domingo, 26 de junio de 2011

LA PEQUEÑA BOTICA DEL FANTÁSTICO (II)

THE CURSE OF THE WEREWOLF
     Con “The curse of the werewolf” tenemos otra película Hammer con guión de John Elder con profundas interconexiones religiosas al igual que “Drácula vuelve de la tumba”, aunque  más personal y arriesgada. Fue dirigida por Terence Fisher en 1961 en los inicios de Hammer sobre la revisión de los mitos clásicos que en los años 30 y 40 explotaron Universal y otros estudios americanos. Curiosamente y, pese al éxito artístico (y el relativo comercial) fue la única incursión de los estudios británicos en el personaje del hombre- lobo o licántropo (se anunció un “Return of the werewolf” que  no se realizaría jamás). En su profundo y constante deseo de experimentación sobre el “fantastique”, Fisher --- dio un tratamiento diferente para cada uno de los personajes del cine fantástico y de terror --- nos narra una historia de horror pero puramente romántica donde el amor tiene una parte fundamental y terapéutica, con  inflexiones religiosas tanto o más atractivas que el film de Freddie Francis comentado anteriormente en esta sección.
A tener en cuenta que Fisher humaniza su licántropo como nadie lo ha hecho: es salvaje y brutal tanto como el Lawrence- Steward Talbot de Universal, interpretado siempre por Lon Chaney Jr. En sus cinco apariciones y creado por el guionista Curt Siodmak o casi tanto como el Waldemar Daninsky, creado e interpretado (y en alguna ocasión dirigido) por Paul Naschy /Jacinto Molina pero es el que más demuestra sufrir con los crímenes cometidos bajo su otra personalidad desdoblada a partir del plenilunio. Basado libremente en “The werewolf of Paris”, de Guy Endore, el guionista John Elder (uno de los socios de Hammer, de verdadero nombre Anthony Hinds, que usa como productor) cambia la situación del personaje y lo coloca en el norte de España a finales del siglo XVIII, en la imaginaria localidad de Santa Vera. Otro punto es el excelente maquillaje sobre el prácticamente debutante Oliver Reed creado por Roy Ashton en su mejor trabajo. En este primer hombre-lobo cromático el pelo es blanco (en alguna otra ocasión se ha intentado mostrar un licántropo albino y el resultado no ha sido muy satisfactorio). Hace años Jacinto Molina/Paul Naschy (él utilizó una variada gama de negros y marrones con unos maquilladores, Ángel- Luís de Diego, Fernando Florido igual de buenos que Ashton) me comentó que no veía lógico el blanco ya que el hombre (Oliver Reed) era moreno y su transformación no debería ser blanca aunque esto da igual.
Hemos de tener en cuenta que estamos ante un film atípico de la productora, algunos llamados “aficionados” no lo aprecian porqué el inventario de víctimas es exiguo (todas en función de la historia), no hay las acostumbradas y groseras transformaciones carnavalescas propias de la cinematografía actual, no hay mucha sangre (la justa), Fisher alarga los tempos de las narración prácticamente sin violentarla, no hay excesos, ni efectismos. Es una reflexión sobre la monstruosidad sobrenatural (León, el hombre- lobo) y natural (el cruel y sádico marqués Siniestro, socias inequívoco del marqués de Sade) y la única metamorfosis completa a la vista del espectador es la final (10 minutos antes del fin), en el calabozo. El futuro licántropo nace casi a mitad de la película que es un maravilloso y a la vez terrible “cuento de hadas” (al igual que “La maldición de Frankenstein”. 1957, donde se centra más en la evolución del profesor y de su trabajo que en el monstruo o en “Drácula, príncipe de las tinieblas”, 1965, donde el vampiro aparece a mitad del metraje, centrándose más en la solemnidad de esta aparición)
