sábado, 13 de julio de 2019

“MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS” (RAOUL WALSH, 1941)


“Aún asoman rechazos en torno a este film a causa de su libérrimo enfoque de la vida del militar George Armstrong Custer. Pero, en primer lugar, la ficción cinematográfica no está condenada a dar clases de Historia y adquiere virtudes estéticas con independencia de su fidelidad a los hechos del pasado; aún más, el Western no es la Historia del Oeste, sino un género narrativo que aporta sus propias leyendas y toma aquella como pretexto y punto de partida. Y, en segundo término, la obra de Walsh integra una contemplación muy astuta del personaje desde un ángulo crítico: lo presenta sometido psicológicamente a delirios militaristas, de forma irónica en los días  de sus estudios en West Point y de modo cáustico en su período de inactividad, cuando se refugia en la bebida y exhibe una completa inadaptación a la vida civil; finalmente, la marcha hacia su última batalla queda precedida por una considerable ingestión de alcohol, tal vez determinante de sus postreros sueños en el logro de la gloria”.    (Javier Coma, 1)
“Por consiguiente, el retrato de Custer no parece quedar muy alejado de la realidad histórica, aunque esto tenga escasa importancia a efectos de credibilidad dramática. Pero, además, el film se inscribe en las posturas izquierdistas del Hollywood de la época: los villanos son los blancos (desde los comerciantes y financieros hasta los políticos) y no los indios, contemplados con sumo respeto y objeto de defensa por el relato…” (Javier Coma, 2)
Los dos párrafos citados corresponden a sendos estudios de Javier Coma sobre “They Died with Their Boots On” (“Murieron con las botas puestas”), dirigida por Raoul Walsh (1941) a cargo de Warner Bros. De los varios excelentes análisis sobre esta película de los cuales disponemos en la actualidad quizás sea el erudito Javier Coma quien haya acertado de lleno en la diana y, además, de forma clara y brillante. Efectivamente, en nuestro país existieron durante mucho tiempo dos tendencias en la crítica cinematográfica representativas del maniqueísmo tan claro como absurdo (las opciones intermedias prácticamente no contaban). El totalitarismo se volvió un poco más permisivo en algunos puntos con el paso de los años mientras la censura se relajaba algo, no mucho. Para los partidarios de este régimen de vida y sus críticos cinematográficos solo contaba “buscar mensajes”, todo era falta contra la moralidad o pecado y en ocasiones demonizaban el cine que no encajaba con sus ideas (recordemos aquella película en donde una pareja de novios fue convertida en dos hermanos según la versión española y, por consiguiente, gracias a la censura en un momento se insinuaba un incesto, algo tan ridículo y absurdo que ha pasado a la historia de los disparates y de la manipulación). Por el contrario aparecieron los del otro lado, para aquellos solo era bueno el cine “comprometido”, se alababan films provenientes del Este, lo demás todo era malo. Entre los de un lado y los del otro  lograron que en este país el cine clásico, el buen cine no fuera apreciado en su totalidad. Cuando a finales de los ochenta/principios de los noventa unos acontecimientos hicieron derrumbar un sistema de vida presentado como ideal y perfecto muchas de estas personas habían cambiado de disfraz, mutaron a tiempo de careta o de camisa para sacar beneficios personales del nuevo orden y ocultar su mediocridad. Anteriormente habían esperado la agonía de un anciano dictador y su régimen político --- en realidad tanto el cine como la situación de los parias y marginados les importaban más bien poco (la mayoría eran cachorros de la burguesía con tintura “progresista”, o mejor dicho “pseudo progresista”) --- para ocupar puestos importantes en el nuevo sistema que surgiría en el futuro y después se manifestaron “democráticos”.  Estos personajes cuyas frases causan vergüenza ajena llegaron a llamar “fascista, exterminador de indios”, entre otras lindezas, a John Ford y a otros. Tiempo después, en especial por las críticas del cine de autor provenientes principalmente de Francia vieron que aquello era totalmente al revés de lo dicho por ellos, que Ford respetaba profundamente a los indios, que en sus películas nunca los señaló como salvajes sedientos de sangre, que parte de sus ganancias iban a la reserva india, que era considerado miembro de honor de la tribu de los navajos con el nombre de “Natani Nez” (“Jefe Alto”), que en sus declaraciones manifestaba la gran injusticia sobre los nativos de América (¿acaso no era una disconformidad con la sociedad norteamericana el no ir a recoger ninguno de los seis Óscar recibidos?), que defendió a sus compañeros en la época de “Caza de brujas” del senador Joseph McCarthy (especialmente a Joseph Leo Mankiewicz), que … Todo ello demuestra no miopía sino ceguera total sobre el hecho de analizar una obra (tanto en lo temático como las intenciones del discurso) y en una mala fe con gran arte en la manipulación de sus escritos. Años después, John Ford estaba ya reconocido (o casi), cuando ya era “políticamente correcto” no solamente defenderle sino alabar su obra apareció un estudio donde se intentaba dar a su cine una interpretación “marxista”. Igual de absurdo que los anteriores. Pues algo parecido le pasó a Raoul Walsh al dirigir “Murieron con las botas puestas”. Dos puntos antes de entrar en materia:
1)-  La Warner había pensado ya en Errol Flynn para interpretar al militar George Armstrong Custer. Flynn debía mucho al realizador Michael Curtiz, había trabajado para él en varias ocasiones (recordemos “Las aventuras de Robin Hood” o “El capitán Blood”) pero los enfados de este con el actor eran continuos por su indisciplina, por presentarse tarde al rodaje, por su adicción etílica y finalmente llegaron a un enfrentamiento físico. Juraron que en adelante jamás trabajarían juntos. De esta forma en varias ocasiones se puso bajo las órdenes de un realizador en pura efervescencia, Raoul Walsh  (“Río de plata”, “Objetivo Birmania”, “Gentleman Jim”, “El mundo en sus manos” etc.). Según noticias hubo también discusiones en según que momentos pero en general Walsh tuvo más paciencia que Curtiz.
2)- El guión de “Murieron con las botas puestas” es de Walli Kline y Aeneas McKenzie. Este último era militante de izquierdas y fue perseguido en la “caza de brujas” del senador McCarthy. Otro dato ignorado por los señores “progresistas de salón” anteriormente mentados.
El Custer interpretado por Errol Flynn  no está tan lejos de la realidad --- como subrayó Coma ---, se trata de un sujeto anárquico, infantiloide, ingenuo, a veces algo tonto e incluso ridículo el cual por una serie de acontecimientos (algunos ajenos a él) sube en el escalafón militar en la guerra de Secesión poniendo su persona ya en evidencia cuando entra en West Point para su formación marcial y cuando termina la guerra se adherirá a la vagancia y al alcohol porqué se reconoce totalmente inadaptado para la vida civil en la cual subsistía gracias a las rentas de su esposa Libby (excelente Olivia de Havilland).
La película se divide en dos partes. 1) La llegada de Custer a West Point en donde despierta la hilaridad de la compañía: vestido con un traje de un siglo antes --- al principio le toman por un oficial de alta graduación --- y acompañado por una media docena de perros; luego deberá aguantar la broma pesada de quien se convertirá en su eterno adversario, el corrupto Ned Sharp (Arthur Kennedy): le aloja en la habitación del oficial al mando --- aprovechando su ausencia --- y al regresar se produce el correspondiente escándalo. Custer será arrestado, objeto de burlas, insultado y todos se reirán de él. Al recobrar la libertad agrede a Sharp y al ser arrestado defiende a su opositor con el silencio y evita su responsabilidad en la acción del caso sobre el alojamiento. Al principio y durante casi todo el film Custer busca la gloria mediante acciones de guerra pero al final llegará a equipararla con el infierno mientras que para Ned Sharp lo más importante en la vida es la adquisición del dinero. 2) La segunda parte es el conflicto con los indios. Custer captura a “Crazy Horse” (“Caballo Loco”), interpretado por Anthony Quinn, y le perdona la vida para finalmente, entre la polvareda de la batalla en Little Big Horn, rodeado de los cadáveres de sus compañeros (entre los que está Sharp a quien ha obligado a tener parte en la contienda) y con el sable en la mano, es abatido de un solo disparo por Caballo Loco. El gobierno ha incumplido el tratado con los sioux --- un personaje en una reunión comenta: “Los únicos americanos auténticos son los que llevan plumas en la cabeza” --- y una de las motivaciones que conducen a Custer, en la acción del film, al suicidio de Little Big Horn consiste en que los hombres de Washington le han hecho faltar a la palabra que él dio a Caballo Loco de preservar las “Black Hills” (“Colinas Negras”) de una invasión de colonos.
De esta forma, como en los espejos cóncavos y convexos valle-inclanescos el magnífico Raoul Walsh nos cuenta en el fondo, de manera totalmente trepidante, lo sucedido con Custer, en realidad una circunstancia de la época política y social en la cual vivió. Y la verdad auténtica se explica no mostrando al siniestro carnicero exterminador de indios (como en la nefasta “Pequeño gran hombre”, de Arthur Penn, 1970, señalada como “fiel” a la historia pero totalmente infiel a la calidad cinematográfica) sino a un ingenuo arribista víctima del “juego sucio” de los políticos, capitalistas y militares que no pensaban como él en el “juego limpio” y cumplimiento de la palabra de honor dada a los pieles rojas.
En su primera parte Walsh impregna la película con retazos de comedia (en hibridación de géneros el sustrato de comicidad estaba presente en todos los géneros tocados por él --- negro, western, bélico, aventuras --- aparte de realizar alguna comedia propiamente dicha) y de un romanticismo exacerbado en grado sumo y su segunda parte, sin abandonar lo cómico y romántico, se convertía en tragedia shakesperiana (Walsh fue siempre un admirador de Shakespeare y estas reminiscencias estarán siempre en sus obras: “Juntos hasta la muerte”, “Los violentos años 20”, “Pursued”, “Camino de la horca”, “Al rojo vivo”, etc.).
