimiento a los 39 años. Charles Vidor narra con buen pulso esta historia de forma totalmente romántica (al fin y al cabo el compositor Chopin  pertenecía al movimiento romántico musical y lo vivió --- y murió, puesto que la tuberculosis era “el mal romántico” por excelencia --- en su plenitud). Para mi las diferencias esenciales son tres: 1)--- Chopin era un nacionalista polaco en una Polonia ocupada por los rusos zaristas. Tuvo que huir a causa de la insurrección fallida de 1830, jamás regresó a su patria y sufrió el resto de su vida por ello. En la película declara delante del gobernador ruso que él no toca su música “para los verdugos del zar” y pone en riesgo su vida por lo cual debe huir a la mañana siguiente. Los dos acontecimientos, el real y el ficticio expresado en tinturas románticas coinciden en la conclusión: verdaderamente tuvo que huir. Es una muestra recapitulativa de este primer punto: en el film se nos muestra que la música de Chopin está en función de su nacionalismo patriótico y esto no es así, al menos en su totalidad. Las “polonesas” y las “mazurcas” son melodías típicamente polacas, quizás si le inspiró su patriotismo y su nostalgia pero hay otras que no, sencillamente le salían de su genial inspiración artística (preludios, nocturnos, estudios, scherzos, etc.) ---
2)--- El personaje Joseph Ksawery Elsner (1769- 1854), compositor, teórico y profesor de música, nacido en una familia alemana, fue realmente profesor de Chopin durante unos años pero en el film desempeña un papel parejo al del músico protagonista. Da una vertiente humorística al relato, a veces conseguida, a veces inoportuna. Por otra parte está magníficamente interpretado por Paul Muni al igual que Cornel Wilde como Frédéryk Chopin ---
3--- El personaje de George Sand, pseudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant (1804- 1876) por su matrimonio con el barón Casimir Dudevant (de 1822 a 1835), del cual nacieron dos hijos, fue una escritora que, después de separarse de su esposo, usó prendas masculinas en ocasiones y fumaba cigarrillos (algo impensable por parte de una mujer en aquella época), estuvo relacionada con Alfred de Musset, Chopin, Jules Sandeau, Louis Blanc y Prosper Mérimée. En el círculo de sus amigos se encontraba el pintor romántico Eugène Delacroix, los escritores Heinrich Heine, Julio Verne, Victor Hugo, Honoré de Balzac, Gustave Flaubert y el músico Franz Liszt. En la película la presentan como una persona totalmente egoísta, intransigente y manipuladora la cual desea a Chopin a su lado y no le deja realizar conciertos a causa de su delicada salud, solo quiere que componga en su residencia de Mallorca. Es enemiga acérrima de Elsner. No fue así en la realidad. Recordemos que George Sand tenía cuatro años más que Chopin, su relación duró unos diez años (1837- 1847), se habían conocido en una reunión promovida por Franz Liszt con su pareja la condesa Marie D'Agoult y la ruptura se debió a las presiones de los hijos de George Sand. Después, coincidiendo con el film, no se vieron más ---
“Aquí, enfermo de muerte, escribió una música divina y dio a un solo instrumento la voz del infinito”. (George Sand)
TEMPO II
Hablamos ya de Charles Vidor, nacido en Budapest (1900) y fallecido en Viena (1959). Comentamos aquí su última película que terminó George Cukor: “Song without End”“Sueño de amor” (1960), subtitulada “La historia de Franz Listz”, el biopic del otro gran pianista aunque centrado solo en unos años de su vida.
Charles Vidor estaba bien considerado por parte de las productoras porqué resolvía bien y rápido sus trabajos. Tenía buen gusto para los planos, una innegable elegancia al filmar y, generalmente, sus películas rendían bien en taquilla. A causa de ello le encargaron en ocasiones celuloides intrascendentes que él rodaba con cierta rutina, otras le dieron un prestigio bastante merecido (“Gilda”) pero ante todo era un gran profesional.