Para empezar digamos que el film no se estrenó en España porqué la trama pasa aquí. Es curioso; cuando siete años más tarde Jacinto Molina /Paul Naschy iniciaba su andadura licantrópica con “La marca del hombre- lobo” (1968) la censura le prohibió que el personaje del hombre- lobo fuera español y se llamase José Huidobro; tuvo que bautizarlo como Waldemar Daninsky y representaba polaco mientras todas sus aventuras/desventuras transcurrían en diversos puntos del extranjero (“En “La bestia y la espada mágica”, 1983, varias escenas pasan en el Toledo medieval). Después de visionar alguna copia incompleta en Sitges y algún otro festival apareció en soporte DVD una copia bastante aceptable.
Un mendigo (Richard Wordssworth) pide limosna en el castillo del marqués Siniestro (excelente Anthony Dawson) el día de su boda. El aristócrata le invita a entrar y tras emborracharle se burla y divierte con él. Una indiscreción despierta la ira de Siniestro quien manda arrojarle a un calabozo a perpetuidad. El pobre desgraciado se convierte en un ser bestial. Solo ve al carcelero que le trae la comida. Pasan los años y muere el guardián siendo sustituido por su hija, una niña sordomuda que se convierte en una mujer atractiva (Yvonne Romain). El marqués, viudo y sifilítico se fija en la joven y quiere convertirla en su amante y ésta, al resistirse, es encerrada con el mendigo quien ha perdido toda traza de humanidad y la viola. La muchacha logra huir del castillo tras apuñalar a Siniestro y gravemente enferma es recogida por el profesor Alfredo Carido (notable Clifford Evans) y su sirvienta Teresa (Hira Talfrey). Logra dar a luz un niño, fruto de la violación que nace un 25 de diciembre (aparece la amenazadora luna llena), muriendo en el parto. Don Alfredo se hará cargo del niño a quien llevan a bautizar con el nombre de León, sucediendo una serie de fenómenos que anuncian la personalidad del futuro licántropo: en la pila bautismal, en día de rayos y truenos, aparece el rostro de un demonio (es algo natural: un relámpago ilumina el rostro de la gárgola reflejada). Más adelante el sacerdote ilustrará a don Alfredo sobre la licantropía: un espíritu maligno se ha posesionado en el cuerpo de León y se hará más fuerte con el mal (ira, lujuria) mientras se debilitará con el bien (felicidad, amor) ya que el niño en las noches de luna parece perder el control de si mismo, los caninos le crecen y huye de casa. Un amigo de la familia, Pepe Valiente dispara sobre lobos que atacan su rebaño de ovejas, la bala aparece en el pie del pequeño León……Su padre adoptivo coloca rejas en las ventanas. El sacerdote conocedor de leyendas dice que si la víctima se encierra en un convento y vive rodeado de amor el espíritu impuro será expulsado y el desdichado podrá vivir con naturalidad hasta su muerte pero si no es así, el monstruo será cada vez más fuerte y  será licántropo para siempre. León es ya un hombre de unos veinte años cuando se enamora de Cristina (Catherine Feller) la hija de don Fernando, el dueño de las viñas donde León trabaja. Una noche sale de una fiesta, no se encuentra bien y es recogido por una prostituta. La transformación se realiza y la asesina, luego mata a un amigo suyo. Desesperado se entrega a la policía, pasa la noche de luna llena con su novia pero no se transforma (está el amor) pero a la siguiente le prohíben el paso. Desesperado León grita a su padre que utilice una bala de plata, proveniente de la fundición de un crucifijo, que tiene Pepe. En la cárcel llega la metamorfosis, degolla a otro preso y a un guardián y huye perseguido por todo el pueblo refugiándose en el campanario. Sube don Alfredo mientras suenan las campanas que enloquecen al licántropo. En su escopeta de caza dispara la bala de plata, única arma capaz de matar al hombre-lobo y le cubre con su capa. Don Alfredo, Cristina y Teresa, estas llorando, regresan a sus hogares………El film se abría con el sonar de unas campanas que anunciaban la boda del marqués Siniestro, otras campanas suenan al final anunciando la muerte del licántropo……
                                             Narcís Ribot i Trafí 