La primera parte cronológica del film está narrada prácticamente en clave de comedia: la formación en West Point y prolongación en la Guerra Civil para llegar a los tiempos de paz en los cuales Custer cae bajo la esclavitud del alcohol, holgazanea sin rumbo y no se siente feliz hasta entrar en acción dentro de la guerra con los indios (aquí empieza la segunda parte de la historia)  aunque se hundirá al ver cuando el gobierno no cumpla su palabra dada a los pieles rojas y él, hombre de honor, los respeta profundamente. Veamos algunas escenas destacables de esta primera sección:
---La película se abre con la exposición de una academia militar. Un cartel nos informa: West Point, 1857. Un grupo de aspirantes a reclutas vestidos aún de paisanos con sus maletas y sombreros se dirigen al sargento: “Somos los nuevos cadetes, oficial”. Contestación: ni Vds. Son cadetes ni yo oficial”, indica al cabo Sharp que se ocupe de ellos, éste les hace dar varias vueltas y vemos su inexperiencia (lógica) al ir en varias direcciones, les indica el camino del cuartel y hacia el final de la formación zancadillea a uno que al caer arrastra a los de detrás. Vemos en un mismo y acertado plano: los caídos al suelo, Sharp mirándoles en el centro y girando de cara al espectador, situado a un lado y ahora en el centro de la pantalla, riéndose estúpidamente de lo provocado por él, mientras en el fondo el grupo de aspirantes no caídos aceleran su marcha hacia los cuarteles. El sargento le dice que esta acción no está bien y que un día encontrará la horma de su zapato. “Puedo permitírmelo, mi sargento” y el superior le recuerda que tiene suerte gracias al dinero y la influencia de su padre. En aquel momento entra Custer vestido con el uniforme del mariscal Joaquín Murat y todos creen que es un mando superior, al menos general. Le acompañan una media docena de perros y un muchacho de color que los conduce ---
--- Al momento Sharp ve aquel ingenuo joven que nada sabe del ejército como víctima de su siguiente novatada. Lo lleva a la habitación del mayor, siempre en tono amable y servicial. Cuando llega este el escándalo es de órdago: “¿Qué hace usted aquí? ¿Quién es usted? ¿Qué hace con este disfraz de opereta? ¿De que manicomio ha salido? ¡Yo soy el mayor Romulus Taipe y usted es un imbécil!” Le expulsa y hecha a los perros (se llaman Aníbal, César, Alejandro, todos con nombre de conquistador) pero el novato no delata quien le ha gastado esta pesada broma. Cuando Sharp le ve sonríe: “¿Qué tal, mariscal Murat”? Ahora Custer sale de la fila y le da un puñetazo. Es llevado ante el general Phil Sheridan (John Litel) quien le dice que pegar a un superior puede castigarse con la muerte, que en el ejército no hay sitio para asuntos personales y le va expulsar. Al preguntarse por la inscripción contesta que nunca hizo tal inscripción ni nunca estuvo en ninguna oficina. “Si no ha sido admitido no puedo expulsarle”. Después el general dirá que “hay algo en este joven que le agrada”. Por el contrario, Romulus Taipe (Stanley Ridges) será un enemigo jurado de Custer, como Sharp.---
--- Custer intuye la futura Guerra de Secesión y desea participar en ella. Aparece el capitán Lee (futuro general sudista) que abandona el ejército del Norte. Walsh nos muestra un desfile en West Point encadenado con la explosión de una bomba. Ha estallado la guerra, escenas de los dos ejércitos en combate con sucesivos encadenados con las portadas de los periódicos. En una reunión de generales y altos mandos se decida ascender a Custer a teniente. Lo recuerdan: nulo en disciplina, organización y táctica (hacen ironía comparándolo con otro pésimo cadete en estos aspectos: Ulisses S. Grant, futuro presidente) pero es el mejor jinete y habilísimo con el sable ---
--- Aún sin saber su ascenso, mientras hace guardia cumpliendo con uno de tantos castigos conoce a Elizabeth “Libby” Bacon, su futura esposa: la joven le comenta que su padre es íntimo amigo del general Sheridan pero él no contesta ya que al estar de guardia no puede hablar: Libby aparece en perpendicular al fondo de la pantalla. Cuando sepa lo de su ascenso correrá detrás de ella para darle explicaciones y pedirle disculpas. Ya tenemos el flechazo aunque al principio tendrá dificultades: en una taberna ridiculiza a un hombre --- “pajarraco gordito” (criticaba a miembros del ejército) quien resulta ser Samuel Bacon (Gene Lo Lockhart), el padre de Libby el cual le expulsará con cajas destempladas al presentarse en su casa (como un segundo Taipe). Más adelante, gracias a sus hazañas en la guerra y las recomendaciones de Sheridan firmarán la paz y le admitirá de buen grado como yerno ---
--- Custer está triste e impaciente a la vez: los ejércitos confederados avanzan hacia Washington y a él no le han dado ningún destino. Quiere hablar con el ayudante del teniente general Winfield Scott pero éste resulta ser Romulus Taipe quien le dice que nunca le dará ningún destino en la caballería. La escena cuando conoce al Lt. General Sccott (Sydney Greenstreet), siguiendo el casi absoluto lenguaje de comedia de toda esta primera parte, está rodada con una exquisitez inigualable. El general --- hombre grueso y gran gourmet --- “…es un señor que come muy bien” (le comenta un camarero de color) y tiene debilidad por las cebollas. Dice el comensal que (solo) comerá entremeses, patatas al gratén, solomillo doble, sopa y, naturalmente, cebollas a la crema puesto que el ejército Confederado está no lejos de Washington (a 35 millas). “Se nos han acabado las cebollas”, responde el camarero y entonces se levanta Custer y le ofrece al general su ración de cebollas. Encantado éste le hace sentar en su mesa para comer juntos incoándose una amistad para poder entrar en acción. Van juntos a la oficina y la sorpresa de Romulus es inmensa. Le deja elegir el destino. “El II es el mejor” y allí le envía aquella misma noche: “Es orden mía”. Cogiendo el caballo de Romulus llegará al frente y allí se encontrará otra vez con Ned Sharp, ahora también teniente ---
--- 21- julio- 1861- 16 horas: un paisaje se llena de soldados de la Unión al aparecer detrás de un terraplén, planos opuestos de ambos ejércitos hasta encontrarse, luchas encarnizadas, valentía y arrojo de Custer quien conquista un puente por donde podrá pasar la tropa unionista. Ante la negativa de Sharp de retirarse --- él cumple órdenes del alto mando --- le derriba de un puñetazo y logra su objetivo aunque será herido en un hombro. El general Sheridan le condecorará (“Cuando un militar desobedece una orden en combate o bien se le fusila o se le da una medalla, usted ha ganado lo último”. “Ya ve” --- responde Custer --- “Un pedazo de plomo en un hombro y uno de plata en el otro” ---
--- Ante la presión de los confederados, ya en Gettysburg, hay un error en el cuartel general y Custer es ascendido a general. Detendrá victoriosamente a los sudistas con los regimientos 5º y 6º de Michigan. La guerra va cambiando de signo y la victoria es para la Unión. Todos reconocen sus proezas y se reconcilia con su futuro suegro ---
--- Un retrato oval- detalle de Samuel Bacon con unas fechas (1805-1866) nos indica que el suegro ha fallecido, la cámara se desplaza lentamente hasta la puerta por donde entra Libby. Recibe la visita de Sharp y su padre William Sharp (Walter Hapden). Su enemigo le ofrece olvidar rencillas y ser presidente de una compañía para adquirir territorios (expropiándolos a los indios, claro), el nombre del héroe les haría vender y le ofrecen un sueldo millonario. Custer lo rechaza, no busca el dinero, y les despide. Libby irá a hablar con el general Scott para librar a su marido de una probable depresión y finalmente será enviado al territorio sioux para posibles acciones militares ---
--- Plano similar al de la Guerra de Secesión: un paisaje se llena de pieles rojas salientes de una pendiente en actitud amenazante. Atacan la unidad de Custer y su esposa. Se enfrenta a “Caballo Loco” y le desarma, le captura y promete respetar su vida ---
--- En el fuerte empezara a ver la alianza del poder y el capital. Se venden rifles y alcohol a los indios para hacer estallar la guerra y exterminarlos y uno de los motores de tal acto es el corrupto Ned Sharp quien se reúne con su padre y Taipe (nombrado comisario del ejército) para planear la expoliación de Colinas Negras, haciendo correr la voz de que hay oro y Custer le dice a Taipe (ahora ya no es militar sino político): “Es usted un político sin escrúpulos, un corrupto despreciable”. Custer es relevado del mando: “Si yo fuera indio, lucharía al lado de “Caballo Loco”. Visita a Ulysses S. Grant, el presidente y le pide ser reintegrado al 7º de caballería y el presidente, recordando su pasado militar se lo concede. Custer sabe que se dirige hacia la muerte. Emborracha a Sharp y se lo lleva al frente. Se despide de su esposa quien se desmaya cuando él se va. Caerán todos en Little Big Horn y lo más triste es que nuestro hombre lo hará sabiendo que el enemigo tenía razón---
--- “Lo dicho por Custer se ha cumplido” --- dice Sheridan--- “Todas las tribus de indios se unieron ante la invasión de “Colinas Negras y todo por culpa de su ambición”. Ante la viuda de Custer y del general Sheridan los asustados Taipe y William Sharp (quien arrastra con lógica pena la pérdida de su hijo) prometen disolver la compañía de expoliación ---
La música es de Max Steiner, ha pasado a la historia en sus diversas variaciones según el momento a lo largo de toda la película y la fotografía de Bert Glennon, uno de los fotógrafos preferidos por John Ford (“La diligencia”, “Corazones indomables”), Raoul Walsh y Cecil B. DeMille. Sencillamente descriptiva e impactante. La puesta en escena de Walsh es electrizante y “totalmente moderna”: eficacia ligada con romanticismo, fogosidad, brillantez, contención, ironía y ello con economía fílmica (escuela de John Ford) que le concedían al realizador el ser uno de los más grandes de la historia del cine…
                                                             Narcís Ribot i Trafí