La escena inicial de “Canción inolvidable” me parece magnífica (el profesor Elsner, a quien vemos de espaldas, se acerca al hogar de los Chopin mientras llueve intensamente y se oye el piano del niño prodigio interpretando una pieza de Mozart) con una preciosa y brillante fotografía de Tony Gaudio (“Robin de los bosques”, “Juarez”, “La carta” “El caballero Adverse”, en donde ganó el Oscar a la mejor fotografía, etc.).
En el apartado musical el compositor para cine Miklos Rózsa (uno de los más grandes: “Ben- Hur”, “Forajidos”, “Julio César”, “Ivanhoe”, “Los caballeros del rey Arturo”) realizó los arreglos y la adaptación de la melodía chopiniana dentro de las escenas (con la ayuda de Morris Stoloff, compositor, director de orquesta y orquestador). Quien tocaba el piano fuera de cámara era el maestro valenciano José Iturbi Báguena, por aquel entonces en Hollywood, aunque al espectador le parezca que lo hace Cornel Wilde.
La concreción de este Chopin se debe a dos escritores para el cine: 1) el austríaco Ernst Marishka, director en ocasiones y guionista (dirigió la trilogía de la emperatriz Sissi, interpretada por Roy Schneider). Él trazó el argumento y 2) Sidney Buchman desarrolló el guión. Buchman, aparte de guionista (“Cleopatra”), también fue productor y estuvo en las listas negras (y multado) en tiempos del senador Joseph McCarthy.
Frédéryk Franciszek Chopin nació en Zelanowa Wola (perteneciente al Gran Ducado de Varsovia), su padre Nicholas Chopin era un emigrado francés (profesor de lengua y literatura francesa) y su madre, Tekla Justyna Kryzanowska, procedía de una familia aristocrática polaca venida a menos. Desde pequeño fue considerado un “niño prodigio” del piano, a los nueve años dio su primer concierto público. Recibió clases de Wojciech Zywny y después de Elsner; el primero era violinista más que pianista (le descubrió y animó la afición por las obras de Bach y Mozart) y el segundo era compositor, ninguno maestro de piano. Ellos le encaminaron pero Chopin fue autodidacta en su estilo. Chopin fue de los pocos compositores dedicados a un solo instrumento: el piano. La mayor parte de sus obras son para piano solo, sus creaciones concertantes y su música de cámara --- escasas --- hay siempre el piano de por medio. No se centró en la fuerza ni en el sonido sino en los contrastes y matices, nunca fue (ni quiso ser) un intérprete espectacular ni teatral de sus propias obras sino comedido y ajustado plenamente, comprendió las posibilidades del instrumento, aportó una nueva forma de tocar y creó sus sonoridades tímbricas mediante la armonía, la resonancia, la extensión y el pedal llegando a una brillante sensibilidad la cual influenció a futuros compositores e intérpretes. Chopin siempre declaró no sentirse cómodo en las grandes salas de concierto (aparecían los nervios) y sí le agradaba tocar en pequeños salones con público selecto a poder ser. También manifestó no sentirse a gusto con las composiciones largas, la amplitud musical y el desarrollo sinfónico no eran sus mejores medios de expresión y por ello nunca quiso emular a Beethoven como hicieron muchos otros. Si se estudian sus dos conciertos para piano y sus tres sonatas se ve que son obras creadas del enlace de pequeñas piezas. Lo más sensitivo y trascendental serán los valses (no”bailables”, diferentes de los compuestos por la saga de los Strauss), las polonesas, las mazurcas, scherzos, preludios, nocturnos, baladas, barcarolas, estudios y rondós. No el gran arquitecto beethoveniano de ingentes construcciones, sí el orfebre de pequeñas joyas sin par, Chopin, elemento clave del Romanticismo Musical, dotaba de poesía sublime a todas las formas que cincelaba.