martes, 7 de junio de 2011

LA PEQUEÑA BOTICA DEL FANTASTICO

DRÁCULA VUELVE DE LA TUMBA
El actor Will Hammer (de verdadero nombre Will Hinds) fundó en Inglaterra la compañía cinematográfica Hammer Productions en 1934 y al año siguiente formó asociación con Enrique Carreras para producir films de pequeño presupuesto. A pesar de malos momentos (cfr. principios años 40, tiempo de guerra) la empresa continuó pasando a manos de los hijos de los socios fundadores: Anthony Hinds (1922) y James Carreras (1909-1990), para más tarde pasar a manos del hijo de este, el también realizador Michael Carreras (1927-1994). Fue en 1955 tras el inesperado éxito de un pequeño film de ciencia- ficción, “The Quatermass” Xperiment”, dirigida por Valt Guest cuando la compañía decidió reanimar los antiguos mitos que tanto éxito dieron en los años 30 a Universal para agotarse en los 40. En contra de todas las previsiones triunfaron gracias a su mayor parte al realizador Terence Fisher (1904) .que se inició con “La maldición de Frankenstein” (1957), lanzando a la fama a dos actores: Peter Cushing (1913-1994) y Christopher Lee (1922). Al año siguiente  se rodó la que es la mejor adaptación de la obra de Stoker: “Dracula”. En otra ocasión podríamos intentar algún escrito sobre el fenómeno de Hammer y sus principales películas. Ahora me gustaría reflexionar brevemente sobre una cinta de 1968, cuando los intereses de la compañía  estaban ya cómodamente asentados y se prolongaban las series exitosas (Drácula, Frankenstein, la momia, etc.): “Dracula has risen from the grave”  (“Drácula vuelve de la tumba”), realizada por el renombrado fotógrafo Freddie Francis (1917-2007), y resultando ser la que mejor funcionó en taquilla (premio concedido a la compañía  como empresa ejemplar por la reina de Inglaterra).
Terence Fisher fue el más grande, nos narró maravillosamente las mejores y más bellas versiones de Drácula, Frankenstein, la momia, el hombre-lobo, la sin par “Gorgona”, el Dr. Jekyll & Mr. Hyde y ello gracias a sus años de aprendizaje en la sala de montaje, a su inteligencia y a su forma de entender el género fantástico; fue un auténtico creador, sus obras no son remakes como dijo el diletante Narciso Ibáñez Serrador, alguien que muchos creen que es el entendido oficial del país. Fisher va más allá del cuento de hadas fantástico que reconocemos los aficionados mientras los auténticos remakes son las obras que se hicieron después. Nuestra película lo es pero da igual, tiene virtudes inherentes, no es Fisher pero si un film digno de tener en cuenta. Se parte de un guión del desigual John Elder (de verdadero nombre Anthony Hinds, uno de los socios junto con Michael Carreras). Generalmente tiene ideas brillantes (aunque nunca fue tan conciso como Jimmy Sangster) pero no siempre bien traducidas al pasar al celuloide. Si sus mejores guiones son “Curse of the werewolf” (la mejor cinta de hombres-lobo) y “Frankenstein created woman” es porque Fisher está detrás de la cámara mientras otros realizadores se limitan a ilustrar lo ideado sin la carga subversiva fisheriana. “Drácula vuelve de la tumba”, uno de los productos preferidos por los aficionados la tiene a medias. Lo más interesante  de este atrevido pero respetuoso guión son las jugosas fricciones entre el bien y el mal, aquí el bien sería la Iglesia y el mal el conde Drácula, los equívocos de los personajes: el sacerdote que involuntariamente revive al vampiro y pierde su fe, el obispo seguro y convencido de su misión, el joven ateo Paul , novio de María y sobrina del obispo y el conde Drácula, sediento siempre de sangre que proyectará su venganza sobre el obispo que ha colocado una enorme cruz en la puerta de su castillo con la intención de exorcizarlo. Christopher Lee es Drácula en su tercera aparición interpretando al personaje que debe saberse de memoria, Veronica Carlson representa a la bella María, Paul es encarnado por Barry Andrews, el sacerdote por Ewan Hooper y monseñor por Rupert Davies. Si en el inimitable “Drácula”, de Fisher, el monstruo atacaba las bases de una sociedad victoriana, en la segunda vuelta de Fisher, “Drácula, príncipe de las tinieblas” era su oponente la Iglesia aunque no de forma tan directa como en el film de Francis. El abad Sandor había disparado su carabina al hielo que, al resquebrajarse había engullido al vampiro; ahora un sacerdote con serias dudas de fe resbala y al cortarse en la sien devolverá la vida a Drácula al llegarle sangre a la boca para inmediatamente apoderarse de la voluntad del clérigo.
Como de costumbre Francis cuida perfectamente la fotografía de Arthur Grant, ilumina varias escenas (especialmente en los rojos y negros) clave dotando al film de un efectismo funcional aunque no de la elegancia natural de Fisher mientras la música de James Bernard, cuyo tema central es el mismo, quizás sea en sus variaciones el más romántico e inquietante de todos. Resaltemos algunas escenas:
--- Drácula empieza a vampirizar a María, esta arroja su muñeca al suelo, señal de paso de niña a adulta---
--- El sacerdote dominado por el vampiro arroja una maceta a su obispo. Este, en su agonía hace jurar a Paul que defenderá por todos los medios a María (curioso en el joven ateo que acepta sin dudar la existencia de Drácula) ---
--- El sacerdote intentando arrancar un crucifijo protector del cuello de María mientras con una mano se coge la otra (lucha de voluntades y personalidades) ---
--- Paul acompañado del presbítero da con el escondite de Drácula durante el día y, a punto de anochecer,  logra clavarle una estaca en el corazón pero no surtirá el efecto deseado ya que el joven no tiene fe en el acto ¡Rece! Le dice el clérigo ¡No puedo, rece usted que es cura! Pero este ha perdido la fe y Paul nunca la ha tenido. Drácula se arranca la estaca ----
--- El final en las almenas del castillo. Drácula hace arrojar la enorme cruz por María, al caer por el barranco rebota en las ladera y queda clavada derecha en el suelo de arena. Llega Paul y el vampiro quiere arrojarle al abismo, forcejean y mientras Paul se agarra a unas ramas  Drácula cae para quedar clavado en la parte superior de la cruz. Ahora el sacerdote recobra la fe y reza el Padre Nuestro en latín. Con la inmensa cruz atravesándole el corazón, el demoníaco personaje llora lágrimas de sangre y finalmente se deshace. Queda solamente la cruz ensangrentada, su sello en el suelo y la capa roja/negra colgada en la reliquia. Paul se abraza a María y se santigua. Ha recuperado a su novia y ha encontrado la fe. Se ha sufrido pero al final se ha conseguido---
Francis consigue su propósito, algo que no se logrará en la continuación, “El poder de la sangre de Drácula” (1970), deplorable film de Peter Sasdy que usa y abusa del estilo imperante televisivo: gran angular, ojo de pez, lanzando además la cámara en un agobiante movimiento de tiovivo con subrayados inútiles en los tempos fantásticos, muy alejado de la concepción clásica fílmica y del personaje de Bram Stoker……..
                                                              Narcís Ribot i Trafí