1)- “Diccionario del Western Clásico” – Javier Como- Plaza & Janés, 1992
2)- “Caravana hacia el Western” – Javier Coma- Alianza Editorial, 1996



martes, 25 de junio de 2019

“THE WOLF MAN“ (“EL HOMBRE- LOBO”) , GEORGE WAGGNER (1941)


                
          “Incluso un hombre de alma pura puede convertirse en lobo si florece el acónito y en el cielo brilla la luna llena”.

                         El notorio escritor y guionista de temas fantásticos Curt (o Kurt) Siodmak (Dresden, Alemania 1902- California, USA 2000) --- a quien tuve el honor de conocer y hablar con él largo rato en el Festival Sitges- 1987 ---, redactó un guión en 1941 para Universal con la intención de celebrar el décimo aniversario del éxito en referencia de sus personajes terroríficos: “Drácula” (1931), “Frankenstein” (1931), “La momia” (1932), y “El hombre invisible” (1933), creando un mito nuevo, el hombre- lobo o licántropo. Curt era hermano de Robert Siodmak (1900- 1973), destacable realizador especialmente en cine negro. Ambos hermanos huyeron de su Alemania natal a causa de la subida del nazismo al poder.
I)- UN GUIONISTA: CURT SIODMAK- Los hermanos Siodmak provenían de una acomodada familia alemana de origen judío arruinada tras la I Guerra Mundial. Sus progenitores eran persona de gran cultura además de frecuentar reuniones con intelectuales y artistas de la talla del compositor Richard Strauss. Conoció la angustia de los campos de concentración, del exilio para finalmente asentarse en USA y sobrevivir en paz.
Curt Siodmak ocupa  un privilegiado lugar en los anales del cine fantástico: autor de varias novelas, once de tema fantástico, redactor de 26 guiones cinematográficos y pasado tras la cámara para dirigir cinco largometrajes de poco presupuesto. Entró en nómina de Universal, especializada en cine fantástico y de terror de la mano del productor Carl Laemmle Jr. con sus clásicos “Dracula” (“Drácula” de Tod Browning con Bela Lugosi), “Frankenstein” (“El Dr. Frankenstein”, de James Whale), ambas de 1931 y “The Mummy” (“La momia”), del gran operador alemán Karl Freund (fotógrafo del “Drácula” de Browning entre otras) pasado a la dirección (1932). Su novela más famosa es “El cerebro de Donovan” (1942) de la cual hay varias adaptaciones  cinematográficas.
Cuando llegó a Estados Unidos escribió su primer guión de “The Invisible Man Returns” (“El hombre invisible vuelve”), del limitado realizador Joe May (1940) aprovechando el éxito del clásico “The Invisible Man”, de James Whale (1933) según la novela de H. G. Wells pero gracias a los efectos especiales de John P. Fulton se logró hacer de la película un espectáculo entretenido lo cual dio pie  a dos títulos más de la serie guionizados por Siodmak y con el hábil y omnipresente Fulton en los perfectos trucajes sobre la invisibilidad de un ser humano: “The Invisible Woman” (“La mujer invisible”), de Edward Sutherland (1940) y “The invisible Agent” (“El espía invisible”), de Edwin L. Marin (1942), ambos en clave de comedia (no olvidemos que la película de James Whale también contenía grandes dosis de humor). Curt Siodmak fue el creador de Lawrence Steward Talbot, Larry para los amigos, interpretado por Lon Chaney Jr., sobre el cual recae la maldición del hombre- lobo o sea que en las noches de luna llena se transforma en un monstruo con las características de un lobo y ataca a sus semejantes humanos. El escritor se documentó sobre leyendas, tradiciones, supersticiones y folklore centroeuropeo y dio un guión titulado en un principio “Destiny” para ser cambiado después por “The Wolf Man” traducido en pantalla por el productor y realizador George Waggner en 1941. El éxito fue notorio y dos años después Siodmak escribía la continuación aunando su personaje con otro del cine fantástico y de terror naciendo así “Frankenstein Meets the Wolf  Man” (“Frankenstein y el hombre- lobo”), producido por George Waggner y dirigido por Roy William Neil (1943) también éxito en taquilla lo cual dio pie a una tercera entrega al año siguiente titulada “House of Frankenstein” (“La zíngara y los monstruos”), dirigida por Erle C. Kenton (1944) en donde la productora Universal reunía a sus principales figuras del terror: 1) el monstruo creado por el Dr. Frankenstein, 2) Larry Talbot, el hombre- lobo y 3) el conde Drácula, el fabuloso vampiro, todos ellos girando alrededor del profesor Gustav Niemann (interpretado por Boris Karloff) y su ayudante el jorobado Daniel, un peligroso asesino. Eran ya tiempos de decadencia, Universal había exprimido a estos personajes y ahora los mezclaba para buscar mayor rentabilidad. El ensayista Gerad Lenne nos invita a admirar la atmósfera terrorífica de Neil o el lirismo delirante de Kenton pero los mejores tiempos habían pasado. Siodmak escribió la historia (el argumento) ---  titulado originalmente “La gruta del diablo” en donde aparecía también el personaje de la momia aunque fue retirado a última hora --- de “La zíngara y los monstruos” mientras Edward T. Love elaboraba el definitivo guión. El personaje de Larry Talbot tuvo cinco películas de Universal, en todas interpretado por Lon Chaney Jr., el hijo de aquel gran Lon Chaney, llamado “el hombre de las mil caras”, quien falleció al inicio del cine sonoro. El hijo era actor de limitado registro, presente con frecuencia en el fantástico” y secundario en western pero con el hombre-lobo consiguió su mayor gloria (excelente cuando estaba transformado) además de encarnar por tres veces a Kharis, la momia revivida (secuelas de “La momia” de Karl Freud interpretada por Boris Karloff), una al monstruo de Frankenstein (la cuarta de la serie “Ghost of Frankenstein”, estrenada en TVE como “El espectro de Frankenstein” 1942, de Erle C. Kenton, mediocre encarnación muy lejos de las tres anteriores de Boris Karloff) y otra proveniente de un guión de Curt Siodmak para su hermano Robert, excelente especialista en cine negro: “Son of Dracula” (estrenada en TVE como “El hijo de Dracula”), también bastante alejada de la composición de Bela Lugosi en el clásico “Drácula” de 1931 pero el licántropo Talbot era el rol de su vida.
Curt Siodmak hizo varios guiones más para producciones de corto presupuesto pero siempre será uno de los guionista más hábiles del “fantastique” y quizás su libreto para “I Walked with a Zombie” (“Yo anduve con un zombie”) para el productor Val Lewton (RKO, 1943) esté entre lo más logrado. Siodmak se documentó a fondo sobre la leyenda de los zombies (como hizo con la del hombre-lobo) aunque al director Jacques Tourneur le interesara más hacer dudar al espectador entre lo real y lo fantástico alejándose de las versiones de Universal y otras como Warner, Paramount o M.G.M que siguieron su camino consiguiendo una serie de películas abstractas (a veces bastante sobrevaloradas) como “La mujer pantera”, “Yo anduve con un zombie” o “El hombre leopardo” pero con cierto interés...
II)- UN REALIZADOR: GEORGE WAGGNER- Su verdadero nombre era George Waggoner (1894- 1984), fue productor, guionista, actor y director. Gran aficionado a la ópera produjo “El fantasma de la ópera”, versión de Arthur Lubin (1943), protagonizada por Claude Rains, en donde había más ópera que fantasma además de producir y dirigir “The Climax” (“Misterio en la ópera”), con Boris Karloff (1944), escrita por Curt Siodmak con tema parecido al “Fantasma de la ópera”.