“Dejad que sea lo que debo hacer, nada más que un compositor de piano, porqué es lo único que se hacer” (Frédérik Chopin)
TEMPO III
--- En los genéricos un color amarronado intenso ocupa toda la pantalla mientras escuchamos unos fragmentos de la Polonesa “Heroica” (opus 53), espina dorsal, musicalmente hablando, de toda la película. Corte en seco y la melodía se convierte en el Estudio nº 3 (opus 10), conocido también como  “Tristesse”, que volveremos a oír en Mallorca, cerca del final de la historia, de la mano de un Chopin ya enfermo de tuberculosis al lado de George Sand ---
--- Secuencia inicial. Una casa rural. Llueve. Se oye una composición de W. A. Mozart que alguien interpreta al piano. Un hombre con sombrero de paja y abrigo gris está en el lado derecho inferior de la pantalla, acercándose al centro del encuadre, siempre con unas gallinas a su alrededor. Llega a una puerta estrecha que da paso al patio y queda en plano entero. Es el profesor Joseph Elsner. Observa al niño que toca el piano en una ventana abierta mientras se acerca a la casa. La cámara deja momentáneamente al hombre, “entra” por la ventana y enfoca al niño sentado al piano en plano medio. El hombre entra en la casa y habla con los padres del niño Chopin (Ivan Triesault y Fay Helm) y su hermana de nueve años, Isabel (Dawn Bender). Les enseña una carta de Louis Pleyel (editor de partituras, dueño de locales para música y fabricante de pianos, en realidad se llamaba Ignaz Joseph Pleyel) a quien a llegado la fama del niño prodigio y quiere escuchar su música para promocionarle. Los padres se muestran pesimistas: Frédéryk es un niño a lo que Joseph contesta que hay otro niño consagrado ya como gran músico llamado Franz Liszt. De pronto la música se convierte en un aporrear de piano, Joseph se lanza escalera arriba y entra en la habitación del niño Frédéryk Chopin (10 años, Maurize Tauzin). Este le dice que mire a través de la ventana: por el camino, entre brumas y lluvia se ven prisioneros polacos trasladados a Siberia por los soldados del zar. Hablan profesor- alumno, el niño le dice que él es alemán y no puede entender al espíritu nacionalista polaco a lo que que Joseph le contesta que música es libertad, el artista ha de defenderla siempre y se compromete en asistir en reuniones con Frédéryk y sus amigos por causa de la libertad. El niño dice que no diga nada ante su padre porqué se preocupa. El profesor le contesta que toque algo de Mozart y toca un vals (“¡Esto no es de Mozart!- “¡No, es de Frédéryk Chopin, lo he compuesto yo, es un vals”!) Al principio parece no gustarle al profesor (o finge no aceptarlo), luego dice “¡No está mal!”, luego lo considerará genial. Se trata del opus 64 compuesto por tres valses (el 1º en Re bemol mayor, el 2º en Do sostenido menor y el 3º en La bemol mayor). Escuchamos el 1º (en realidad este vals lo compuso unos años después). Vidor usa elegantemente los planos medio y americano al hablar con el profesor con la familia, igualmente con el niño (planos medios señalados por la figura del piano) y planos- contraplanos del profesor (elevado en la parte superior de la pantalla) y el niño en ángulo inferior siempre con el piano o parte de él enfrente). Mediante una hábil elipsis nos traslada a unos diez años después: plano sobre las manos del niño interpretando el mismo vals, ahora se convierten en manos de adulto (un Chopin de unos 20 años) mientras Elsner entra por la puerta del patio (ahora de frente) hasta la casa, dando paso a la segunda secuencia ---