domingo, 22 de mayo de 2011

LA HISTORIA DE LA ROMA ANTIGUA EN EL CÓMIC

Una novela, una obra de teatro, una película nos quieren decir algo; el cómic, largo tiempo despreciado por puristas, también lo hace y al ser abierto a la comprensión de muchos tipos de lectores aún puede llegar a más gente. Obviando si ha de ser estrictamente para niños o para adultos, ahora trataremos acontecimientos históricos acotados en la historia de la antigua Roma. Sí, el cómic da un mensaje, a veces distorsionado, a veces con intención política de acontecimientos que sucederán después de lo narrado. Tomemos como ejemplo “El Capitán Trueno”, el héroe medieval (por cierto, en el momento de escribir estas líneas se está rodando una película): Víctor Mora, militante de la izquierda en continuo conflicto con la censura franquista es bastante o casi reconocido todo y que, años atrás, un diletante totalmente profano del tema calificaba el personaje de “moralista” confundiendo, evidentemente la gimnasia con la magnesia.
Entrando ya en lo que nos ocupa, nos damos cuenta que una de las series más interesantes es la belga “Alix”, nacida en 1948, obra del dibujante y guionista francés  Jacques Martin (admirador y seguidor del estilo de Hergé, creador de “Tintín”). Siguiendo un realismo acertado, exento de anacronismos, nos narra las aventuras de un joven galo en un marco galo- romano del siglo I d. C. donde se rememora episodios del pasado. “Alix” es un buen ejemplo del cómic bien elaborado y convertido en herramienta de divulgación histórica (a diferencia de otros que encontraremos).
Las dos primeras series que aparecieron en España fueron “Orlan, el luchador invencible”, de Boixcar (1947) y “El libertador”, de M. Gago (1950), ambas ambientadas respectivamente en tiempos de Nerón y de Diocleciano que tratan el tema de las persecuciones contra los cristianos. No se buscaba la exactitud histórica que poseían en su trasfondo. El ritmo rápido y conseguido de sus dibujos ofrecía un sano entretenimiento sin más, o sea lo pretendido.
Igualmente memorable es la serie de “Yugurta”, basada originalmente en el relato de Cayo C. Salustio, “La Guerra de Yugurta” (algunos esperamos alguna versión cinematográfica hasta ahora inexistente), pasado a dibujos por Vernal y Herman (posteriormente substituido por Franz). La primera parte de la serie se ciñe con fidelidad al texto del político y escritor latino Salustio para después esparcirse (influencias de los sucesos de mayo del 1968) en simplismos que desvirtúan la obra al igual que en otras ocasiones.
“Tiempo de Espadas” es una bastante acertada fusión entre ficción y realidad. El penúltimo volumen nos muestra la entrada de Aníbal en Hispania y sus problemas con las tribus íberas coaligadas antes de enfrentarse a los romanos es el capítulo más interesante. En general las viñetas son algo rígidas pero con un marco y una ambientación de gran interés histórico.
Algunas versiones cinematográficas tuvieron respuesta en forma de series de cómic: el mismo “Aníbal”, “Espartaco” (el más logrado), “Quo Vadis?” o “Ben- Hur”, de mediocre ambientación pero con alguna chispa de interés.
Todo lo contrario, al menos para mi, es la serie de “Asterix”, con dibujos no realistas sino caricaturistas iniciada por R. Goscinny y con guión de Albert Udezzo (1959). En realidad tergiversa la historia en su totalidad; las victorias finales de Julio César sobre Vercingetorix (en ocasiones con una tropa diez veces inferior) son falseadas de forma totalmente chauvinista y de propaganda de la “grandeur” francesa, incidiendo más en la época de Charles De Gaulle (principios de los 60), consuelo e ilusiones de guerras no ganadas. Lo más molesto es que existen personas las cuales piensan que lo narrado en el cómic es la historia real. Lo peor del caso es que lo comprobé personalmente en el caso de dos personas con carrera universitaria. Algo inaudito. Hace años Carlos Sentís publicaba un escrito donde señalaba esta ignorancia tan supina que alcanzaba por igual a los cómics que a la historia real. Además, “Asterix” copia descaradamente el elemento vivificador: la pócima mágica que les dará fuerza para vencer a los romanos (presentando a César como un estúpido, encima) es un plagio de las espinacas de “Popeye”” para derrotar a Brutus.
Finalmente tenemos al “Jabato” (1958), nacido a remolque del éxito de “El Capitán Trueno”. Víctor Mora dará los acertados guiones y Francisco Darnís los excelentes dibujos a pesar de algunos anacronismos. La serie tuvo larga vida. Nuevamente no encontramos con dibujos realistas: un labrador íbero de gran nobleza es apresado y esclavizado por los romanos. En la ficción se reproducen/rememoran gestas pasadas como el asalto romano a Zaal (“pequeña Cartago”), último reducto cartaginés en un tiempo en que la totalidad de los púnicos (cartagineses) habían desaparecido como pueblo y nuestro héroe está metido entre dos fuegos. Otra historia tremendamente atractiva es la que aparece fugazmente el mismo emperador Nerón (inspirado en el cinematográfico Peter Ustinov de “Quo Vadis?”) acompañado de su hombre de confianza, Tigelino donde ambos deberán afrontar una grave situación: un caudillo bárbaro a quien creían aliado del Imperio ataca con sus tropas y se apodera de más de la mitad de Roma (la causa es una derrota sufrida en lucha individual contra el Jabato) y cuando finalmente las legiones avisadas logren expulsar a los bárbaros Nerón manipulará la historia para que no figure tal humillación (“La historia se escribirá según Nerón o no se escribirá”, dice). Como algunos políticos……..
                                                     Narcís Ribot i Trafí