George Waggner era un discreto artesano, como director, a veces gris y anodino pero con alguna idea interesante como demostró con “El hombre-lobo” con varias escenas bien conseguidas y por ello es un clásico al lado de “Drácula” (Tod Browning) y “El Dr. Frankenstein” (James Whale), buenas películas pero tampoco redondas aunque con carisma para llegar al escaparate de los iconográficos (la segunda parte del “Drácula” es totalmente teatral, muchas condiciones le impusieron a Tod Browning el cual consiguió su obra maestra en “Freaks” = “La parada de los monstruos” para la M.G.M. en 1933 y James Whale alcanzó la cumbre con “Bride of Frankenstein” = “La novia de Frankenstein” en 1935 para Universal contraviniendo el refrán, quizás como una de las pocas excepciones, que segundas partes en esta ocasión fueron mejores, mucho mejores, que las primeras). Tod Browning y James Whale fueron los maestro indiscutibles del fantástico de preguerra (más adelante se añadiría Terence Fisher con Hammer Films a finales de los 50- y la totalidad de los 60) superiores a Waggner y todos los demás pero “El hombre-lobo” no desmerece en nada a los otros dos films que iniciaron el fantástico a principios de los 30, acompañados del éxito en taquilla.
III)-EL HOMBRE-LOBO
Universal había tocado ya el tema con la mediocre “Werewolf of London” (“El lobo humano”) de Stuart Walker (1935) que no representó ningún logro artístico y un ligero superávit en taquilla y con un libreto coral de cinco guionistas totalmente ajenos al cine fantástico a pesar de tener algún apunte temático interesante (viaje al Tíbet, las flores del acónito). “El lobo humano” puede considerarse antecesora de bodrios como “Un hombre-lobo americano en Londres”, de John Landis (1981) mixtura de comedia y desparpajo y convertido por algunos (cuya comprensión y gusto por el fantástico es totalmente nula) en film de culto. Que le vamos a hacer.
Curt Siodmak, por el contrario, se documentó profusamente, profundizó en la leyenda, la mitología griega (el rey Lycaonydas) y las teorías de Sigmund Freud y tras seis semanas de trabajo presentó su guión “Destiny”, cambiado por el más comercial de “El hombre-lobo”. El film costó 180.000 $ y dio un beneficio de 20.000.000 de $.
Es muy notable en el logro de la película el trabajo de dos técnicos frecuentes en Universal aunque trabajaran ocasionalmente por otras compañías.
1)- JACK P. PIERCE, el más grande maquillador del cine fantástico y de terror. Entre sus creaciones destaca el de la momia sobre Boris Karloff como Im-Ho-Tep, la momia resucitada (luego sobre Tom Tyler y Lon Chaney Jr., en tres ocasiones, ambos interpretando a la momia, ahora llamada Kharis), el hombre-lobo de Chaney Jr. aunque su obra maestra será el del monstruo creado por el profesor Frankenstein sobre Boris Karloff en tres ocasiones, después sobre Chaney, Bela Lugosi y Glenn Strange, este último en también en tres películas  (en la última, la parodia “Abbot y Costello contra los fantasmas”, el maquillaje era de Bud Westmore el cual se basó totalmente en Pierce) con un total de siete de las ocho películas dedicadas al personaje por parte de Universal.  Fue de una gran precisión escultórica cuyo punto de referencia era el rectángulo (cabeza, tronco y dedos totalmente rectangulares así como los enormes zapatos de plomo, totalmente distinto del libro  de Mary W. Shelley pero una auténtica obra maestra causante de la identificación de esta iconografía sobre la imagen de la novela y del profesor que lo creó).
Para “El hombre-lobo” insertó pelos de yak sobre el rostro de Chaney, hocico lobuno y prominentes caninos inferiores dentro de unas sesiones que duraban varias horas angustiosas para el actor. En mayor o menor grado inspirará a los futuros licántropos cinematográficos como la docena que interpretó nuestro Paul Naschy y guionizó (a veces también dirigió) con su verdadero nombre de Jacinto Molina o el hombre- lobo albino encarnado por Oliver Reed en “Curse of the Werewolf” (no estrenada comercialmente en España y aparecida en DVD con el literal título de “La maldición del hombre- lobo”), única aportación de Hammer Films al mito del licántropo a cargo del maestro Terence Fisher (1961) con un extraordinario maquillaje de Roy Ashton constituyendo la cinta en la joya de la filmografía (le conocí en Sitges-85). Después, en la actualidad con las nuevas técnicas (además del adocenamiento y pérdida de estilo propio de cantidad de realizadores) se conseguirá una cabeza de lobo- animal (ojos, hocicos, orejas  y dientes surgiendo de una esfera) caminando a dos patas (nos recuerda la imagen de “Caperucita Roja”) y los ordenadores acabarán de perfeccionarlo pero algunos (un servidor, entre ellos) preferimos la imagen antropomórfica de los Chaney, Reed o Molina; se ha perdido el encanto y la poesía de antaño por una técnica aparentemente perfeccionista (aquella serie “Crepúsculo” es, sencillamente, infumable por más técnica que tenga).
2)- JOHN P. FULTON, formidable creador de efectos especiales. De sus trabajos en unas 250 películas son memorables sus trucajes de “El hombre invisible” (James Whale, 1933) y otros muchos títulos de cine fantástico. Para “El hombre-lobo” usó algo similar al Stop Motion de Willis O'Brien o Ray Harryhausen: Talbot con maquillaje parcial escena por escena, al final el pelo ha cubierto su cara y los caninos humanos han crecido poco a poco has ta ser lobunos. Fuera del género fantástico y de terror John P. Fulton es recordado por la elevación de las aguas (y luego  la vuelta a su posición normal engullendo los carros de combate egipcios) del Mar Rojo en “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille (1956), “Cuando ruge la marabunta”, “Vértigo”, “La ventana indiscreta”, etc.
Puesto que en aquel momento Boris Karloff tenía contrato con otras productoras se dio el papel a Lon Chaney Jr. con el cual consiguió su relativa gloria creando un personaje clásico. Claude Rains (aquel inolvidable hombre invisible) encarnaba a sir John Talbot, el padre de Larry, aficionado a la astronomía,que nunca hasta el final creyó en la maldición recibida por su hijo, Bela Lugosi --- conservando su nombre --- era el gitano Bela el cual involuntariamente transmitirá la maldición de la licantropía a Larry, Evelyn Ankers interpretaba a Gwen Conliffe enamorada del heredero Talbot y Maria Ouspenskaya representaba a la gitana Maleva, la madre de Bela que siempre intentó ayudar  a nuestro hombre. Completan el reparto el jefe de policía Paul Montford (Ralph Bellamy), Frank Andrews (Patrick Knowles), antiguo novio de Gwen, y el Dr. Lloyd (Warren William) que no puede dar un diagnóstico porqué Larry no sufre una enfermedad sino algo más terrible, una maldición demoniaca y quien la ha recibido es verdugo (por las personas asesinadas en noche de plenilunio) y víctima (por el cargo de conciencia al recuperar su forma humana) y quien señalará esto mejor será Terence Fisher en su “Curse of the werewolf” en cuyo pregenérico León Carido, el hombre-lobo (Oliver Reed) transformado y con luna llena al fondo derrama unas lágrimas (una maldición no deseada aunque lo haga inmortal e inmune al paso del tiempo y a las armas con una sola excepción). Talbot también sufre porqué no es creído por su padre, todo lo atribuye a psicología y a un momento de susto. Larry es un joven simpático, liberal, agnóstico, más bien de credo cientista víctima de un maleficio irracional que le desdobla la personalidad de forma totalmente involuntaria (al revés de la historia del Dr. Henry Jekyll y Mr. Edward Hyde --- novela de Robert Louis Stevenson con también muchas adaptaciones cinematográficas --- y cuya base fantástica está en una droga o sea lo fantástico se expone/justifica por la ciencia mientras que en Talbot es la brujería, lo sobrenatural, lo desconocido), asumiendo la figura del lobo como en la India se habla de “hombres- tigre”, en África de “hombres- leopardo” y en Oceanía de “hombres- serpientes”. Al igual que Edipo, Talbot lucha por combatir su destino donde coexiste una personalidad maligna, desencadenada durante el plenilunio, que le destruye su credo cientista, su agnosticismo y le hace entrar en un mundo de horror. También como la “Antígona” de Sófocles, Talbot sufre doble tragedia: su personalidad autodestructiva y apasionada y un padre rígido que no le ayuda porqué no cree en esta tragedia.