--- Luce un sol espléndido. El profesor lleva sombrero de invierno y chanclos. Los padres de Chopin le habían dicho antes el porqué del sombrero de paja y alpargatas. Ahora a la inversa, subrayando el gran despiste del personaje. Chopin está invitado a tocar en casa de un conde. Si gusta al aristócrata puede conseguirle una plaza en el Conservatorio. “Bonito lugar para enterrar a un genio”, replica el profesor y añade que no hace falta ponerse elegante ya que a ellos solo les dejarán escuchar desde la puerta del comedor de servicio. Discute algunos acordes con su pupilo y antes del concierto van a una reunión clandestina donde son informados que llega el nuevo gobernador del zar, un tiránico personaje con fama de gran represor. Por ello llegan tarde. Mientras tanto actúa Nicolai Paganini (Roxy Roth), el equivalente de Frédéryc en el violín. Ambos artistas se saludan y Chopin se incorpora (de no muy buena gana) al piano. Hay una gran mesa circular con el conde, familia e invitados (todos colaboracionistas del gobierno del zar). Nos acercamos al piano con dos candelabros, uno a cada lado, con dos velas cada uno y otro candelero enorme encima del instrumento con siete cirios. La estancia es sumamente elegante. Leve y corto travelling desde Chopin-piano hasta mesa en donde nadie presta atención a la música (interpreta su Fantasía-Impromptu nº 66 en Do sostenido menor), solo chismorrean, hablan continuamente y deglutan. Llega el nuevo gobernador y el conde le atiende servilmente. Al sentarse el ruso Chopin se levanta y dice ¡“Yo no toco para los verdugos del zar”! Se levanta y se va ante el escándalo. En su casa su familia y sus amigos le aconsejan que se marche puesto que vendrán a buscarle de un momento a otro: deportación a Siberia o ejecución. ¿A donde irá? “¡A Paris!”, grita el profesor. Huye por el bosque, esquivando los caminos, llega a la orilla de un río (me recordó alguna composición paisajista de John Constable). Su casi prometida Constantia (Nina Foch) le entrega un puñado de tierra polaca para su recuerdo (la guarda en una bolsa de piel). Embarca con el río envuelto en niebla (ahora el cuadro rememora al romántico Caspar David Friedrich) ---
--- Imagen de París (si la historia hubiera tenido lugar años después, 1889 o posteriores, seguro aparecería la figura de la torre Eiffel). Nadie se acuerda de aquella carta escrita once años atrás. Una serie de situaciones cómicas (prescindibles, para mi gusto), Elsner irrumpe en el despacho de Louis Pleyel (George Coulouris) y continúa. A partir de ahora los planos son correctos y discretos sin alcanzar la calidad de las primeras secuencias pero la trama sigue siendo interesante. Se oye de un salón tocar la polonesa Heroica ¡”Es Franz Liszt”!, maestro ya consagrado “¿De quien es esta partitura? Música magnífica”, dice el gran pianista. Había llegado a sus manos de forma casual. Chopin sonríe y toca otro piano detrás de Listz ¡El compositor!, exclama Liszt (Stephen Bekassy). A partir de ahora el húngaro se convertirá en punto de apoyo indispensable para la carrera musical del polaco y serán grandes amigos“¡Yo toco la melodía y Vd. los acordes y así podremos darnos la mano!”. Los dos grandes genios del piano se dan la mano sin dejar de tocar ---
--- Calles de París durante un día soleado. Chopin y el profesor entran en el restaurante la Boheme. Allí se encuentran los grandes artistas de la época. Han reservado una mesa. Ven los cuadros en la pared: Victor Hugo, Alejandro Dumas, Franz Liszt, Honoré Balzac (este está comiendo bajo su imagen de la pared). Una discusión de Elsner con el crítico Friedric Kalkbrenner (Howard Freeman) en plan cómico quien desprecia a Chopin sin haberlo escuchado y promete ponerle por los suelos. Entran Liszt, George Sand (perfecta Merle Oberon), vestida con pantalones y sombrero de copa, y el poeta Alfred DeMusset (George Maccready), altivo y estirado. Listz los presenta y George Sand hace un comentario intrascendente pero con escondida alusión sentimental (mira con interés a Chopin). Liszt le ha conseguido un concierto ---