viernes, 13 de mayo de 2011

CALÍGULA SEGÚN LA LITERATURA Y EL TEATRO

“Calígula era un loco; desde su infancia epiléptico; no con accesos larvados, como otros de la familia Julia, sino con ataques típicos y con manifiestos delirios de crueldad y aberraciones sexuales”.
                                                 Dr.  Gregorio Marañón: “Tiberio, historia de un resentimiento”.
    Gran parte de los autores clásicos (Tácito, Dion Casio, Suetonio) señalan vicios y defectos de los emperadores romanos (algo de verdad, algo para la leyenda); rehabilitadores a partir de la Ilustración manifestaron lo contrario. La investigación actual confirma que las dos corrientes opuestas tienden a la mitificación (para mal o para bien) y son insuficientes y más bien demuestra la relación del hombre con el poder (&).
Un caso tan difícil como atractivo es el de Cayo César, llamado “Calígula” (“botita”) a causa de las pequeñas botas que, siendo niño, su madre le ponía. Era la mascota de la tropa. Cayo Calígula fue el tercer emperador, creó un ambiente de monarquía oriental totalmente diferente de sus antecesores Octavio Augusto y Tiberio, además de dilapidar al poco de ser coronado la fortuna acumulada por el ahorrativo y buen administrador Tiberio.
Había nacido el 12 d. C., subió al trono en el 37 y fue asesinado en enero del 41. Había reinado 3 años, 9 meses y 28 días dejando un  terrible recuerdo de locura, excesos, crímenes inexplicables (algunos parecían brotar de absurdos caprichos) y monstruosos incestos con sus hermanas: Drusila (su preferida), Julia Livila y Agripina la Menor, llamada también Agripinila, madre del futuro emperador Nerón (para diferenciarla de Agripina la Mayor, la madre, casada con Germánico, hermano de Claudio quien será  el sucesor de Calígula en el trono).
 ¿Cómo le trató la literatura y el teatro? Ya en el año 1300 John Gower en “Confessio amantis” subraya sus delirios e grandeza, su crueldad e incestos. François de Salignag de la Mothe Fenelon, obispo, teólogo y dramaturgo (opuesto siempre a la monarquía de Luis XIV), nos muestra en sus “Dialogues des morts” (1712) a un Calígula que en el más allá se encuentra con su sobrino Nerón y ambos discuten sobre cual de ellos cometió más barbaridades. Hans Sachs publicó una biografía psicológica en 1930 mientras Robert Graves --- basándose en Dion Casio y Suetonio --- nos explica en su exitosa novela “Yo, Claudio” (1934) como aquel tío de Calígula, a quienes todos tenían por un idiota (había nacido sietemesino y con defectos de habla y una pierna defectuosa pero en absoluto era un tonto), Claudio, logra sobrevivir a las intrigas del reinado de Tiberio y del demencial gobierno de Calígula para ser nombrado emperador por los pretorianos en contra de su voluntad (abriendo la segunda parte de la historia, “Claudio el dios y su esposa Mesalina”, donde se explica su reinado, a veces editadas juntas, a veces separadas). Muy por encima de su valor real, para mi gusto, está “El reino de los réprobos” (1985), que también conoció una serie televisiva. Independiente de su calidad literaria y aunque sea de una infidelidad histórica apabullante es curiosa “De Nadagen von Pilatus (“Los últimos días de Pilatos”), de Simon Vestdijt (publicada en 1938), donde se nos explica que tras ser destituido el gobernador romano firmante de la sentencia de muerte de Cristo, es objeto de la hostilidad del nuevo emperador Calígula (hay una versión cinematográfica donde Pilatos finalmente muere ejecutado pero tranquilo pues se ha convertido al cristianismo). Calígula y Pilatos siguen apareciendo juntos en “Le procurateur de Judée” (1892), de Anatole France. Otro relato, “Het paard” (“El caballo”), de Gyula Háy (1964) es una sátira sobre el servilismo cuando Calígula nombra cónsul a su caballo Incitatus y todo el mundo asiente. Reinder Blijstra (1965) en su novela “Zij van ons” (“Aquellos de nosotros”), nos muestra un diálogo del emperador con su hermana Drusila y finalmente Louis Marie- Anne Couperus (1901) nos lo presenta repulsivo, decadente y patético en su relato.
En el teatro hay dos dramas: el de Alejandro Dumas sénior (1837), con música de Gabriel Fauré (superpuesta en 1888) y el de Albert Camus (1944), donde Calígula se sirve del poder hasta llegar a la crueldad extrema para que las personas sientan asco de su existencia y se rebelen contra ella (“¿No me nombrasteis emperador? Pues ahora me tendréis que aguantar”, podría ser su contraseña filosófica y definitoria).
En estos últimos años han aparecido varias novelas históricas siguiendo el camino de Robert Graves, como la voluminosa “Calígula, el dios cruel” (EDHASA, 1988), de Siegfried Obermeier o la obrita de Michael Sauquet “Yo, Calígula”, (Ed. Anaya, 1990) escrita en 1ª persona, como si el emperador quisiera justificar sus actos, una auténtica curiosidad.
También hay varias biografías interesantes, quizás una de las más recomendables es la de Daniel Nony con traducción española a cargo de EDAF hará unos veinte años, además de la reciente, “Calígula”, de José A. Rodríguez Valcárcel (Alderabán Ediciones, 2010), donde el autor intenta encontrar recovecos para salvar lo que pueda del personaje. Tentativa al menos interesante.

                                                                               Mn. Narcís Ribot i Trafí
(&)- El estudio de Regis Martin, “Los doce césares” (Alderabán, 1998), siguiendo a los autores clásicos (aunque sin dejarse vencer por su idealismo), a los médicos, a los historiadores y a los filólogos actuales es formidable e indispensable.