La fotografía de Joseph Valentine es sencillamente buena en un excelente blanco/negro al igual que la música de Hans J. Salter, Frank Skinner y Charles Previn, adecuada, aunque la parte técnica de Jack P- Pierce (maquillaje) y John P. Fulton (efectos especiales), como hemos dicho, son los que hacen subir de categoría al film. La ambientación recuerda la imaginería romántica de un E. T. A. Hoffmann con elementos característicos del neogoticismo anglosajón: hay zíngaros, conjuros, talismanes, noches de plenilunio, frecuentes brumas (estamos en la localidad de Llanwelly, en el País de Gales y allí las espesas nieblas significan la entrada en lo desconocido, lo sobrenatural, lo terrorífico penetrando en el mundo cotidiano), utilizando algunos decorados del “Drácula” de Tod Browning e interpretado por el húngaro Bela Lugosi (colosal actor de teatro aunque con dificultades al pasar al cine e intérprete de un personaje que le marcó profundamente).
Después de 14 años de estudios Lawrence Steward Talbot vuelve al castillo de su padre en Llanwelly, recordando a su hermano fallecido en accidente de caza. Curioseando con el telescopio de su padre, sir John, observará a una muchacha en una tienda de objetos de regalos e inmediatamente se sentirá atraído por ella. Se dirige al establecimiento para entablar conversación con Gwen la cual regenta la tienda con su padre. Comprará un raro y hermoso bastón con puño de plata que representa la figura de la cabeza de un lobo y entre cuyas orejas está dibujada una estrella negra (o pentagrama, elemento simbólico de la licantropía). Por la noche darán un paso por el bosque acompañados de una amiga de Gwen, Jenny (Fay Helm), quien desea que un zíngaro llamado Bela le lea el porvenir mediante la quiromancia. Se separa momentáneamente y es atacada por un gigantesco lobo. Larry acude en su ayuda y golpea a lo que parece un lobo con la empuñadura del bastón logrando matar a la fiera pero antes conseguirá morderle en el pecho. Larry pierde el conocimiento y lo recupera en su casa. Han encontrado a Jenny y al gitano Bela muertos. La explicación del capitán de policía Paul Montford y de sir John es que Larry y Bela salieron en defensa de la mujer, el lobo mató a Bela e hirió a Larry para después huir Pero un algo interior le dice a Larry que Bela era el lobo. En el entierro del gitano la madre de Bela, Maleva, le dice que el lobo era su hijo: “Bela era el lobo. Vd. le mató porqué solo se puede matar a un hombre-lobo con una bala de plata, un cuchillo de plata o un bastón con mango de plata” y añade otra cosa terrible: “Quien es mordido por un hombre-lobo” y sobrevive se convierte a su vez en hombre-lobo”. El signo del pentágono aparece por momentos en el pecho de Larry. A la noche siguiente aparece la luna llena y Larry en su habitación nota como el pelo le crece en todo el cuerpo, su nariz ahora es hocico y los dientes son ahora lupinos aunque en esta escena solo vemos los pies sin zapatos ni calcetines que adquieren forma de patas de lobo, ruido, jadeos anunciantes del sufrimiento provocado por la metamorfosis. Entra en el cementerio y estrangula a Carlson, el enterrador. Larry está desesperado, a la mañana siguiente, ya recuperada su forma humana pide la muerte (su padre no le cree), entra en la iglesia (desde pequeño que no lo hacía) y los rostros de los feligreses se vuelven hacia él, mezcla sueño y realidad y llega a la convicción de ser un maldito que solo recobrará la paz de espíritu con la muerte mediante un arma de plata. La próxima noche suplica a sir John que lo ate a una silla y lo hace para complacer a su hijo pero sigue sin creer. Va a unirse a los habitantes del pueblo los cuales han organizado una batida contra los lobos a los que creen responsables de los asesinatos. Antes de marcharse Larry le dice a su padre que se lleve el bastón con empuñadura de plata. Así lo hace. En su habitación Larry se transforma, rompe las cuerdas y sale al bosque para asesinar a quien encuentre. La bestia se tropieza con Gwen, la mujer que ama, mientras esta se desmaya. A punto de matarla llega sir John que ha oído los gritos de la muchacha y golpea varias veces al monstruo con el bastón hasta que finalmente cae muerto. Sir John ve horrorizado como los rasgos humanos de Larry aparecen ahora en paz. Surge del bosque la gitana y recita la misma frase que pronunció en el entierro de su hijo Bela: “Caminaste por un sendero de espinas, no fue culpa tuya, así como la lluvia empapa la tierra y el río muere en el mar, así como el hombre camina hacia su fin aquí en este mundo. Tus sufrimientos han terminado y ahora descansas por fin en la paz eterna”...
Como hemos dicho hubo cuatro películas más sobre el personaje. En la tercera, “La zíngara y los monstruos” asistimos a una secuencia que es la mejor en lo que se refiere a la poesía y a la combinación técnica Pierce- Fulton: Larry se transforma en hombre-lobo cuando aparece el plenilunio. Está delante de un espejo y vemos la metamorfosis en su totalidad. Rompe la puerta y se lanza al bosque atacando a una hermosa zíngara, Iolonka (Elena Verdugo), de la cual se ha enamorado y es correspondido. Mientras la degüella la muchacha logra dispararle una bala de plata fabricada por ella misma y los dos amantes mueren (como versión terrorífico de “Romeo y Julieta”). La transformación inversa se visiona a través de los pies de Larry (de lobunos a humanos) y los dos enamorados, tendidos en el suelo, están abrazados. La siguiente, “House of Dracula” (“La mansión de Drácula”, 1945), del mismo Erle C. Kenton --- guión de Edward T. Love pero sin el concurso de Curt Siodmak ---,  sin respetar la continuidad, veremos la curación de Larry (con bigote) mediante unos hongos, es una sanación mitad científica, mitad sobrenatural --- es una maldición, no una enfermedad --- y finalmente se casará con la enfermera de quien le ha curado. Francisco Montaner en su escrito en la añorada revista “Terror Fantastic” (1971- 1973) comentaba: “Un final demasiado burgués para un ex- monstruo”...
Universal que había ganado mucho dinero con los personajes fantástico/terroríficos acabaron exprimiéndolos como un limón en las parodias de Abbot y Costello. La de Charles T. Barton en 1948 representaba la última aparición de nuestro licántropo, Larry Talbot (siempre Chaney Jr.), la del monstruo creado por Frankenstein (Glen Strange) y Drácula (Bela Lugosi): Abbot and Costello meets Frankenstein” (“Bud Abbot y Lou Costello contra los fantasmas”)...