--- El concierto es un fracaso. Chopin ha recibido noticias de Polonia: sus amigos que le ayudaron a escapar han sido deportados a Siberia. Toca unos acordes sin ganas, intenta la “Heroica”,  aporrea el piano como once años atrás al ver los prisioneros polacos, pide disculpas y se va. El obeso Kalkbrenner se ríe y prepara su demoledora crítica. Pleyel jura ante Elsner que nunca más promocionará a Chopin. Liszt (en un palco está con Sand y DeMusset) observa con gesto grave la situación, sabe que algo malo le ha pasado a su amigo. Parece el final de su carrera pero dos personas lo sacarán a flote: Liszt y George Sand ---
--- Frédérik recibe una invitación  en una fiesta en la mansión de la duquesa de Orleans. Las críticas negativas no le afectan y acude a la cita. Franz Liszt pide dejar el salón a oscuras para poder interpretar a la perfección una obra formidable. Así se hace y el maestro toca el scherzo nº 2 en Si bemol menor (opus 31) de Chopin. Cuando Sand ilumina la estancia con un gran candelabro y se encienden las demás luces es Frédéryk Chopin quien está al piano. La gente aplaude y Liszt le presenta como un gran compositor. Elsner aplaude y se ríe del ceñudo Kalkbrenner (“Supongo no discutirá las opiniones del gran Franz Liszt”). Sand recibe al pianista en su despacho quien le da las gracias y comenta que ella y Liszt le han salvado la carrera. Hay el flechazo (más evidente por parte de Sand) y le invita a pasar unos días en su finca a las afueras de París ---
--- Allí se consolida el amor entre ambos mientras Sand hace los posible por alejar a Elsner de la vida de Chopin. Le convencerá para componer y vivir de la venta de sus obras mientras le quita la idea de ofrecer conciertos a causa de su frágil salud. Chopin toca el Estudio 3, Tristesse (opus 10) y se lo dedica. George Sand despacha al profesor Elsner diciendo que Frédérik ha cambiado radicalmente su vida, no ofrecerá más conciertos, no desea ver a su antiguo profesor y que regrese a Polonia. Elsner se va triste ---
--- Ahora se instalan en Mallorca creyendo que el clima arreglará algo la enfermedad de Chopin pero el invierno lluvioso produce el efecto contrario. Aumenta su tos y se encuentra cada vez más débil. George Sand trabaja en su despacho mientras escucha el Nocturno opus 9 nº 2 en Mi bemol mayor (hay tres nocturnos en el opus 9: el nº 1 en Si bemol menor y el nª 3 en Si mayor). Se detiene para corregir una nota, George Sand para de escribir y escucha, se oye de nuevo el piano y ella continúa escribiendo mientras un travelling va del gabinete de la mujer hasta la habitación de Chopin con el piano empalmando la misma melodía ahora tocada en París por el profesor Elsner delante de Pleyel, reconvertido en devoto de Chopin. Esta escena junto con otra de los dos enamorados en plano medio sentados en la hierba tras unas ruínas y un cielo gris son las mejores de la secuencia ---
--- Al agravarse su enfermedad regresan a la casa de las cercanías de París. Inútil visita de Pleyel. Ella habla por Chopin aunque hay una interpretación de piano en un salón organizada por Liszt. Llega Constantia desde Polonia y le comunica al profesor Elsner que el gobierno del zar puede dar libertad a los amigos de Chopin y a otros prisioneros polacos en Siberia si se paga un rescate por ellos. Planos correctamente convencionales ---
--- Elsner acude al salón mientras Frédérik interpreta el vals nº 2 en Do sostenido menor del opus 64. Liszt se levanta, saluda cortesmente al profesor y le ofrece una silla. Sand, ahora con ropas femeninas, como en la casa de la duquesa de Orleans, escucha con atención. Acaba la sesión y todo el mundo aplaude con fuerza a Chopin, Liszt el primero, incluso Kalkbrenner. Elsner entra en la habitación de Frédérik, le habla de la situación de Polonia, contesta que nada puede hacer, el profesor antes de dejar la bolsa con tierra polaca llama “ramera” a George Sand y se va. Frédérik mira la bolsa de tierra y dice que tocará en conciertos aunque muera en el empeño. Sand le grita, le recuerda su emancipación como mujer, como se puso pantalones y ropas masculinas para llegar a ser una gran escritora y que solo pensó en si misma. Chopin ahoga los gritos de su pareja tocando la Heroica. Sand, enojada y derrotada, se va para siempre ---