domingo, 8 de mayo de 2011

ARQUÍMEDES EN LAS ARTES

p = 3,1416........  eurhka = EUREKA
ARXIMDHS= Arquímides o Arquímedes (287-212 a. C.) era hijo de Fidias, el astrónomo de Siracusa (Sicilia). En una estancia en Alejandría demostró ser un gran matemático y naturalista dedicándose para siempre al trabajo científico. Al llegar la II Guerra Púnica el rey Hierón (emparentado con nuestro hombre) se alió con Aníbal de Cartago y, por tanto, declarado enemigo de Roma. Aunque lo más conocido sean sus dos últimos años de vida su contribución a las matemáticas, especialmente geometría, y a la física le hacen el sabio más importante de la Antigüedad. Discípulo de Conón de Samos, Euclides y Erastótenes. en su estancia en Alejandría inventó el tornillo hidráulico para hacer ascender el agua (se utilizó para sacar agua en los barcos y después para el regadío). Otros logros: --1) su famoso principio, todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso de fluido desalojado, a partir del estudio sobre la cantidad de oro de una corona perteneciente a Hierón (lo descubrió mientras se bañaba para salir corriendo desnudo gritando Eureka= lo encontré)—2) anticipó el descubrimiento del cálculo integral en áreas y volúmenes de figuras y se extendió con el estudio de la espiral uniforme—3) con sucesivos ensayos de polígonos regulares circunscritos dentro de una circunferencia determinó (con un error solo  inferior a una milésima) el valor de p .—4) la ley de las palancas. En el sitio de Siracusa con sus ingenios derrotó a la armada romana, incendiando sus barcos con los famosos espejos cóncavos al concentrar los rayos solares sobre sus velas y la llamada garra de Arquímedes, sistema de palancas, poleas y cuerdas con la fuerza de varios bueyes que levantaba y arrojaba los barcos enemigos. Finalmente los romanos consiguieron entrar en la ciudad y mientras nuestro hombre calculaba unos círculos en el suelo fue atravesado por la espada de un legionario a pesar que el comandante en jefe, el cónsul Marco Claudio Marcelo, había ordenado   respetar la vida del sabio a quien admiraba......
La palabra Eureka es citada por Polio Vitrubio en De Architectura y por Plutarco en Moralia (sobre Epicuro). Polibio, Tito Livio y en especial Plutarco nos hablan de la batalla contra los romanos. En  la biografía sobre Marcelo, Plutarco pone en boca de Arquímedes otra famosa expresión: Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Sobre una obra referente a espejos ustorios (200 d. C.), Diocles nos cuenta como Arquímedes hizo arder parte de la flota romana con sus enormes espejos-lupa. Sículo, Livio y Plutarco nos cuentan los últimos instantes al ser asesinado el sabio, por favor no deshaga mis círculos, póstumas palabras del docto ilustrado absorto en sus cálculos. Plutarco señala un Arquímedes donde la belleza abstracta e intelectual de las matemáticas (&) está por encima de todo (la gran influencia del sabio perduró y aún es vigente; una curiosidad: un rompecabezas medieval con figuras matemáticas siempre dispuestas a ser colocadas en otro orden, Loculus archimedus). En pintura: Perino del Vaga (1511) y Bartolomé Carducho (1592), en la sección Geometría de la biblioteca de El Escorial, pintaron la muerte de Arquímedes. El motivo aparece también en el siglo XVII italiano: Luca Giordano (1650), en una colección de retratos de filósofos y sabios y en Joachim von Sandrat, el viejo. Benjamin West ilustra el descubrimiento de la tumba de Arquímedes por parte de Cicerón cuando éste era pretor de Sicilia. El gran romántico Eugene Delacroix ilustró un ciclo (biblioteca del palacio Bourbon de París) sobre civilización- barbarie donde aparece nuestro hombre.....
                                                             Narcís Ribot i Trafí


(&)- En mis años de juventud estudiantil aborrecía profundamente las matemáticas por no entenderlas. He sido, soy y seré siempre de letras pero con el paso de los años, al empaparme de cultura clásica griega y latina y al comprender como dedujeron sus cálculos aquellos admirables intelectos, no puedo evitar curiosidad, interés y hasta un cierto placer ante la asignatura anteriormente detestada. ¡Gracias a ti, Arquímedes, a Pitágoras, a Euclides y a otros......!