                                                                                 Narcís Ribot i Trafí



lunes, 10 de junio de 2019

“CLEOPATRA” (“CLEOPATRA ”, 1961-1963), JOSEPH L. MANKIEWICZ



Hará unos tres años hice cuatro pequeños escritos sobre Antonio y Cleopatra: en la literatura, en el arte, en el cine... Ahora nos centramos en la controvertida (y excelente obra en muchos aspectos) de Joseph Leo Mankiewicz. (nota de Narcís)

Fanfarrias. Entran Marco Antonio y Cleopatra con su séquito...
CLEOPATRA (a Antonio)- “Dime hasta donde alcanza tu amor
ANTONIO- “Muy pobre amor será aquel que pueda medirse”.
CLEOPATRA- “Quisiera señalar el límite del tuyo”.
ANTONIO- “No te bastaría con la inmensidad del mundo que conocemos”.
                              (“Antonio y Cleopatra” de William Shakespeare. Acto I. Escena I)

 UNO- PROBLEMAS...                                                                           
Joseph Leo Mankiewicz (Wikes Barre, Pensilvania, 1909- Nueva York, 1993) tenía 54 años cuando finalizó el rodaje de “Cleopatra” (“Cleopatra”) para la 20th Fox en 1963. Había empezado dos años antes. Un film que por la gran cantidad de problemas de toda índole se convirtió en uno de los  mayores fracasos (sino el más grande) de toda la historia del cine.
La idea de realizar “Cleopatra” provenía de un antiguo proyecto del productor Walter Wanger en 1958 con un presupuesto mucho más restringido para empezar en 1961 con el más que sobresaliente realizador Rouben Mamoulian (“La marca del zorro”, “Calles de la ciudad”, “Sangre y arena”,”Cristina de Suecia”,“El hombre y el monstruo”) el cual se vio incapaz de filmar coherentemente en su continuo choque con los directivos de de 20th Fox y con los actores. Se llevaban rodados 12 minutos y se había gastado ya siete millones. Se despide a Mamoulian y entra Joseph Leo Mankiewicz el 25 de enero de 1961. Se desechan los doce minutos y el guión (una de las versiones estaba firmada por Lawrence Durrall) y se elabora otro guión firmado por él mismo, Ronald Mc Dougall y Sidney Buchman sirviéndose de las fuentes de Apiano, Plutarco y Suetonio y basándose en las obras del historiador y periodista Charles Marie Franzero (“Cleopatra, su vida y su época”), en las tragedias históricas “Antonio y Cleopatra” y “Julio César”, ambas de Shakespeare y la obra “César y Cleopatra” de George Bernard Shaw aunque Mankiewicz reescribió el guión varias veces durante el rodaje. Al finalizar la filmación se habían invertido 44 millones de dólares (de 1963) y solo se recuperaron 24. Resultado: la ruina, casi la quiebra, de la productora 20th Fox, Walter Wanger no fue nunca más productor (“Cleopatra” fue su última película) y Mankiewicz --- se mantenía de pie gracias a pastillas durante el rodaje --- no trabajó durante los cuatro años siguientes. Entra en la productora Darryl F. Zanuck con una idea del cine totalmente diferente al realizador. Mientras el intelectual Mankiewicz quería un film de atmósfera íntima (como su “Julio César” para M.G.M., de 1953), el comerciante productor Zanuck quería espacios abiertos y batallas espectaculares para emular el éxito de “Ben- Hur” (1959) de William Wyler. “Nunca dejaría la total responsabilidad de una película en manos de un artista, antes cambiaría de oficio”, era una de sus frases con la cual definía su falta de sensibilidad para el cine y su talante impositivo --- aparte de manifestar con palabras malsonantes y soeces la relación amorosa de Antonio y Cleopatra --- sobre los realizadores a quienes restaba o anulaba toda o casi toda autonomía necesaria para culminar una buena película y, a pesar de todos los problemas influyentes en su rodaje, “Cleopatra” lo fue aunque se reconocieran sus valores mucho más tarde. Carlos F. Heredero (1) explica en su libro como “Cleopatra” supuso una experiencia traumática para Mankiewicz, por su fina sensibilidad y su rigor intelectual, ajeno a todo tipo de componendas mercantiles, le hizo perder la seguridad en si mismo y destruyó su carrera al menos durante tres años. En entrevistas posteriores no quería hablar de “Cleopatra” como película suya. Sin embargo pudo vislumbrar al final de su vida (falleció en 1993) el reconocimiento del público, crítica y estudiosos. También dentro del campo económico el film fue resarciéndose. El año de su estreno recaudó 24 millones $, la película de mayor éxito recaudatorio del año pero, claro, se habían invertido 44 millones y como las matemáticas son una ciencia exacta quedaban 20 millones $ de déficit que se iba recuperando poco a poco y tras la venta de la explotación a TV “Cleopatra” empezó a generar beneficios...
DOS: MAS PROBLEMAS, PROPOSICIONES, SOLUCIONES PARCIALES-
CLEOPATRA- (Mimosa a César, visiblemente perplejo) “¿No te alegras de verme?”
CÉSAR- “¡Oh, sí, mucho, mucho! Pero Rufio está muy enfadado y Britano está escandalizado”.
CLEOPATRA (Despreciativa)- “Puedes mandar cortarles la cabeza, ¿no?”.
CÉSAR- “Palomita mía, con la cabeza cortada no podrán serme útiles como lo son ahora”.
                                                      (“César y Cleopatra”, de George Bernard Shaw. Acto III)