--- París, Berlín, Roma, Amsterdam, Stocolmo... Todo éxitos. Pero en su último concierto cae sangre sobre el piano. Al acabar quiere abrazar al profesor y cae sin sentido. En la cama, en sus últimas horas ve que el dinero ganado ha servido para la libertad de sus amigos patriotas, pide que Franz Liszt toque el piano en la habitación contigua … Elsner visita a Sand, Chopin quiera verla. Ella le contesta que no mientras Eugène Delacroix la está pintando en un lienzo. Regresa. Chopin fallece. Estan  Louis Pleyel, Joseph Elsner, Constantia y una monja que le atendía. En la habitación del lado Franz Liszt continúa tocando el piano … ---


                                                                            Narcís Ribot i Trafí

sábado, 16 de abril de 2016

RECORDANDO AL DR. MARAÑÓN

                        Era enero del año 1979, estaba en Madrid para visitar a un amigo (desgraciadamente fallecido). Haciendo tiempo entré en el Corte Inglés y compre el libro “Tiberio, historia de un resentimiento” del Dr. Gregorio Marañón. Me entusiasmó cuando lo leí entero. Ya era aficionado a la historia pero este libro me hizo tomarla con mayor profundidad. También conocía, solo de oídas, a don Gregorio Marañón. A partir de entonces empecé a comprar sus libros. Ahora, gracias a un regalo de otro buen amigo, tengo las obras completas publicadas por Espasa Calpe (edición de 1966) y prologadas por Pedro Laín Entralgo.
Todos los profesionales o interesados por la historia deberían conocer, al menos de forma parcial, la obra del Dr. Gregorio Marañón Posadillo (1887- 1960), “ilustre hombre de ciencia y brillantísimo escritor liberal” como señala la erudita biografía de Marino Gómez- Santos (&) aparecida en el centenario de su nacimiento (1987). Quisiera recordar ahora, en un brevísimo repaso, quien ha sido mi guía en el campo de la historia por la cual hemos de servir de forma más honesta posible a la verdad. Será uno de mis mayores pesares el no haber conocido personalmente al Dr. Marañón como también lo será el no poder retroceder en el tiempo y haber coincidido con Gustavo Adolfo Bécquer o Ramón María del Valle- Inclán.
Gregorio Marañón nació en Madrid el 19 de mayo de 1887, hijo cuarto (nació con un hermano gemelo, Luís, que falleció meses después) del notable abogado Manuel Marañón y de Carmen Posadillo. Es normal que desde su infancia a Gregorio se le incubara el signo de la intelectualidad (aparte de su inteligencia). Su padre le llevaba a casa de Benito Pérez Galdós con quien mantenía una buena amistad. Allí, junto a un retrato de Richard Wagner (Marañón fue siempre un gran wagneriano; en esto y su admiración por las pinturas del Greco --- al cual dedicaría una biografía --- coincide plenamente con quien le rinde este homenaje) don Benito y su sobrino, Hurtado de Mendoza, interpretaban a armonio y piano obras de Bach, Mozart y Beethoven, entre otros. Cuando se despertó en Marañón su vocación médica nunca dejó de escribir y redactar ensayos, tanto médicos como literarios o históricos, tuvo como profesor a don Santiago Ramón y Cajal por quien siempre sintió una gran admiración al igual que con don Miguel de Unamuno con el cual mantuvo siempre abundante correspondencia. Políticamente siempre fue liberal --- encerrado injustamente en la cárcel (1926) durante un mes, acusado injustamente de conspirar contra el gobierno en la dictadura del general Miguel Primo de Rivera --- aunque jamás se comprometió con ningún partido o grupo concreto (dio clases de medicina a los hijos del dictador Primo de Rivera sin jamás recriminarles nada sino al contrario: dijo que eran excelentes alumnos).