martes, 3 de mayo de 2011

“LOS PLANETAS”, ASTRONOMÍA Y MÚSICA


El profesor Gustav Holst (&), músico inglés de origen escandinavo, compuso entre 1914 y 1916 “Los planetas” (@), suite para orquesta (Opus 32), y gracias a ella fue mundialmente famoso. Verdaderamente y hasta el momento es la única composición sinfónica dedicada al Sistema Solar. Ni la sinfonía nº 43 de Franz Joseph Haydn con la accidental denominación de “Mercurio”, ni la sinfonía nº 41 de Wolfgang Amadeus Mozart, “Júpiter”, ni la sonata “Luz de Luna”, de Ludwig Van Beethoven (en ambos casos el título apareció después de la muerte del compositor) en este sentido pueden llegar a competir con esta obra de Holst.
La suite “Los planetas” se compone de 7 movimientos, uno por cada planeta, excluyendo voluntariamente La Tierra (Plutón se descubriría más tarde, 1930, por Clyde William Tombaugh). Holst comenzó a interesarse por la Astrología a partir de esta pieza y a pensar en los planetas en función de su significado astrológico para, más tarde, estudiar Astronomía.
El tono y manejo de la paleta orquestal es solemne y espléndido, no concordando el orden de situación con la aparición del tiempo musical dado a cada astro.
1)- MARTE- (Ares, en griego, el mensajero de la guerra). Posee gran sonoridad y energía rítmica, intensidad y fuerza, según dicen inspirado por la irrupción de la I Guerra Mundial. Debutan las cuerdas con violencia, siguiendo con progresiones armónicas de la trompa y los metales, igualando el contraste marcado entre tonalidades.
2)- VENUS- (Afrodita para los griegos, el mensajero de la paz). Hace honor al título dado por Holst, ofreciendo sorprendentes contrastes con el movimiento precedente. Dos secciones luminosas y tranquilas sostenidas por dos acordes de flautas y arpas que anticipan el sentimiento de eternidad propio de Neptuno.
3)- MERCURIO- (equivalente griego de Hermes, el mensajero alado). Evoca un scherzo clásico, vivo y ligero a través de cambios brillantes entre cuerdas y viento. Una melodía de inspiración popular anunciada por el violín solo, demuestra un savoir faire muy adecuado que va apoderándose progresivamente del aparato orquestal en su totalidad.
4)- JÚPITER- (en griego = Zeus, el mensajero de la alegría). La densidad de ideas melódicas crece en este 4º movimiento dedicado al mayor planeta e nuestro Sistema Solar (por ello Zeus/Júpiter es el rey de los dioses del Olimpo). En conjunto posee una tupida refulgencia, una alegría contagiosa que define todo el tiempo y un buen humor magníficamente resaltado por la música.
5)- SATURNO- (El Cronos griego, mensajero de la vejez). Holst constata que no solamente es el portador/representante de la vejez sino también la forma de haber cumplido una misión. Es una adaptación de una obra coral del mismo autor (“Dirge and Hymeneal”, según texto de Thomas Lovell Beddoes). Es el movimiento más largo (9 minutos y 40 segundos) y el preferido del autor como también Saturno es el planeta más admirado por los aficionados a causa de sus señoriales anillos. A partir de 1970 se descubrió que Júpiter, Urano y Neptuno también tenían sus anillos aunque ninguno de los tres, por su tenuidad y delgadez, pueda competir con los de Saturno.
La música es reposada y tranquila con irrupciones de subidas/bajadas de tono en forma inesperada. Es la contraposición musical de Júpiter como lo es Marte de Venus.
6)- URANO- En este caso el nombre del planeta proviene de un dios griego y no de su equivalente latino-romano ya que no lo tiene. En la mitología griega, Gea (la madre Tierra) surgió del caos y tuvo un hijo, Urano (el cielo), que se convirtió en su marido.
Holst lo titula Urano, el mago, en alusión al ocultismo que baña a todo el movimiento en una atmósfera de misterio.
7)- NEPTUNO- (el dios del mar, Poseidón, subtitulado por Holst como El místico). Sellado de parte a parte en piannissimo, el movimiento desarrolla por su tratamiento instrumental específico --- ayudado por el arpa y por largas y vaporosas notas de cuerda --- una atmósfera muy original y particular. Se acaba con una melodía sin palabras a cargo de un coro femenino que parece fundirse en el infinito………….
8)- ¿FINAL?- Algunas ediciones de”Los planetas” incluyen el movimiento del compositor británico Colin Matthews (1946) dedicado a Imogen Holst, hija de Gustav: PLUTÓN (el dios griego Hades, subtitulado “El renacido). Según propias palabras el autor ideó un movimiento que “renace” a partir de los últimos acordes de Neptuno. El movimiento es muy rápido, incluso más que Mercurio. Los vientos solares le sirvieron de punto de partida y posee su propia identidad en todo el movimiento. Al final todo se va apagando, como si Neptuno hubiera reemprendido su melodía conclusiva…Más adelante otros compositores siguieron musicando otros astros, asteroides, el Sol, etc….
                                                                       Mn. Narcís Ribot i Trafí

(&)- Gustav Theodore von Holst (Chellenham, 1874- Londres, 1934), provenía de cinco generaciones de músicos. Sus primeros trabajos eran experimentales. Antonio Díaz nos dice que “Los planetas” eclipsó el resto de su obra (ha pasado otras veces). Conocía el sánscrito y ello le llevó a componer música de clara influencia hindú a más del folklore inglés. También wagneriano (tuvo la suerte de escuchar “El Ocaso de los dioses” dirigida por Gustav Mahler), elaboró numerosas obras corales como “El himno a Jesús”, basándose en los Evangelios Apócrifos y alguna ópera como “At the Boards Head” (titulada en España “La taberna del jabalí”, 1924). Hay composiciones más que notables raras veces interpretadas. Solo “Los planetas”.
(@)- Es interesante el libro “Los planetas”, de Dava Sobel , Editorial Anagrama (Colección Argumentos), Barcelona 2006 (traducción del original “The planets”, Nueva York, 2005). Habla de astronomía, poética y música astronómicas.

domingo, 24 de abril de 2011

GREGOR MENDEL, PADRE DE LA GENÉTICA

“No hemos de considerar a Mendel como un precursor, sino como el verdadero creador de la ciencia de la herencia”. (Jean Rostand).