Mankiewicz entró (y se interesó enormemente) en el proyecto “Cleopatra” gracias a Elizabeth Taylor quien le recomendó insistentemente a Zanuck, muy satisfecha de como la había dirigido en “De repente el último verano” (1959). Zanuck y Mankiewicz habían coincidido ya tres veces como productor- realizador para 20th Fox antes de “Cleopatra”: “People Wild Talk” (1951), “Eva al desnudo” (1950) --- una de sus obras cumbres --- y “Un rayo de luz” (1950) y ya habían tenido sus diferencias aunque no irreconciliables, el realizador de origen polaco había ejercido de productor llegando a fundar una productora propia y guionista pero en el caso de “Cleopatra” solo se le dio libertad para retocar el guión. El problema de falta de ritmo de la película (a partir de la 2ª parte) procede de la sala de montaje tras acabar su filmación. Dado el metraje ya realizado Mankiewicz propuso hacer dos películas, una a continuación de otra: Cleopatra y Julio César hasta la muerte de éste y Marco Antonio y Cleopatra hasta la muerte de ambos pero al finalizar el rodaje (salió un producto de 7 horas para ser dividido en las dos partes) Zanuck manifestó que no tenía ninguna intención de hacerlo así. Mandó llamar a la montadora Dorothy Spencer (siempre tuvo buena relación con Mankiewicz) y al montador Elmo Williams (responsable, entre otras, de “Solo ante en peligro”) y les ordenó podar las siete horas y reducirlas a cuatro arruinando lo filmado mientras se guardaba en alguna sala de montaje o en algún sótano de la 20th Fox el material cortado.
Ya desde el principio se pensó en diversas actrices para el rol de Cleopatra: Joan Collins y Dana Winter pero finalmente recayó en Elizabeth Taylor la cual llegó a fijar sus honorarios en un millón de dólares. Preparativos, trepidante e insistente propaganda del film por parte de la Fox, baile dentro de sus directivos, fragmentos filmados en Londres, traslado de todo el equipo a Hollywood, a Roma, enfermedad de Liz Taylor (suspensión del rodaje varias veces por esta causa) hasta lograr el inicio del rodaje en septiembre de 1961 a cargo de Rouben Mamoulian, con Elizabeth Taylor como Cleopatra, Peter Finch interpretando a César y Stephen Boyd tras su éxito como Mesala en “Ben Hur”) a Marco Antonio Cretico. Poco después Finch y Boyd rescindieron contrato y abandonaron el rodaje aludiendo compromisos, dimite Spyros Skouras como presidente de la Fox cuando Mankiewicz terminaba las batallas de Farsalia y Filipos y entra Darryl F. Zanuck para ocupar la presidencia. Las últimas escenas se realizaron en el desierto, cerca de Alejandría (Egipto). Rex Harrison pasó a interpretar a César (para mi gusto el mejor del reparto) y Richard Burton a Marco Antonio (se incorporó mientras rodaban en Roma y estuvo cuatro meses sin realizar ninguna escena). Surgió un romance entre Burton y Taylor que acabó en boda. Un escándalo para muchos y carnaza para las revistas de chismorreo del momento cuando el rodaje era un auténtico desbarajuste.
La crítica, salvo honrosas excepciones, se cebó en “Cleopatra” pero por suerte mucha parte de los espectadores no leyeron estas “críticas” negativas o si las leyeron no hicieron caso. Hoy en día la película ha sido reconocida en muchos de sus méritos. Es un tesoro parcial, la otra parte está en los archivos. Si se juntaran las dos partes quizás estaría entre las obras maestras del 7º arte, ahora solo es una muy buena película. Planteándolo de otra forma: sin las entradas y salidas de los directivos de 20th Fox, con Walter Wanger y Spyros Skouras la película de Mankiewicz hubiera podido ser otra, los cortes y supresiones (varias de escenas clave) ordenados por Darryl F. Zanuck y algún otro mandatario en el momento del montaje dieron la forma definitiva al film restándole cohesión, rebozado y personalidad. Con todo, estamos ante una cinta muy interesante y personal --- cuando pudo dirigir con toda libertad --- en mucho...
TRES- “CLEOPATRA”, LA PELÍCULA
Lo que Antonio no supo ver fue que debajo de las descuidadas y ligeramente ridículas prendas de vestir de Octavio (¡la gente decía que todas ellas estaban hechas en casa!) se ocultaba un joven estadista muy inteligente y capaz. Un hombre sin ardor ni impetuosidad, carente por completo de atracción personal, pero estudioso, perseverante, astuto y calculador. Un hombre que poseía precisamente todas las cualidades de que carecía Marco Antonio”.
(“Cleopatra, su vida, su época” de C. M. Franzero, 2)