Marañón era ya famoso en casi toda Europa  como especialista en glándulas de secreción interna cuando a sus 43 años (1930) publicó su primera biografía: “Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo”, considerada más bien un ejercicio de un médico culto que busca en el pasado la confirmación de sus teorías biológicas (confiesa tratar de colaborar con los historiadores profesionales), o sea aplicar el conocimiento de ciertos puntos históricos los métodos de la fisiología y patología. Diecisiete años después Marañón corroborará sus teorías al descubrirse los restos del monarca que serán arquológicamente estudiados por nuestro hombre.
Como historiador don Gregorio no hunde ni ensalza a sus personajes ni se deja apasionar por ideología alguna, su espíritu es tolerante y su generosidad absoluta. Las figuras tendrán su parte positiva y su parte negativa.
A continuación viene un trabajo que parte de ejercicios suyos publicados anteriormente, también sobre un personaje real: “Amiel, un estudio sobre la timidez” y otro sobre uno ficticio, “Don Juan origen de su leyenda”, cuyas bases descansan en artículos sueltos ya publicados por él mismo. Lo ficticio parece inspirarse aquí en personajes reales como Casanova. En 1934, el año de su ingreso en la Academia de la Lengua”, Marañón se interesó y estudió a un benedictino gallego: “Las ideas biológicas del padre Feijoo”. En 1936, pocos meses antes de estallar la Guerra Civil, dio a conocer otra completa y documentada biografía: “El conde- duque de Olivares” (subtitulada “La pasión de mandar”) revelándose como auténtico historiador (su discurso de ingreso en la Academia  ”Las mujeres y el conde- duque de Olivares” le sirvió de base).
Exilado a Francia (1937- 1942), escribió una breve biografía de Luis Vives con el cual se identificaba. En 1939 se publicaba una nueva biografía, en este caso la única cuyos hechos no estaban relacionados con España o figuras españoles: “Tiberio, la historia de un resentimiento”, formidable a todas luces, abriendo caminos a la investigación de la complicada vida de este emperador romano tan discutido. Marañón le vio muchas más cualidades de las que sus  historiadores coetáneos y posteriores (Tácito, Suetonio), opuestos a él ideologicamente, eran republicanos (discutible porqué Tiberio comentó en más de una ocasión el restablecer la República), supieron verle. Su trabajo más extenso y ambicioso lo da en 1947: “Antonio Pérez”, de casi 500 páginas cada uno de los dos volúmenes que componen la obra. Es la historia imparcial del discutido secretario de Felipe II. “Vida e historia” (1940) contenía, a partir de su segunda edición española, cinco ensayos publicados en sudamérica. Dos de ellos son históricos y retoman las figuras del padre Feijoo y el rey Felipe II, como también son obras dignas de mención sus “Ensayos liberales” y la biografía sobre su admirado profesor: “Cajal, su tiempo y el nuestro”, en donde conecta las causas las causa del retraso científico español y el porqué se produjeron, oponiendo a todo ello la ejemplar figura de Cajal.
Ya enfermo (de una dolencia circulatoria diagnosticada por él mismo), el 26 de marzo de 1960 escribía a Menéndez Pidal: “Mi ausencia de la Academia es quizás el sacrificio que más me cuesta”. Tampoco acudía a la cátedra ni al hospital, la noche del mismo día 26 fallecía a los 72 años el Dr. Gregorio Marañón, atruista, médico, gran historiador, humanista, literato ilustre, insigne en todas sus facetas.

                                                          Narcís Ribot i Trafí


(&)- “Vida de Gregorio Marañón”- Marino Gómez- Santos. Plaza & Janés Editores (1987). Premio nacional de Literatura.