Mn. Francesc Nicolau en su magnífico libro Església i ciència al llarg de la història (col.lecció Cultura i pensament, nª 18, editorial Claret, 2002) nos indica que la lista de los clérigos de los siglos XIX y XX que han trabajado en el ámbito de las ciencias es larguísima. Con referencia a la biología el más importante de todos fue un humilde religioso agustino en un convento provincial de la ciudad de Moravia llamado  Brünn (en alemán) o Brno (en checo), que por entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro.
Lo que investigó  aquel religioso llamado Gregor Mendel (1822-1884) abría un nuevo capítulo de la ciencia de los seres vivos o, mejor dicho, inauguraba una ciencia nueva llamada ahora genética.  Mn. Nicolau nos dice que puede compararse con el sacerdote francés René J. Haüy (1743-1822) que creó la ciencia de la cristalografía, también nueva.
Su nombre de pila era Johann, su apellido Mendel; nació en Heizendorf (Austria), cerca de Odrau, hijo de familia campesina muy humilde. De pequeño aprendió mucho sobre cultivos gracias a su padre (1). Por consejo de su profesor, que le veía muy inteligente, los padres le enviaron a estudiar a Leipzig y a Olmütz y al acabar sus estudios se sintió llamado por Dios, entrando en el convento de Santo Tomás que los agustinos tenían en Brünn. Al ingresar en esta congregación religiosa tomó el nombre de Gregor, con el que firmará en adelante todos sus trabajos. En 1847, a los 25 años, fue ordenado sacerdote y en 1851 se doctoró en ciencias y matemáticas en Viena. A partir de 1856 comenzó una serie de experimentos de cruzamiento de diversas plantas, empezando por diferentes tipos de arveja común o guisante para investigar como era la descendencia. Luego experimentó con otras plantas llegando a la conclusión que se podían encontrar unas regularidades claras. Eso le animó a realizar nuevas probaturas. Durante 14 años  explicó a la Escuela Moderna de Brünn historia natural y física mientras hacía sus experimentos en el huerto/jardín del monasterio. En 1868 fue elegido superior y tuvo que dejar parte de sus tareas científicas.
Durante ocho años, sin ninguna ayuda, llevó a cabo el cultivo, la polinización artificial y el estudio meticuloso de más de 12.000 plantas para finalmente redactar los resultados en una voluminosa memoria, Versuche über Pflanzenhybriden (“Ensayo sobre híbridos de plantas”) que presentó en 1865 en la Sociedad de Historia Natural de Brünn. Como se sabe, no le hicieron ningún caso. Tendrían que pasar más de 30 años (cuando Mendel ya había fallecido) para que su trabajo fuera reconocido y valorado en su totalidad (2). En 1865 la teoría celular era ya comúnmente aceptada, ya se describían los principales orgánulos visibles con microscopia óptica y se había publicado “El origen de las especies” de Charles Darwin, quien ofrecía la selección natural como mecanismo de selección de caracteres pero el handicap de la teoría de Darwin y el de toda la biología del siglo XIX es el desconocimiento del sistema por el cual estos mismos caracteres se transmitían de una generación a otra. Darwin reconoció que la mezcla no era factor (al menos no el principal) y sugirió que la ciencia no tenía aún la respuesta que vino de su contemporáneo Mendel. Por desgracia Darwin nunca conoció los resultados de Mendel. En sus trabajos sobre guisantes llamó “caracteres” a las apariencias externas y “elemento” a las entidades hereditarias separadas. “Elementos” y “Caracteres” son conocidos hoy como “Genes”. Las llamadas “leyes de Mendel” son: 1)- “Ley de uniformidad”. El tipo hereditario no es intermedio entre los tipos de los padres, sino que en él predomina el de uno u otro. Si se cruzan dos variedades bien definidas de una misma especie, el descendiente híbrido mostrará la característica distintiva de uno de los progenitores (característica dominante); 2)- “Ley de la segregación o disyunción”  de los genes antagónicos. La característica del otro progenitor (característica recesiva) es latente y se manifestará en la siguiente generación resultante de cruzar híbridos entre si: 3/4 muestran la característica dominante y 1/4 la característica recesiva; 3)- “Ley de la recombinación” de los genes o sea la transmisión independiente de los genes. Cada una de las características puras de cada variedad (color, rugosidad de la piel, etc.) se transmiten a la siguiente generación de forma independiente entre sí, siguiendo las dos primeras leyes.
Hemos dicho que primero experimentó con la arveja común, una flor que normalmente se autopoliniza, contiene, pues, una parte masculina (antera) y otra femenina (gineceo). Para sus pruebas Mendel abrió el pimpollo antes de la maduración y retiró las anteras con pinzas evitando la autopolinización. Luego las polinizó artificialmente, espolvoreando el estigma con polen recogido de otras plantas. Cruzó primero unos ejemplares de raza pura con semillas lisas con otra que siempre producía semillas rugosas. Todas las semillas resultantes fueron lisas. Al año siguiente plantó estas semillas y permitió que las mismas se autofecundaran . Resultado: de 7324 semillas en total, 5474 fueron lisas y 1850 rugosas. O bien: mezcla de guisantes de talla grande con otros de talla pequeña, la 2ª. generación todos son grandes y en la 3ª. generación habrá un 75% de talla grande y un 25% de pequeña.
Sobre la puerta del museo Mendel en Brünn hay una inscripción de nuestro hombre que dice: “Mi tiempo llegará”. A partir de 1900 sus principios fueron redescubiertos en su totalidad.
                                                                                       
                  Mn. Narcís Ribot i Trafí

1)- Mendel no partió de cero, ni en la teoría ni en la práctica. Conocía los hallazgos científicos hasta la fecha.

2)- El motivo del momentáneo olvido sobre los trabajos de Mendel es que los biólogos de su época no estaban aún sensibilizados por las cuestiones relativas a  la genética. Fue un científico adelantado a su tiempo. Su mérito ha sido reconocido por todos, no solamente por el mundo científico. El 10/3/1984 se conmemoró en Roma su memoria (a los 100 años de su fallecimiento); una sesión académica promovida por el Consejo Pontificio para la Cultura, para la Orden de San Agustín y por el Instituto de Genética Gregorio Mendel de la ciudad. Asistió el papa Juan Pablo II, quien hizo un discurso de alabanza de aquel hijo genial de la Iglesia.