Hemos visto como el proyecto original de Walter Wanger nació con las características de un “peplum” más con mercado en boga a principios de los 60, especialmente en Italia, para convertirse en un “kolossal” al estilo de “Ben- Hur”, “Espartaco” o los productos con menos presupuesto realizados en España por Samuel Bronston (“La caída del Imperio Romano”, “El Cid”, “Rey de reyes”) en constante choque con grandes realizadores como Nicholas Ray o Anthony Mann.
El film se inicia incinerando y enterrando los muertos en la batalla de Farsalia. César reflexiona sobre la lucha fratricida. Llega la noticia de la huida del que había sido amigo y yerno Pompeyo, ahora enemigo, el cual ha huido a Egipto. Allí le persigue. También va para intentar poner paz en una guerra civil entre hermanos que se disputan el trono ya que Egipto es el granero de Roma: Ptolomeo XIII y Cleopatra VII. El primero es un muchacho el cual para congraciarse con César y tenerlo a su lado le entrega la cabeza de Pompeyo en un recipiente. Le ha mandado asesinar. A César le repugna esta vil acción. César se aloja en el palacio de Cleopatra la cual se presenta ante él envuelta en una alfombra. Cleopatra ha realizado esta entrada con el propósito de asegurarse el trono y salvar Egipto pero finalmente se enamorarán aunque César (52 años) podría ser su padre. Ejecutará una maniobra, al verse asediado por Ptolomeo, con la cual incendiará la flota egipcia aunque no podrá evitar que el fuego se propague en algunos puntos de la ciudad y se destruya la famosa biblioteca de Alejandría. El romano desterrará a Ptolomeo y a sus colaboradores mientras convive con Cleopatra la cual le dará un hijo: Cesarión. César debe regresar a Roma para acabar con diversas guerras y arreglar sus asuntos. Cleopatra hará una fastuosa entrada en Roma pero hay conspiraciones contra César a quien acusan de querer implantar una monarquía (sistema político odiado por los romanos) y anular la república. Finalmente César es asesinado por un grupo de senadores y políticos (su hijo adoptivo Bruto, Casio, Casca, Címber, etc.). Cleopatra regresa a Egipto mientras Marco Antonio Crético, lugarteniente de César, consigue su testamento y momentáneamente se hace dueño de Roma aunque  aparecerá un personaje reclamando su parte: Octavio Turino (Roddy McDowall), sobrino- nieto del asesinado Julio César (el futuro emperador César Augusto, adoptado como hijo por Julio y llamado Octaviano u Octavio César) que finalmente formará el llamado II Triunvirato junto con Marco Antonio y Marco Emilio Lépido, jefe de la caballería de Cesar, acabando con los asesinos de César. Marco Antonio contraerá matrimonio con Octavia, hermana de Octavio, y así se reforzará el poder de ambos aunque se sienta atraído por Cleopatra a quien visitará varias veces hasta quedarse a vivir con la reina de Egipto descuidando sus deberes de gobernante lo cual despertará la ira de Octavio.
Antonio ocupa ahora el lugar del difunto César en el corazón de Cleopatra pero Octavio les declarará la guerra y, gracias a su general Agripa, los derrotará en la batalla de Filipos. Antonio cree que su amada le ha abandonado (su ejército si a desertado de verdad) y se suicida. Octavio desea capturar a Cleopatra para llevarla a Roma pero esta también se suicida haciéndose morder por un áspid. Cuando Agripa y Octavio entran en sus aposentos la encuentran ya muerta...
Dentro de los esquemas fijos del cine épico Mankiewicz quiso realizar una película de autor ¿Épico o lírico?, ¿espectacularidad o sobriedad?, ¿intimidad o extroversión? ¿mostrar o no mostrar? Mankiewicz como intelectual y gran realizador, apasionado de la historia y del teatro sabía perfectamente a donde iba. Concede luz verde a las escenas espectaculares (obligadas y más en un tiempo en donde se combatía la feroz competencia de TV) pero están cerradas, nunca desarrolladas para conseguir impacto en una secuencia, no son gratuitas sino en función de la trama (por esos rectificó y trabajó tantas veces el guión) p.e. la secuencia de la entrada de Cleopatra en Roma. Es majestuosa, no ampulosa para que Roma se de cuenta, dentro del exotismo, de costumbres y folklore de Egipto. Mankiewicz busca la fidelidad histórica (mucho más que Shakespeare o Shaw) combatiendo los tópicos superpuestos sobre el personaje porqué la reina de Egipto no es la prostituta señalada varias veces ni la niñata estúpida presentada por Shaw (3) con trazos cómicos en su obra, Cleopatra actúa en principio para salvar a su país, luego es muy posible que se sintiera atraída por César (en edad podía ser su padre). Resulta interesante la escena de la conversación entre los dos cuando le pregunta Cleopatra porqué lloraba César ante una estatua de Alejandro Magno, admirado por ambos. El conquistador romano le contesta que Alejandro tenía 32 años con el mundo conocido a sus pies y él ya tenía 52 (“Él era griego, yo romano”, añade) a lo cual la reina egipcia le contesta que él murió a esta edad y tú vives... La Cleopatra de Mankiewicz es, ante todo, una mujer normal con sus aciertos y sus errores, inteligente, culta y ambiciosa cuyo mayor deseo es el bien de su país y también es una mujer enamorada...
La segunda parte es la más sufrida a causa de los cortes en el montaje impuesto por los Zanuck y su socio Peter Levathes, productores de la Fox (Zanuck era el accionista principal). Levathes, por su parte quería finalizar el rodaje cuanto antes y también tuvo que ver en la “reducción” del metraje. La progresión del relato sucede a trompicones, no se explican algunas situaciones importantes para el desarrollo de la historia --- la muerte de Rufio (Martin Landau) en el desierto sin ninguna información de como fue --- y en otras se avanza lentamente. Por otra parte hay personajes que no aparecen en la película como el triunviro Marco Emilio Lépido (dio un golpe de estado para su propio beneficio ante el enfrentamiento Antonio- Octavio pero finalmente sus soldados le abandonaron y cayó en manos de Octavio quien le perdonó la vida) y los hijos de Antonio y Cleopatra (cayeron también en poder  de Octavio tras la muerte de sus padres y los mandó a Roma para ser cuidados por Octavia, la antigua esposa de Antonio y hermana de Octavio, el futuro emperador Augusto). Esta segunda parte, más abierta, más espectacular, menos palaciega pero más íntima, va languideciendo (exacerbando y alargando, p. e., el enfado de Cleopatra cuando se ha enterado de la boda de Antonio con Octavia aunque más adelante el romano abandone a su esposa y ame y conviva con la reina de Egipto) pero a pesar de todo tiene momentos de buen (gran) cine. En esta parte destaca también la batalla de Filipos ejemplarmente dirigida por Mankiewicz con muy pocos medios: habilidad de Agripa al dirigir la batalla ante el dubitativo Antonio y la insegura Cleopatra mientras que un mareado Octavio se tumba en la litera de su camarote. Con sencillos y eficaces trazos el realizador había ya señalado el carácter y la situación de los personajes.
Si por una parte el discurso a veces es inconexo y hay fallos de raccord (a causa del montaje impuesto) “Cleopatra” posee una puesta en escena impecable, una caligrafía fílmica excelente gracias a Mankiewicz y su equipo técnico. El director realizó una síntesis histórico- fílmico encomiable y ante el dilema espectáculo/intimidad logró conjugarlo magníficamente con el sistema TODD- AO, inventado por el productor Michael Todd (tercer marido de Elizabeth Taylor, fallecido en accidente de aviación): en los films antiguos había normalmente planos generales ante una batalla combinados con primeros (o primerísimos) planos. Mankiewicz elegía los planos medios o generales para contextualizar el dramatismo de los personajes, Optó por este sistema recién ideado por única vez en su vida y logró resultados magníficos con este método nacido, como otros, con la aparición de la pantalla ancha mezclando hábilmente la intimidad con la colectividad. También fue una técnica de corta duración por su complejo y caro preparado: tipo de pantalla especial y al final de su evolución, con variaciones, unas lentes para conseguir el efecto deseado (el sonoro y la calidad de imagen eran excelentes y superiores a la Vistavisión y Cinamascope) pero la instalación técnica para proyectar fue recibido con mucha reticencia por los empresarios de las salas cinematográficas y solo se usó en contadas (y caras) películas (se utilizaba un negativo de 70 mm con cinco perforaciones de arrastre por fotograma). Mankiewicz fue quien mejor provecho sacó de este sistema del que recordamos una veintena de películas. Aún hoy en día produce un efecto de extrañación en el espectador en absoluto negativo y en donde la combinación del “tempo”, los colores y la exquisitez de los decorados inundan la pantalla como explica Christian Aguilera (4).
De Mankiewicz hablamos hace años al comentar su “Julio César” (1953) y podemos volver porqué era un gran realizador. Para “Cleopatra” contó con un gran equipo técnico a pesar de los cambios y lo vemos en los premios conseguidos por el film:
--- Fue candidata a la mejor película---
--- Candidata al mejor sonido de James P. Corcoran---
--- Candidata al mejor montaje de Dorothy Spencer (antes de la poda de Zanuck & Company) ---
--- Ganador del Oscar por la  fotografía (en color) de Leon Shamroy ---
--- Oscar a la mejor dirección artística de John de Cuir, Jack Martin Smith, Hyliard Brown, Herman Blumenthal y Elven Webb ---
--- Candidata a la música original de J. Alex North ---
--- Oscar al mejor diseño de vestuario de Irene Sharaff, Vittorio Nino Novarese y Renie ---
--- Oscar a los mejores efectos especiales de Emil Kosa Jr. ---
--- Candidato al mejor actor: Rex Harrison como Julio César ---
Después de todo esto y a pesar, en muchas ocasiones, de la más que discutible distribución de los Oscar, y a pesar de las manipulaciones sufridas por el realizador y la cinta ¿alguien aún piensa que “Cleopatra” es una mala película?
En 1995 algunos familiares de Mankiewicz y varios directivos de 20th Fox buscaron el material para restaurar la versión de seis horas. No pudo ser en su totalidad pero se logró una de cuatro horas (había sido prevista para el estreno original) que fue lanzada en DVD. Ahora, en la Edición conmemorativa del 50 aniversario, en Blu- Ray (2 discos) se puede apreciar la gran calidad fílmica de la película  y la personal (aunque no en todos los momentos, ya lo hemos visto) realización de Mankiewicz (al final hubo alguna escena dirigida por el propio Zanuck)

                                                                                                     Narcís Ribot i Trafí
1)- “Joseph L. Mankiewicz”, de Carlos Heredero. Ediciones J. C. (1985)-
2)- El libro de C. M. Franzero, “Cleopatra, su vida, su época”, lo conseguí de segunda mano en una edición de Editorial Vergara para Círculo de Lectores (1957) que guardo como un tesoro (no he visto más ediciones)-
3)- “César y Cleopatra” de George Bernard Shaw lo busqué durante un tiempo hace años (cuando había libros que no se encontraban y no solamente por causas de la política sino por desconocimiento de los editores y desinterés de muchos). Logré fotocopiarlo en el “Institut del Teatre”. Ahora no tuve ningún problema de conseguir el libro. Está en varias ediciones. De la obra de Shaw hay una versión fílmica británica de Gabriel Pascal: “César y Cleopatra” (1945), protagonizada por Vivian Leigh y Claude Rains que no obtuvo respuesta en taquilla pero logró ser nominada al Oscar del mejor diseño de producción en 1946-
4)- “Joseph L. Mankiewicz, un renacentista en Hollywood”,- Christian Aguilera. Editores T&B (2009), la obra más completa y extensa sobre el realizador-